16 de marzo de 2018

¿Dónde?


Este texto corresponde a un ejercicio que consiste en escribir un monólogo interior. En él hay que reflejar el caos del pensamiento, aún a riesgo de no ser comprensible para el lector. Así que os pido disculpas por el cacao (y por los puntos y seguido).

¿DÓNDE?

¿Dónde las habré metido? Joder, pero si estaban aquí. Nada. Estarán en el otro bolso. Pero ayer usé este. Aquí tampoco están. Qué oscuro, va a llover, encima. Tengo que llevarme el paraguas. Los cristales ya no los limpio, total. ¿Y esto? ¿Pero qué hace esto aquí? Luego lo miro. Qué dolor de cabeza, ya estamos. Necesito un café. Menos diez, no me da tiempo. Como no me lo tome voy lista. Qué bien, se ha acabado. Aquí todos a lo suyo. Joder, se ha acabado y no hay más. Sí, sí hay. ¿Y las tijeras? ¿Pero por qué no las dejan en su sitio? Ya está lloviendo. Con estos zapatos no. Las botas mejor. El bolso marrón, ahí estarán. Tampoco. Joder. Se las ha llevado, va a su bola y pasa de todo, luego la tonta que se apañe, ¿pero cómo se las va a llevar? Le mando un wasap y que me diga. ¿El móvil? Pero si lo dejé aquí. En la cocina, el café. Diez correos, pues ahora no, en el metro. ¿Dónde las habré metido? El abrigo de ayer. ¿Qué llevaba yo ayer? Joder. El café, y el ibuprofeno. Uno de los correos es de secretaría, que me falta algo, seguro. Por triplicado, no te jode. Y las veces que meo también, mierda de burocracia. Aquí no están. Se las ha llevado. No llego. Que espere, por una vez, o dos. Madre mía la que está cayendo. El paraguas grande, y el maletín de tela no, el otro. El maletín de tela, ahí. No, ayer no lo usé y ayer abrí yo, por la tarde. No, era ya de noche, íbamos juntos pero abrí yo. No. Si miré el buzón abrí yo. ¿Miré el buzón? Sí. No. Le llamo y le digo que llego más tarde. Pero luego tiene clase. ¿Dónde las habré metido? Los pantalones. No tienen bolsillos. Ahí no. Voy a ver. No. La chaqueta, ¿pero cómo las voy a poner en la chaqueta? Llevaba el abrigo, ¿o era la gabardina? Ayer no llovió, estaba nublado. El paraguas grande y el otro maletín. El libro de genética lo devuelvo. Ni lo leí. Menudo tostón. Para las prácticas no hace falta tanto. Si me da tiempo les hablo de lo de Ordovás, pero no han dado nada de genética aún, ¿o sí? Se lo tengo que preguntar. Mejor para cuando lo de los transgénicos, pero también vale para mañana. Son dos grupos, mejor no, lo dejo, pero estaría bien, aunque en el laboratorio no es cómodo; paso. El abrigo negro, hacía frío pero no llovió. ¿Qué hacen los guantes en el suelo? Qué desastre. ¡Están aquí! Putas llaves.




NOTA: Supongo que, como en ocasiones anteriores, querréis saber qué dijo el profesor. Sin ánimo de condicionar la vuestra, ni a favor ni en contra, os diré que la opinión de mi profesor fue muy positiva (oé, oé, oé, oé). Una vez más, cito textualmente: es un texto 'canónico' en cuanto a la técnica, pues refleja fielmente el pensamiento de una persona, donde no se dan nombres ni detalles aunque, a la vez, el lector averigua cosas de la protagonista. ¿Qué cosas son esas? Eso lo tendréis que concluir vosotros. Os aseguro que lo que coligió el profe se acercó mucho a la realidad  aunque en algunas cosas se columpió bastante (por si no quedó claro, la protagonista soy yo).




30 comentarios:

  1. Con lo de Ordovás ya no hacía falta aclarar de quién era la cabeza que habla. Dios, qué estrés. Parece mentirar, pero así funcionamos, un flujo constante que si se verbalizara...Por eso no está mal, a veces, tratar de no pensar en nada. Pero mira, al menos para un servidor, que es difícil. A mí me gustan los monólogos de Virgina Woolf, quizá soy cotilla, pero intriga saber qué pasa por la cabeza de alguien.
    Un abrazo.

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    1. Creo que a quienes les gusta este tipo de ejercicio, y saben leer entre líneas, es porque extraen mucha más información de la que, en un principio, se muestra. Supongo que para esto no solo hay que ser algo cotilla, también tener cierto sexto sentido que ayuda a deducir partiendo de datos muy imprecisos.
      Eso de no pensar en nada lo probé en cierta ocasión que, para ayudar a combatir el estrés, me apunté a yoga. Tuve que borrarme porque lo pasaba fatal, no era capaz de desconectar y el saberlo me añadía más nerviosismo al que ya tenía yo misma. Un desastre.
      Un abrazo, Gerardo.

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  2. Pues has demostrado que el monólogo interior también se te da de maravilla. Y esta vez con la bendición de tu profesor.
    Le doy la razón. Es un monólogo ágil, muy natural, el típico que cualquiera puede tener en similares circunstancias... lo difícil es trasladarlo al papel con la solvencia con que tú lo has hecho.
    Enhorabuena.
    Un beso.

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    1. Según iba escribiendo intentaba reproducir una situación, por desgracia, muy habitual cuando tengo que salir por la mañana de casa. Pero a la vez pensaba que eso no lo podía entender un tercero, pues al ser un pensamiento no necesita de explicaciones para quien lo piensa, pero sí para quien lo ve desde fuera.
      En fin, no sé exactamente para qué sirve esto en literatura, tan solo por si en algún momento hay que mostrar a un personaje pensando. Ya veré si en un futuro empleo esta herramienta o no.
      Gracias, Rosa, por tu constante apoyo.
      Un besote.

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  3. Enhorabuena Paloma, me ha parecido muy divertido y supongo que para ti no ha sido tan sencillo hacer un monologo interior con tantas frases cortas y seguidas, como se suele decir me quito el sombrero ante tu paso. Por cierto, adoro la película Inside Out y como afronta desde la animación el funcionamiento de nuestro cerebro y nuestro pensamiento.
    Un abrazo y buen fin de semana.

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    1. Me encanta que siempre tengas a mano una película relacionada, eso demuestra tu gran cultura cinematográfica. La película que citas la vi con mi hija y mi sobrina. Me encantó porque esa manera de visualizar algo tan abstracto como son los pensamientos y los estados de ánimos me pareció original y muy bien hecho.
      De todas formas plasmar en algo concreto conceptos que son abstractos, como el pensamiento o un sentimiento, es complicado.
      Cuando nos dieron las pautas a seguir para hacer el ejercicio lo primero que nos dijeron fue que nos olvidáramos de la sintaxis, algo que para mí me resultó difícil, pues si ya sé que lo que escribo no tiene mucho sentido me parece inútil de trasladar a un papel para que lo lea otro que no se va a enterar de nada.
      En fin, cosas de los planes de estudios y de los que los diseñan.
      Un abrazo, Miguel, y pasa también un buen finde, pasado por agua en Madrid.

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  4. ¡Me encantan esos monólogos interiores! Dicen mucho del que habla, tienes razón se pueden saber muchas cosas, intuir el carácter.... y ponerse en la piel del que lo cuenta.
    Enhorabuena Paloma, el ritmo con que lo narras consigue ponernos en situación y visualizar hasta los movimientos y los gestos, me ha parecido casi una escena de película.
    Un abrazo muy grande y feliz fin de semana.

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    1. Tengo la sensación de que con este monólogo me he retratado sin darme cuenta. Es verdad que esos pensamientos muestran a la persona tal como es y si sabes leer entre líneas se consigue mucha información.
      En mi caso que soy un desastre dejando las llaves en cualquier sitio y que tengo una memoria deplorable (entre otras cosas).
      Muchas gracias, Xus, por tu amable comentario.
      Un montón de besos.

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  5. Pues menos mal que esta vez el profesor fue ecuánime, porque, desde luego, es un monólogo interior y caótico y eso le da realismo. Sin llegar a este extremo yo también he pasado por momentos parecidos y suelo hablar conmigo mismo, especialmente si estoy cabreado. Yo diría que es un típico cabreo de lunes por la mañana, jajaja. Y si te ha salido tan bien es probablemente porque te ha salido del alma, como si lo vivieras en primera persona. Sin conocerte personalmente yo te he visto ahí reflejada, jeje.
    Dominas el monólogo y el diálogo a la perfección. Parece que vais recorriendo todos los estilos narrativos. ¿Os ha hablado de la epifanía? Y luego vendrá la combinación de todos ellos en un mismo texto, casi nada.
    Por cierto, ¿os darán un diploma al término del curso? Lo digo porque yo todavía estoy esperando el mío.
    Un abrazo y feliz fin de semana, y de ahora en adelante fíjate donde dejas las llaves.

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    1. ¿Epifanía? No sé qué es eso. Solo conozco la de los Reyes Magos. En cambio, para este próximo miércoles tengo que escribir un 'haiku' y luego un relato relacionado. Me siento un poco perdida porque eso de hacer versos, por muy al estilo 'libre' japonés que sea, me resulta complicado. No sé qué me saldrá.
      No sé si hay un diploma o no, la verdad. Estos son tres cursos de tres meses cada uno. En el que estoy se termina en marzo, probablemente me apunte a otro pero no lo sé con seguridad, tengo que ver horarios.
      El diálogo me salió del alma y de la experiencia, por desgracia es una situación que suele repetirse casi en su totalidad cuando tengo que salir de casa, si no son las llaves, es el móvil o las gafas.
      Un abrazo fuerte, Josep Mª.

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  6. Jajajaja, me encanta porque me he visto reflejada totalmente, lo mío con las llaves es terrible.
    Besos y feliz finde.

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    1. Creo que este monólogo me salió tan real porque solo tuve que hacer memoria de lo que había pensando el día anterior, ja, ja, ja.
      Intento ser ordenada pero tengo un gran inconveniente, y es que soy muy despistada y desmemoriada. Así no hay manera de encontrar las cosas, y menos cuando se tiene prisa.
      Un besote, Gemma.

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  7. felicidades, eres genial! todo un torbellino se desata dentro nuestro en esos momentos, cuantas asociaciones y conexiones, me has mareado! gracias y besosbuhos.

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    1. Cuando uno piensa no tiene descanso. Las ideas se suceden sin interrupción y sin tener una conexión unas con otras. Son como fogonazos. Así lo intenté plasmar.
      Un abrazo.

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  8. Pues me alegro que el profesor te aplaudiera, porque un monólogo interior es difícil de plasmar en el papel. Conociéndote un poquito lo despistada que eres pues no me extraña nada que te ocurran esas cosas cuando buscas las cosas o los objetos. Lo de donde dejar las llaves lo mejor es dejarlas puestas en la puerta así al salir siempre están allí. Solo tienes que cogerlas en la mano para después cerrar por fuera al salir , que eso es más importante no olvidarse de cerrar. Un abrazo.

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    1. El problema de dejar las llaves puestas es que en mi casa vivimos tres personas y las otras dos tienden a cogerlas creyendo que son las suyas y se las llevan. En fin, un problema, ja, ja, ja.
      Un beso.

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  9. Qué bueno Paloma, me ha venido todo ese agobio y torrente de ideas que se acumulan a toda velocidad y saltan de un lado a otro mientras buscas algo. Muy logrado y fielmente reflejado o al menos yo me he sentido igual. Bien por ti y por todo lo que estamos aprendiendo contigo.
    Besos

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    1. Nunca hubiera imaginado cuando empecé este curso que tendría un complemento tan bueno con vosotros y vuestros comentarios. Compartir opiniones y sensaciones ayuda mucho.
      Me alegra saber que has sentido como propios esos pensamientos, quiere decir que se ajustan a la manera de pensar.
      Un beso muy grande, guapa.

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  10. Un caos total en la mente de tu protagonista, ciertamente está para que la encierren en una clínica psiquiátrica y tiren las llaves... ¡No esas no! que son las de casa, justo las que buscabas Paloma.
    Muy buen escrito a la par de agobiante.
    Besos.

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    1. No sé si estoy para que me encierren o para que me centre un poco más y sea más cuidadosa al guardar las llaves, que luego tengo prisa por salir y pasa lo que pasa.
      Gracias, Francisco.
      Un beso.

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  11. Pues parece una mujer casada (se refiere a la pareja más de una vez) seguramente con hijos (donde las habrán dejado? en plural) algo caótica y estresada, olvidadiza, y creo que embebida en pleno proceso de elaboración de la tesina. Es invierno, sino no llevaría abrigo. Y no es persona antes del café matinal. La verdad es que el pensamiento caótico se transmite a la perfección y a pesar de ello se relacionan bien los elementos que componen el relato, es decir, se entiende, que es una premisa que todo relato debe tener. Es fácil opinar después de conocer la opinión del profesor, pero a mi me ha gustado desde luego. Por cierto una curiosidad Paloma ¿el curso no es presencial no?.
    Estoy deseando leer el haiku y su posterior relato, esto promete. Un abrazo.

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    1. Te has acercado bastante con el perfil de la protagonista. Más que caótica me considero despistada, algo que se agrava por querer hacer más de una cosa a la vez con el resultado de no hacer ninguna bien. La tesis la defendí en junio y aunque esa época fue de agobio total y desbarajuste, me temo que mis salidas de casa por la mañana no han cambiado mucho.
      Me alegra que veas en todo este caos de pensamiento una relación y cierta historia. Lo primero que pensé cuando me dieron las premisas de "no hace falta que el lector lo entienda" fue que no tenía mucho sentido escribir cosas que al leerlas solo las entiende el escritor.
      El curso sí es presencial, en una mesa redonda además del profesor los otros alumnos también dan su parecer y cada uno opina, como lector, qué le han parecido los relatos de los demás. Es muy enriquecedor.
      El haiku... pues ya lo verás, pero te avanzo que a mí la poesía no se me da bien (y mucho menos al estilo japonés).
      Un abrazo, Jorge.

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  12. Qué familiar y creíble me ha resultado tu "diálogo interior", Paloma. Creo que si nos pusiéramos a escribir algunos de los que todos mantenemos a diario, resultaría una cosa así pero mucho menos entendible e interesante :))
    Me alegro de que obtuvieras una valoración tan positiva por parte de tu profe, eso siempre anima a continuar y da subidón de autoestima.
    Tú estarás disfrutando de tu curso, pero te aseguro que yo también :))

    ¡Un beso y feliz comienzo de semana, guapa!

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    1. Sí que estoy disfrutando con el curso, pero compartir con vosotros opiniones también me ayuda y complementa estupendamente lo que aprendo. Vosotros sois la guinda del pastel.
      Un beso muy grande y contenta estoy de que te haya gustado este pensamiento caótico.

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  13. ¡Genial, Paloma! No me hacía falta conocer la opinión del profe para saber que era positiva. Lo has clavado. No sé si es tanto un monólogo interior o lo que se llama Flujo de pensamiento, nunca he sabido distinguir la diferencia, si la hay. Pero te ha quedado perfecto por el uso de la reiteración, esa obsesión recurrente por las llaves; las ideas caóticas, ajenas a la causa y efecto; y, en tercer lugar, porque no has caído en el error habitual de este tipo de ejercicios, que es confundir el pensamiento con una especie de narración en primera persona. En ninguna parte reflejas el acto concreto que esté realizando el personaje. No dices, por ejemplo: "Ya sé, tal vez en el abrigo. Ando por el pasillo y me acerco al perchero". Al contrario, todo es pensamiento, pero hilvanado de una manera que el lector sabe, sin que se le diga, las acciones que se están realizando.
    Un ejercicio fantástico, Paloma. Un fuerte abrazo!!

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    1. Verbalizar ese caos de pensamiento, donde una idea lleva a otra muy distinta por esas conexiones que se dan en nuestro cerebro, me costó mucho trabajo. Lo más difícil fue no caer en la tentación de explicar qué hacía, yo lo tenía en mi cabeza pero es cierto que uno no se dice "me agacho a coger los guantes" o "miro por la ventana", simplemente lo haces y piensas lo que esas acciones te sugieren.
      Ha sido un ejercicio muy interesante, la verdad.
      Que haya conseguido además, que se entienda medianamente lo que la protagonista está haciendo sin decirlo expresamente me ha enorgullecido, porque no estaba yo muy segura de que este texto tuviera sentido para un espectador.
      Muchas gracias, David, por tu aportación.
      Un beso muy grande.

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  14. ¿Tú sabes la cantidad de neuronas que utilizamos en un momento? Y ya no solo neuronas que utilizamos sino cosas que usamos o tenemos que coger cuando andamos pillados de tiempo. Que si la chaqueta, el ibuprofeno, que si otros zapatos por si estos me duelen a la tarde, que si la receta del médico por si paso por la farmacia...
    Yo antes de salir de casa, se me agolpan de tal modo las ideas que corro literalmente por dentro de ella. Y siempre voy con cosas en las manos, ¡siempre!

    Te quedó autentíquisimo ese monólogo interior, Paloma. Muy pero que muy tuyo, que ya nos conocemos y no de vista ;-)

    Un beso muy fuerte, compi

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    1. Cuando leí este texto en clase me preguntaron que si había exagerado porque era muy estresante. Por desgracia me pasa casi todos los días, si no son las llaves, es el móvil o es un libro que necesito o cualquier otra cosa. Pero el caso es que siempre voy, como tú, con un montón de cosas en las manos y buscando, corriendo, lo que me falta. Qué horror.
      Gracias, guapa. Me alegra saber que coincidimos, una vez más, en algunas cosas.
      Un beso muy grande.

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  15. Como alguna vez ya te he comentado, comparto contigo lo de ser despistada, así que me he visto totalmente reflejada en este monólogo interno que tan bien y tan real has realizado. Perfectamente visual la exposición de los pensamientos del personaje.
    Encantada de leerte y seguir tus avances en el curso.
    Abrazos.

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    1. Me temo que esta cascada de pensamientos es muy habitual entre los que, como tú y yo, somos despistados. Ese ir corriendo intentando hacer mil cosas a la vez y buscando algo que no sabemos dónde dejamos.
      Gracias por tu comentario, Mer.
      Un besote grande.

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