4 de enero de 2018

"En busca del unicornio"-Juan Eslava Galán

Juan de Olid, criado y escudero del Condestable de Castilla, es enviado a una misión muy especial. Ha de cazar un unicornio pues el cuerno que se encuentra en la frente de este animal tiene poderes curativos asombrosos.

Según la farmacopea de la Edad Media este cuerno es el antídoto para cualquier veneno, aunque se le desea y valora más porque también tiene una especial acción vigorosa en los hombres con poca fogosidad viril (digamos que era la viagra del siglo XV).

El rey Enrique IV de Castilla anda necesitado de esta fogosidad para poder engendrar un heredero masculino -parece ser que el sobrenombre de 'El impotente' no era en vano- . De la única hija que tuvo, las malas lenguas decían que su padre real era Beltrán de la Cueva y de ahí el sobrenombre de 'La Beltraneja'.

El caso es que a Juan de Olid le encargan conseguir un cuerno de unicornio y para ello le envían a África, el lugar donde según Plinio viven estos animales fabulosos. Siguiendo las indicaciones que dejó el naturalista latino, "a los unicornios les gustan las palomas y aborrecen los elefantes, además huelen a las doncellas y tienden a reposar su cabeza en su regazo", se incluye en la expedición a una mujer virgen, y es en este requisito donde se presenta uno de los múltiples problemas que tendrá la dicha expedición: conservar la virginidad de la doncella. Recorrer miles de kilómetros con un tesoro tan valioso y rodeado de tantos hombres añade una dificultad más a la misión.

Con estos mimbres se inicia una descabellada aventura que recorrerá todo el continente africano. Desde la costa bereber hasta la costa sur-oriental, y durante más de veinte años, los componentes de la expedición vivirán sucesos de lo más variopinto y afrontarán dificultades que pondrán a prueba su valor y su tesón.

Partiendo de un hecho real -en 1946 se analizaron los restos de la tumba de Enrique IV y se encontraron fragmentos de cuerno de rinoceronte- Juan Eslava Galán crea una aventura con todos los ingredientes para pasar un buen rato. Con una narrativa muy cuidada, que imita a la que se estilaba en el siglo XV, hace un fantástico homenaje a los personajes más emblemáticos de la picaresca cuyo esplendor se produjo en el Siglo de Oro. 

En Juan de Olid se juntan el lazarillo de Tormes, el buscón don Pablos y hasta el mismísimo don Quijote. Es el antihéroe que busca salvar el pellejo ante todo pero que no olvida su compromiso y la misión que le fue encomendada; consciente de sus limitaciones emplea la astucia y el ingenio para salir airoso de las dificultades que el adverso destino le depara constantemente.

Además, el humor -ácido en muchas ocasiones- se enseñorea de la narración. Empezando por el nombre de algunos personajes -el intérprete de la expedición se apellida Paliques, y la recatada doncella, Horcajadas- y terminando con descripciones llenas de ironía. 

Por ejemplo, cuando cuenta las penalidades de la travesía por mar para llegar al norte de África, se explica así:

"Sufrimos grandes quebrantos por la poca costumbre que se tiene por la parte de Zamora y Cuenca y Toledo de navegar sobre la mar de los peces"

O cuando hace una comparación entre los distintos idiomas de las tribus africanas y lo que ocurre en la propia península ibérica:

"Un catalán es malentendido en Castilla y un castellano es mal entendido en Valencia y un vascongado es mal entendido en todas partes"

Leí esta novela hace muchos años, cuando fue premiada con el Planeta en el año 1987. En aquella ocasión disfruté mucho y esta segunda lectura fue igual de placentera. Una vez más, me topé con un protagonista que se hace entrañable según se suceden las páginas. Sus infortunios me dejaron un poso de tristeza, pues como todo antihéroe que se precie las cosas no le salen bien y el lector no puede más que sentir lástima y ternura por tan singular y carismático personaje.

En busca del unicornio es la crónica de una misión disparatada, donde el protagonista lleva su compromiso hasta el extremo, demostrando su sentido del deber.

En el fondo de esta novela de aventuras subyace el idealismo que todos llevamos dentro. Todos, incluso los más cobardes, nos hemos enfrentado a una aventura descabellada tras la que hay una esperanza de éxito por muy desatinada que se presente. Todos, alguna vez, hemos ido tras un ideal con el anhelo de conseguir una quimera. Todos hemos perseguido, alguna vez, un sueño. La vida sin quimeras, sin ilusión, sería muy aburrida.

Además, los sueños no siempre son tan descabellados como puede parecer. En el Museo de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid hay un cuerno de unicornio ¿Quién dijo que no existen? Solo hace falta buscar bien.

Cuerno de unicornio (*)


(*) Los cuernos de unicornio que se muestran en algunos museos en realidad son de narval.








6 comentarios:

  1. Pues me has dejado con muchas ganas de leer esta novela, aunque yo no soy de aventuras del medievo, pero tienes una forma de contar lo que ha sido para ti la novela, que enganchas.
    Por "tu culpa" leí "Misterioso asesinato en la casa de Cervantes", del mismo autor, y me gustó mucho, así es que me animaré con este. Además en el 87, cuando le dieron el Planeta, fue cuando nació mi hijo. No tiene nada que ver, pero...
    Un beso.

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    1. Si ya conoces a Eslava Galán habrás podido comprobar qué bien escribe, así que por ese lado tienes asegurada una buena lectura. Esta novela es principalmente de aventuras pero se cuentan de tal manera que, incluso no siendo gran amante de este género, se disfruta mucho.
      Que el premio se lo dieran el mismo año que nació tu hijo puede ser un acicate más. Ya sabes que en ciencia al concepto de casualidad no se le tiene mucho crédito, así que lo mismo esa cifra de 1987 está relacionada de alguna manera.
      Un besote amiga.

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  2. Una estupenda y amena reseña, como siempre. Vaya esto por delante.
    El caso es que, a medida que iba leyendo la sinopsis que nos has ofrecido de esta novela, todo me resultaba familiar. Y se ha hecho la luz en mi mermada memoria cuando has mencionado que ganó el premio Planeta en 1987. Y es que, durante una larga convalecencia que me tuvo sin salir de casa unas dos semanas, me puse a leer muchas de las novelas que forman parte de la, hoy ya antigua, colección de los premios Planeta, que abarca desde 1952 hasta 1994. Y, poco a poco, he ido recordando esta historia y lo bien que me lo pasé leyéndola. Quizá algún día vuelva a leerla, pero con la retahíla de novelas que tengo en lista de espera, me temo que será harto difícil, jeje
    Un abrazo.

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    1. Una hermana de mi padre tenía esa colección a la que haces referencia y de ahí yo también leí unos cuantos libros. Este que hoy traigo fue el primer regalo del por entonces mi novio (ahora mi marido) y le tengo un especial cariño añadido. Puede que ese factor hiciera que el libro me gustara más, pero en esta segunda lectura las sensaciones son iguales.
      A mí también me da pereza releer teniendo tantos libros en espera pero a veces es bonito volver a reencontrarse con un buen amigo. De hecho, ahora mismo estoy releyendo "Cien años de soledad".
      Me alegra comprobar que a ti esta novela también te gustó en su día.
      Un abrazo.

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  3. Esta novela la leí hace muchos años y lo cierto es que disfruté de ella. Ahora sería incapaz de releerla otra vez porque no me da la vida y tengo mil libros en la lista de pendientes. Besos, Paloma

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    1. Te comento lo mismo que a Josep Mª, sí que da pereza releer cuando se tienen tantos libros nuevos en espera, pero cuando una buena lectura te ha gustado es también gratificante volver a repetir experiencia y, además, en las segundas lecturas se suelen captar matices que pasaron desapercibidos en la primera, enriqueciendo y añadiendo nuevas impresiones.
      Un besote grande, Marina

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Hada verde:Cursores
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