5 de octubre de 2017

"Las filipinianas"-Inma Chacón

Una saga de mujeres aristócratas con unas vidas marcadas por el viaje. Tres hermanas, que llegan a Manila arrastradas por el sueño de su padre. En un clima de tensiones políticas, estas mujeres lucharán por encontrar el hueco que las defina a sí mismas, en la masonería, en la familia, o en la sociedad clasista de la segunda mitad del siglo XIX, pero, sobre todo, en un país bello y a la vez hostil que las cambiará para siempre

Esta sería la sinopsis de la novela. Según esta sinopsis el título de filipinianas es muy apropiado. Y lo es, solo que es oportuno bien mediado el libro, porque a Manila llegan estas tres mujeres cuando se ha pasado el ecuador de la novela. Previamente las tres mujeres protagonistas (o casi todas ellas)  han estado en Toledo, Madrid, Palma de Mallorca y Alejandría. Quiero recalcar con esto que la introducción a la trama –si es que tanta página previa a Filipinas fue una introducción– me pareció excesiva.

Porque según iba leyendo tenía la sensación –muy habitual en algunas novelas– de que se contaban muchas cosas pero en realidad no estaba pasando nada. Al llegar a Filipinas –por fin– parece que la cosa se anima pues arriban en los meses previos de la guerra que acabaría con la independencia de esa colonia. Como se cita a Baler –el lugar donde resistieron absurdamente los últimos de Filipinas– y también a célebres cabecillas que dirigieron la revuelta yo me hice ilusiones.

El caso es que fue eso, una ilusión, porque lo que prometía se quedó en nada, al menos para mí.

Definiría a esta novela como “lo que podría haber sido pero no fue”. Podría haber sido un alegato sobre el papel de las mujeres en el siglo XIX y la rebeldía de algunas ante la subyugación establecida. Podría haber sido un alegato sobre el colonialismo y los colonos integrados en el país que los acogió y que deben abandonar todo por decisiones meramente políticas y odios estimulados espuriamente por objetivos oscuros. Podría haber sido muchas cosas pero al final es una historia algo ñoña y liviana.

De un tiempo a esta parte me descubro a mí misma muy picajosa a la hora de leer, me fijo demasiado –esto no sé si es bueno o malo– en detalles que a lo mejor no tienen tanta importancia. El caso es que, o tengo muy mala suerte, o he desarrollado un sexto sentido para captar gazapos. Lo peor es que cada vez los aguanto menos. 

Previamente a esta novela abandoné una ambientada en el siglo XV porque en un momento dado aparecía un personaje portando un cubo y ¡una fregona! Fue tal el mosqueo que me agarré que cerré el libro y no seguí. En esta novela que nos ocupa he encontrado también algunos errores –quizás no de tanto calado como el que acabo de exponer–. Cuando se cita a Hipatia de Alejandría se refieren a ella como “la directora de la Biblioteca de Alejandría”, algo totalmente falso. 

Además, y esto me molestó más que ese cargo imaginario adjudicado a Hipatia, los diálogos me parecieron simplones y poco trabajados. Se describen situaciones absurdas como que un personaje abandone el puesto de cónsul en Alejandría para cumplir su sueño que consiste en tocar el órgano en la catedral de Manila. Todo esto añadido a una historia que podía haber sido excelente y que se quedó a medio gas, hizo que esta lectura me decepcionara y me dejara desorientada a partes iguales.

Mi decepción y desorientación se debe a que hace varios años leí la continuación de esta novela (Tiempo de arena). Si leí la segunda parte antes que la primera fue por puro desconocimiento y porque tengo la desagradable manía de ponerme a leer libros sin documentarme previamente sobre el autor y su bibliografía. Cuando leo una sinopsis atractiva me tiro de cabeza a la piscina y así me va.

El caso es que aquella segunda parte –que yo leí primero– me gustó mucho. Viendo lo poco que me ha gustado ahora la primera, ya no sé si yo he cambiado, si la que cambió fue la autora que escribió mejor y se lo curró más en la segunda o qué demonios ha pasado. Podría averiguarlo leyendo por segunda vez la segunda parte que previamente leí primero –esto se está pareciendo a una crónica de la Guerra de las Galaxias con tanto episodio hacia adelante y hacia atrás, mil perdones–, pero no me apetece. Me quedaré con la incógnita.

De todas maneras, a mí me gusta ser positiva y extraer conclusiones válidas incluso de las lecturas mediocres –de las malas lecturas solo saco conclusiones negativas porque mi positivismo tiene sus límites–. Así que de esta novela destacaré las buenas descripciones de Filipinas, de Manila en concreto, y el romanticismo implícito en toda la historia con sus amores aventureros y revolucionarios. 

Otra conclusión extraída de esta lectura es que a partir de ahora no pondré calificación de “kirkes” al final de la reseña, porque ya no estoy segura de que algo que me gusta ahora me siga gustando dentro de unos años o viceversa. Si no me apetece releer algunos libros para comprobar si mis gustos han cambiado menos me va a apetecer repasar el blog cada dos por tres.



30 comentarios:

  1. Como siempre, una reseña "sabrosa" y rica en esos detalles que a muchos les puede pasar desapercibidos durante la lectura de una novela.
    Curiosamente, mientras leía iba pensando en lo que te iba a comentar y luego resulta que es exactamente lo que tu misma dices haber experimentado.
    A mí me ocurre igual. No sé qué habrá cambiado, si, como dices, también he tenido mala suerte a la hora de elegir mis lecturas, o, por algún motivo extraño, me he vuelto más exigente o intransigente. Llevo abandonadas varias novelas, algo que nunca había hecho por aquello de ver si mejora o por simple aguante. La última experiencia ha sido la última novela de Ildefonso Falcones, Los herederos de la tierra, una supuesta continuación de La catedral del mar, que me encantó y además fue un verdadero best seller. Pues me ha parecido un intento de sacar rédito de aquella exitosa novela replicando hechos pero cambiando los personajes. Una retahíla de desventuras en un niño de corta edad, que parece un calco de la historia anterior.
    No desestimo que algún día la retome, si estoy de buen humor.
    Y lo de la longitud (en este caso son 892 páginas), parece como si escribir una novela implicara tener que ponerle un relleno innecesario solo para darle cuerpo y justificar no sé qué.
    Un abrazo.

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    1. Yo también abandono libros con más facilidad que antaño, Josep Mª, no sé si con la edad he ido perdiendo paciencia y aguanto menos las tonterías.
      O puede que la explicación radique en que según voy leyendo voy aprendiendo más, sé qué se escribe y diferencio mejor la buena literatura de la mala. No sé. El que un libro tengo demasiadas páginas es otro elemento que a mí me anima más a abandonar si no me termina de convencer el estilo. Un libro con 200 páginas puedo aguantar hasta el final aunque no me guste demasiado, pero si tiene más de 800 el desánimo me vence.
      De Ildefonso Falcones leí La catedral del mar y me gustó bastante, La mano de Fátima me gustó aún mucho más, pero luego intenté leer La reina descalza y tuve que abandonar. Creo que este autor, a tenor de tu opinión y de otros amigos que han leído toda su obra, se ha dejado llevar por las "exigencias" de las editoriales en detrimento de su estilo particular. O simplemente, la inspiración le ha abandonado y ya no es capaz de pergeñar historias tan bonitas como sus primeros libros.
      Un abrazo, Josep Mª.

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  2. Hola! Pues la verdad es que el argumento me ha gustado pero viendo tu reseña y que es largo por el momento lo dejaré pasar que tengo mil pendientes.

    Un saludo!

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    1. Ya sabes que sobre gustos no hay nada escrito. A mí también la historia me pareció interesante pero al final me decepcionó.
      Un abrazo.

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  3. De todo se puede aprender algo o sacar alguna reflexión útil, Paloma. En este caso no has disfrutado de la lectura por las razones que nos expones, pero te has planteado que quizás hasta en los gustos literarios cambiemos con la edad y la experiencia. Además has tomado una decisión que se refiere a tu blog. Ya ha servido para algo leer este libro :))

    Como siempre me sacas una sonrisa con tu forma de decir las cosas, de modo que es una delicia leer tus reseñas incluso aunque pongas el libro a caer de un burro (bueno, eso es exagerado pero como soy andaluza... jajajaja). Un placer leerte siempre, aunque no se pueda decir lo mismo del objeto de la reseña.

    ¡Un beso grande de jueves!

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    1. Tú también eres una persona positiva, Julia, y tu comentario lo demuestra. Se podría aplicar el refrán (a ti que tanto te gustan) "No hay mal que por bien no venga".
      Me gusta sacar sonrisas a los demás, para penas ya están otros medios, pero reconozco que el sarcasmo o la ironía se me agudizan cuando me siento peor, es como si me quisiera defender, en este caso de un libro mediocre. Estas semanas he abandonado bastantes libros porque no encuentro una lectura que me agrade completamente.
      Un besote grande, Julia.

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  4. Te diré que de esta autora solo he intentado leer "Tiempo de arena" y la dejé a poco de empezarla. La recuerdo como dices de esta, diálogos poco creíbles y muy simples, trama floja, etc.
    Nunca entendí que a poco de morirse su hermana, Dulce Chacón, esta sí una gran escritora, de repente apareciera Inma y empezara a escribir, como si le tomara el relevo a la otra. Siempre me pareció extraño, pero cuando intenté leer la citada novela y me pareció tan mediocre, empecé a mosquearme mucho. Es una autora que tengo excluida por completo. Ahora dices que a ti "Tiempo de arena" te gustó mucho y pienso si habré sido un poco injusta con la obra, Pero no pienso comprobarlo, ja, ja.
    Un beso.

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    1. Es curioso, a ti mi comentario te hace dudar de tu opinión sobre Tiempo de arena, y a mí el tuyo me deja más tranquila porque sin necesidad de volver a leer el libro sé que no me gustaría en esta segunda lectura.
      Por lo que cuentas el estilo es muy parecido a esta novela primera (algo que yo había olvidado por lo que se ve, la leí hace seis años) por lo que el nivel debe de ser igual. Ahora me viene a la mente un comentario que me hizo un amigo bloguero común, Juan Carlos Galán, que con el tiempo sabemos distinguir mejor leyendo tanto como hay por esos mundos editoriales y nuestra percepción y nuestra manera de evaluar cambia.
      Gracias por aclararme la incógnita que tenía planteada.
      Un besote.
      P.D. De Dulce Chacón leí La voz dormida y además de gustarme me dejó sumamente impresionada.

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  5. Si te soy sincera nunca he leído nada de ninguna de las hermanas Chacón, pero es que tras leer tu reseña he estado indagando y no me atrae ninguna de sus novelas. Besos, guapa

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    1. Como le comento a Rosa, de Dulce leí La voz dormida y es una preciosidad, creo que puedo seguir opinando igual a pesar de leerla hace un par de años (la leí hace menos que Tiempo de arena, de su hermana). Es una lectura muy dura, eso también.
      Un besote.

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  6. ¡Me encanta tu reseña! Es amena y crítica. Y alabo que te hayas vuelto picajosa y te fijes en detalles que antes no. Creo que debemos exigir calidad a quien vive de escribir y ya tiene el apoyo de las editoriales oficiales y no ha de recurrir a un blog o a la autopublicación como otros. Me parece que el sentido crítico es una exigencia en literatura pues no todo vale, sino contribuiríamos a difundir la que es mala. Dicho hecho, creo que no la leeré, ya no me atraía, pero tras leerte, mucho menos. Un gran beso, Kirke.

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    1. Suscribo todo lo que dices, Ángeles. Después de comprobar por este mundo bloguero lo bien que escribís algunos me molesta que otros con más suerte, o más contactos, o más lo que sea, publiquen y hasta les den premios prestigiosos.
      Yo he escrito muy poca ficción pero te aseguro que lo poco que escribí antes me documenté seriamente, recuerdo que para el episodio de Expediente X que ideé me tiré una semana recabando información de lugares de EEUU que tuvieran el mismo nombre que otros de Gran Bretaña para dar verosimilitud a la historia. No quiero colgarme medallas pero creo que los autores consagrados deberían ser más profesionales si los aficionados nos lo tomamos así de serio.
      Un besote, guapa, y gracias por tus palabras.

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  7. ¡Hola, Paloma!
    Después de leerte sin duda no me la voy a apuntar, pero sí puede confesarte que he disfrutado muchísimo con tu reseña.
    Te he imaginado escribiéndola entre enfadada y reivindicativa y eso nos lo has mostrado con tanta sinceridad y claridad.
    Un beso y feliz fin de semana.

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    1. Suelo recurrir al sarcasmo o a la ironía cuando me siento impotente ante una lectura decepcionante. Esta novela lo fue y de ahí mi recurso, es como si quisiera sacarle algo bueno a las horas perdidas leyendo algo que no me gustó.
      Gracias por tus palabras siempre amables, Irene.
      Un beso y feliz sábado.

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  8. hola! nos gustaria mucho leerla, nos cautiva todo lo que cuentas! gracias y te llevamos al muro, saludosbuhos, te felicitamos por la reseña magnifica!

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    1. Pues espero que os guste más que a mí. Ya nos contaréis.
      Un abrazo.

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  9. Hola Paloma mira que el argumento pintaba bien pero después si ni siquiera llegando a Filipinas se anima va a ser que no lo leeré, tengo ya una lista bien larga de lecturas más apetecibles.

    Me has hecho reír con esa fina ironía que gastas y esa palabra que nunca había escuchado picajosa. ¿Su significado es parecido a tiquismiquis?

    Comparto contigo algo que me parece fundamental y es la documentación de una novela, creo que el estudio previo sirve para hacer creíble lo que se escribe, no es necesario que salga en el libro pero sí para que se haga real. Recuerdo que hay uno de esos escritores que venden muchísimo (y lo digo desde la envidia por supuesto) que se documenta fatal y en el último libro que leí de él (me he prohibido leer ni uno más) puso un encierro de los sanfermines en Sevilla, me pareció un error garrafal para un autor que seguro tiene una corte de personas que lo documentan, aparte de que se dedicó a criticar la sanidad española cuando ya le gustaría a muchos países tener la nuestra.

    Y desde luego, mi experiencia me demuestra que los libros parecen tener su momento, hay libros que cuando los lees años más tarde tienen un significado distinto, los entiendes y te gustan o te disgustan, están vivos y esa también es su magia.

    Besos guapa

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    1. Tiquismiquis también vale, Conxita. No se entendió lo de 'picajosa'? Pido mil perdones, soy muy dada a hablar coloquialmente y a lo peor utilizo muchas veces vocablos típicos de la zona donde vivo, es decir, de mi barrio. Ahora entiendo que un compañero de la Uni que es sirio me comente que no comprende muchas cosas que digo, jajaja.
      Ahora en serio, yo también creo que la labor de documentación es fundamental en un escritor, y no para plasmarla en la novela y que se note que se lo ha trabajado. A mí me maravilla más esa documentación que no es explícita, la que no se ve pero se nota a la hora de hacer descripciones o comentar de pasada un hecho o una situación.
      El autor del que hablas me parece que sé quién es, no leí esa novela a la que aludes pero me comentaron amigos que sí lo hicieron las mismas cosas que tú. Es lamentable, y encima vende mogollón.
      En cuanto a que cada libro tiene su momento es algo que yo también creo. A este respecto siempre pongo de ejemplo mi experiencia con "Cien años de soledad". Me obligaron a leerlo en COU y si lo terminé fue porque me iban a hacer un examen sobre él y no quería suspender (saqué un cinco raspado). Lo volvía leer quince años después y me encantó, quedé enamorada de Gabriel García Márquez. Me encanta esa expresión que tú has empleado, 'están vivos'.
      Un besote grande y pasa un buen finde.

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  10. Hola, Paloma! Por lo que comentas parece un libro con muchas pretensiones. S.XIX, Masonería, Filipinas... Un escenario y contexto para documentarse pero bien. Pero en el fondo lo que importa de verdad es la historia. Si la hay, da igual que la acción transcurra en una frutería de hoy durante toda la novela. Pero sucede mucho que cuando no la hay se intenta ocultar bajo papel de regalo, en este caso con ese contexto. Lees la sinopsis y dices ¡caramba! Pero pasado el impacto inicial de la época y el contexto, el lector quiere historia.
    En cuanto a las erratas históricas, bueno ahí soy más condescendiente. Más que nada porque me lo trago todo si estoy disfrutando de la lectura. Salvo que ese error sea trascendente para la historia.
    Un abrazo!!!

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    1. Puede que tengas razón en cuanto a que lo importante en una novela es la historia. Quizás si el argumento de este libro me hubiera atrapado habría sido más fácil pasar por alto los gazapos. Pero el caso es que ni la historia ni la Historia fueron buenas por lo que la lectura fue una auténtica decepción. Lo que no quiere decir que a otro lector le guste muchísimo pues la percepción de cada uno juega un papel importante.
      Gracias por tu comentario, David.
      Un besote.

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  11. Picajosa o no, es feo leer algo que no gusta del todo. En mi caso pido solo que sea una lectura entretenida. No le busco el pelo al huevo. Pero, puede ser que el lector constante se vuelva quisquilloso.
    Saludos.

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    1. Cuando uno lee algo simplemente llevado por la sinopsis y no indaga más se arriesga a lo que me pasó a mí. Pero de todo se aprende.
      Con tu comentario, además, he aprendido una expresión que no conocía, 'buscarle el pelo al huevo', es genial. Yo suelo decir 'buscarle tres pies al gato', pero reconozco que la del huevo tiene más sentido. Me la apunto.
      Un abrazo.

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  12. Bueno en la novela actual hay mucho de eso del relleno, se trata de llenar páginas y páginas para tener un libro y se descuida el contenido, a veces lo breve es mejor que lo excesivo. Si encima hablamos de que la novela no termina de arrancar en ninguna parte y que se comenten errores históricos, el interés se pierde por completo.
    La edad nos vuelve más exigentes en todas las cosas, pienso que eso no es malo, somos más selectivos, valoramos de otra manera nuestro tiempo y las cosas con que lo llenamos. Un abrazo.

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    1. Yo también creo que con los años nos volvemos más exigentes y según vamos leyendo pedimos más calidad, máxime si ya sabemos que hay obras que están muy bien escritas.
      La extensión excesiva de algunas novelas es algo que nunca podré entender. Por mi experiencia, el noventa por ciento de las veces que leo una novela de más de quinientas páginas no es necesaria tanta hoja.
      Un beso, Jorge.

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  13. Yo también creo que soy un tanto quisquillosa con las lecturas, o igual más exigente que hace unos añitos y me pasa exactamente lo mismo que nos cuentas, como encuentre un dato, un detalle que no encaje se me acabó la lectura. Al final, ¿no son esos pequeños matices los que marcan la diferencia?. En cuanto a la lectura que nos traes, diálogos simplones, situaciones absurdas...creo que esta vez no me atrae. Esperaré a tu próxima reseña, que sabes que te leo y que además confío en tu criterio.

    Abrazos.

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    1. A mí también me molestan mucho esos gazapos, porque denotan descuido y poca seriedad a la hora de preparar y elaborar una historia. Creo que esos errores de bulto muestran poca profesionalidad por parte del escritor.
      Muchas gracias por la confianza que tienes en mi criterio, Mer, es todo un honor y también una gran responsabilidad.
      Un abrazo.

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  14. Es cierto que los que leemos nos volvemos más exigentes con la edad, más que con ella con la experiencia de los palos recibidos con ciertos libros o ciertos autores sobrevalorados, que piensan que todo vale y se ponen a escribir pensando que somos tontos.
    También me está ocurriendo con ciertos libros leídos, que no me acaban de llegar al alma lectora. La diferencia contigo, es que soy muy terco y no abandono ninguno; prefiero no empezarlo como este que nos traes con sobre aviso de ¡Cuidadín con él! Me basta para no darle ni una oportunidad.
    Besos y gracias por ese aviso para navegantes.

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    1. Tú eres muy disciplinado, Francisco, y por eso acabas todos los libros. Antes yo también era así, pero de unos años a esta parte tengo menos paciencia (y disciplina) por lo que cierro el libro si no me convence.
      En esta novela, en cambio, si aguanté, pero también fue porque no era demasiado extensa.
      Lo que te pasa con libros ya leídos puede ser también porque nuestra percepción cambia con el paso de los años y con las experiencias vividas.
      Seguiremos leyendo y seguiremos compartiendo opiniones, para avisar o para incentivar determinadas lecturas.
      Un beso.

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  15. Paloma he leído tu punto de vista de esta novela y no te puedo decir nada desde mi punto de vista porque había leído "La voz dormida" y algún poemario de su hermana Dulce Chacón maravillosa escritora, que se fue y dejó un buen y corto legado. De su hermana Irma Chacón he leído sólo este libro que comentas "Las filipinianas", lo leí en el 2008 y si que se trataba de de una historia de tres hermanas que fueron a Filipinas pero apenas recuerdo el argumento. Quizás si lo vuelvo a releer me quede con más detalles y me fije en lo de la fregona. No puedo comentarte más de esta lectura. Este libro lo compré directamente a Irma en Olivenza en la presentación que hizo del libro en la biblioteca de mi pueblo. Estuvimos con Luis Limpo que nos explicó estupendamente la historia de Olivenza y del recinto del castillo a Irma Chacón y su hermana mayor. Pasamos unas horas juntas y me cayeron muy bien, me dejaron un grato recuerdo. Me parecieron muy cercanas y sencillas. Y por supuesto nos fotografiamos juntas. No he leído nada más de ella. Un abrazo

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    1. Lo de la fregona no fue en este libro, fue en otro de otro autor ambientado en el siglo XV.
      De Dulce Chacón leí "La voz dormida" y me gustó mucho. Pero Inma creo que tiene una forma de escribir menos exquisita, aunque siempre las comparaciones son odiosas.
      Un besote.

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Hada verde:Cursores
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