26 de octubre de 2017

Historia de un desencuentro


El arte moderno y yo no nos llevamos bien. Y eso que yo lo he intentado. Durante muchos años he procurado un acercamiento pero todo ha sido en vano. 

A través de pequeñas exposiciones en modestas galerías o de importantes muestras en grandes museos, el resultado siempre ha sido negativo.

Cada vez que intento conocer las obras del llamado arte moderno me llevo una gran decepción y normalmente acabo enfadada pues siempre que salgo de esas salas de exposición y/o museos la sensación que me embarga es que me han tomado el pelo o que soy una tonta de capirote por no entender el pretendido arte.

Uno de los lugares donde suelo acudir a encontrarme con el arte moderno es el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y salvo en una ocasión –una muestra de Salvador Dalí– todas mis visitas fueron desastrosas. No conseguí enamorarme de él (del arte moderno), ni siquiera conseguí que me cayera bien. 

Puede que la culpa de este desencuentro sea totalmente mía, que soy muy cascarrabias y le pongo pegas a todo, pero creo que él (el arte moderno) tampoco me lo pone fácil. 

Es complicado sentir alguna emoción cuando uno se encuentra ante cosas como esta.


Llamadme simple pero hay que tener mucha sensibilidad e imaginación para emocionarse ante… ¿un lienzo en blanco?

No obstante, mi falta de sensibilidad sí tiene algo que ver en este desamor. Cuando se expuso en este museo una muestra del Kunstmuseum Basel pude atender a la conversación que el cuadro que aparece a continuación dio lugar entre dos de los visitantes a la exposición y que se encontraban a mi lado.
–Es inquietante la fuerza de este cuadro y el dominio de la técnica.
–Sí, a mí me estremece. Además se nota todo el sufrimiento que padece el artista. Es francamente sublime.

Yo, que los oía y a la vez estaba viendo el cuadro, lo primero que pensé es que estaban bromeando. De hecho, me giré hacia esas dos personas con una sonrisa cómplice en la boca para participar de la broma, pero cuando les vi la cara pude darme cuenta, con estupor, que estaban hablando en serio. Entonces retorné mi mirada al cuadro y empecé a fijarme más, para comprobar si yo también veía lo que ellos. Después de cinco minutos de mirar el cuadro desde varias posiciones –de muy cerca, de muy lejos e incluso ladeando la cabeza hasta ponerme casi boca abajo– solo pude extraer la conclusión de que “el dominio de la técnica” debía de consistir en conseguir dos tonos de negro, algo que pictóricamente supongo tiene su mérito. En cuanto al “sufrimiento” del artista puede que se colija de ese color negro; seguramente si estuviera alegre lo habría pintado… ¿de rojo?

Pero, no obstante, a veces me sorprendo con algo de calidad –para mis propios cánones de calidad–. Por ejemplo, estos cuadros.


Yo creo que tras esa obra hay una gran labor. La del que los colgó. Me estuve fijando mucho y estaban equidistantes unos de los otros y juraría que si hubiera tenido una plomada la posición respecto del techo y del suelo habría sido exactamente una paralela perfecta. Aunque, en este caso, me pregunto si el autor de esos cuadros se encargó de colgarlos personalmente o fue un obrero del museo quien lo hizo, en cuyo caso “el arte” sería de este último.

Hablando de obreros, en una ocasión me encontré con esto.


Lo primero que pensé es que alguien de mantenimiento se había dejado una manguera colgada con las prisas y no se había dado cuenta. Resultó que no, que era una obra de arte, al menos para el que lo hizo y para el que decidió exponer ‘eso’ en un museo. 

Cuando no sé qué estoy viendo en un cuadro suelo recurrir al nombre que el pintor le ha dado para encontrar ahí alguna pista. Eso me ocurrió con un cuadro de Kandinsky, se llamaba “San Jorge y el dragón”. A san Jorge y al dragón no los pude encontrar, pero la lanza que suele acompañar a este santo creo que sí la vi; había una línea negra muy recta que tenía toda la pinta de ser la lanza. Digo yo.

Pero el título no siempre ayuda, a veces añade más confusión a la obra. El cuadro que aquí aparece  se llama “Quevedo en Roma”. 


Como en otras ocasiones me tiré un buen rato mirando la imagen y por más que me esforcé yo no vi Roma y mucho menos a Quevedo. Creo que el pintor realizó el cuadro un día nublado –puede que esas pinceladas blancas sean nubes- y de ahí que no se pudiera ver nada.

Los despropósitos que se dan en algunas obras trascienden lo estético para entrar en lo insalubre. En el Reina Sofía una amiga y yo contemplamos con bastante alarma que se exponía una bolsa de plástico donde se guardaban los restos de un emparedado que el autor de turno se había medio comido una tarde en Central Park en los años 60. Tal cual. 

La bolsa en cuestión se encontraba dentro de una caja de cristal que, tanto mi amiga como yo, esperamos que estuviera herméticamente sellada, de lo contrario los que allí estábamos íbamos a sufrir una maldición que dejaría en mantillas a la que sufrieron lord Carnarvon y Howard Carter cuando entraron en la tumba de Tutankamón –a estas alturas se da por válida la hipótesis de que la maldición consistió en inhalar esporas de Arpergillus–.

De todas formas alguna vez he encontrado en este tipo de museos imágenes bonitas, como la que viene a continuación. La divisé en un pasillo y me encaminé toda entusiasmada a fotografiarla. Cuando me acerqué más pude comprobar que no era un cuadro, era una ventana y lo que se veía era un “simple” atardecer. Ya me parecía a mí.


Puede que yo sea una ignorante del arte moderno, puede que me falte cultura y preparación para comprender determinadas obras. No lo discuto. Pero para mí el arte tiene que gustar. Llamadme superficial pero para enamorarme necesito belleza, necesito que lo que veo me agrade y estas imágenes no me agradan nada. Puede que también me falte buen gusto y de ahí mi desencuentro con este tipo de expresión artística.

Así que he decidido dejar de insistir en esta relación y acudir a otras manifestaciones pictóricas que sí me enamoran. Me he propuesto dejarme de moderneces y apostar sobre seguro, como el Museo del Prado. Allí a los santos (San Jorge, San Antonio o la Sagrada Familia) se les reconoce a primera vista, Roma se puede ver tanto si hace sol como si está nublado y un cuadro todo de negro solo puede significar que es muy antiguo y necesita una buena restauración para recuperar sus colores originales.

Velázquez, Goya, Murillo, Durero, Botichelli, Sorolla, Madrazo, incluso El Bosco que debía de ser un poco siniestro pero por lo menos se lo curraba bastante, son amores que entiendo y con los que me encuentro fenomenal. 

Y es que cuando una relación no funciona lo mejor es dejarlo correr. Lo siento pero el arte moderno y yo no nos llevamos bien.








38 comentarios:

  1. Me pasa un poco lo mismo que a ti con el arte moderno. Dejé de ir al MUSAC (Museo de arte contemporáneo de Castilla y León)de León porque cada vez que iba salía salía mosqueada.
    Yo también prefiero "Las meninas" a una manguera colgada, por muy bien colgada que esté, o a una bolsa con detritus pasados de moda, por muy en Central Park que se hayan generado.
    No obstante, los dos últimos cuadros que pones en la entrada, me gustan. Al menos en ellos hay forma y color.
    Tienes mucha razón en que si una relación no funciona, lo mejor es dejarla pasar.
    Un beso.

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    1. Ese colorido que ves en los últimos dos cuadros (uno es del bien ponderado Tàpies) a mí siguen sin gustarme, a pesar del color, pues me parecen simples manchas de óleo (o de la pintura que sea).
      Para colorido, por ejemplo, a mí me gusta Kandinsky. No entiendo casi ninguno de sus cuadros, pero estéticamente me parecen bonitos.
      En fin, que para gustos los colores, nunca mejor dicho ;)
      Un besito, guapa.

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  2. Yo creo que el arte moderno es como todo. No es necesario buscarle explicación lógica ninguna. Hay que dejarse llevar por el sentimiento: me gusta / no me gusta. No es necesario encontrar un sentido, un mensaje oculto...
    Tampoco pasa nada porque algo no guste. Los artistas se muestran para eso: para ser enjuiciados y tan legítimas son las alabanzas como las críticas
    Bueno, es mi opinión.
    Un beso

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    1. Completamente de acuerdo, Juan Carlos, el arte te tiene que gustar, se entienda o no. Algunos cuadros "clásicos" con escenas bíblicas a mí me parecen de muy mal gusto, aunque las entienda perfectamente.
      Pero en los casos que expongo creo que aparte de gustar o no gustar, a mí me da la sensación de que hay cierta tomadura de pelo. ¿Realmente puede gustar a alguien ver un sandwich podrido? Quizás a algún microbiólogo, pero poco más.
      De todas formas no seré yo quien diga si una obra merece exponerse o no, es posible que a mí, como inculta en la materia, se me escapen matices que otros más expertos sí ven.
      Un besote, Juan Carlos.

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  3. Jaja.😃, qué bueno. Me encanta la entrada. A mí ha de pasarme lo mismo que a ti, que he de carecer por completo de sensibilidad pues no le veo tampoco la gracia. Hace unas semanas fui al TEA (un museo en Tenerife) y me quedé sorprendida ante una silla descuajeringada que colgaba en la pared, la cual se supone que tenía algún significado (ignoto para mí), porque esa es otra, en el arte conceptual, como parece que lo importa es el concepto que quieren transmitir, al lienzo en blanco lo adornan con frases de filosofías semiprofundas y ya está: obra de arte. Mucho cuentista y mucho pánfilo presuntuoso ha de darle cancha a esto para que el fraude campe de esta manera.
    No obstante, confío en que todo el arte contemporáneo no sea así. Me gusta, por ejemplo, Lita Cabellut, y su obra no tiene nada que ver con ese tipo de "arte".
    Un beso, Kirke.

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    1. Me alegra saber que en el club de los que no comprendemos el arte conceptual hay gente apreciada por mí. Me siento mucho mejor.
      El autor de la manguera esa, un tal Nacho no sé qué, tenía unas cuantas perlas más en la exposición que fui a ver de él. Entre ellas estaba una especie de armario desvencijado que me has hecho recordar cuando has citado a esa silla. Yo tampoco lo entiendo, Ángeles.
      He querido ironizar con algunas obras del llamado arte moderno, pero eso no quiere decir que no me gusten otras cosas del arte contemporáneo. Dalí me encanta (aunque no entienda casi ninguno de sus cuadros), o Antonio López o Magritte. Lita Cabellut no la conocía, he estado mirando por la red y también me gusta, aunque alguno de los rostros que pinta son sumamente inquietantes, pero eso también es algo a valorar cuando uno mira un cuadro: que despierte sensaciones.
      Un lienzo en blanco, o en negro, a mí no me despierta nada de nada.
      Un besote.

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  4. ¡Hola Kirke!

    He visitado varios museos de la ciudad, y me pasa lo mismo. En el Reina Sofia fui hace años a una exposición de Antonio López, y siendo uno de mis preferidos, al igual que El Guernica, pintado por el maestro del cubismo, Picasso y muestra los desastres de la guerra civil española. (Lo único que merece la pena de ese museo).

    Me quedo con Sorolla, nadie como él para plasmar la luz de Valencia.

    Los cuadros abstractos nunca me han gustado, aunque fuera un Tápies, Kandinski ó Munch.

    Siempre nos quedará El Prado, para recorrer sus estancias. Me ha gustado la ironía enfocada en tu texto. Un abrazo literario.

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    1. Coincido contigo que de la exposición permanente del Reina Sofía se salva el Guernica, algún cuadro de Juan Gris y los de Dalí.
      Sorolla a mí me tiene enamorada y en el Prado, cada vez que voy, además de visitar a Velázquez también busco a Madrazo, porque el flechazo que tengo yo con este pintor es muy fuerte.
      Cada uno tiene sus preferencias y según estas disfruta a su manera. Lo bueno es que hay mucho donde elegir.
      Un abrazo.

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  5. Reconozco que me gusta el arte contemporáneo, por su carácter provocador y lo atrevido que es. Eso no quiere decir que alabe todo lo relacionado con él. La parte conceptual, de donde has sacado los ejemplos, resulta desconcertante, porque uno no ve arte por ningún lado. Y a lo mejor es que no lo hay y el problema es llevar ese tipo de obras a un museo, cuando a lo mejor su espacio es otro (la basura, pensarás, jaja y la verdad es que en Italia hubo un movimiento llamado arte povera, que precisamente utilizaba desechos). Bueno, tampoco pretendo convencerte, eh. Lo de "dominio de la técnica" en la pieza que citas, eso sí te lo concedo, es pura pedantería.
    Un abrazo.

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    1. El emparedado de Central Park yo sí lo hubiera tirado a la basura por pura higiene, o quizás se lo hubiera entregado al Instituto Pasteur, quizás allí encontraran alguna bacteria desconocida por la ciencia.
      Respeto a quien quiera provocar con determinado tipo de obras pero en algunos casos no sé yo hasta qué punto es provocación o tomadura de pelo. Seré yo que soy muy susceptible.
      En cuanto a las conversaciones que uno puede oír en este tipo de exposiciones darían lugar a otra publicación en el blog. Me suelo encontrar con muchos "listillos" que lo único que quieren es tirarse el pisto y presumir de intelectualoide. Pero yo soy muy simple y lo único que esta gente me provoca, además de estupor, es risa.
      Un abrazo, Gerardo.

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  6. Jajaja que bueno Paloma, es que a mí me ocurre lo mismo. No le encuentro el significado al arte noderno o lo que el artista ha querido expresar. Quizás no tengo ojo, o gusto, pero es que todo me resulta demasido abstracto y no veo nada.
    Es como el ejemplo de "la manguera", yo tampoco veo el arte por ningún sitio. Supongo que todo es minimalista y los espacios de los museos diáfanos, por tratar de comprender algo...
    Un besito guapa, me ha encantado!

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    1. Estas obras pueden tener su utilidad como elementos decorativos y ahí ya depende de dónde quiera uno colocarlas. Algunas me cuesta mucho trabajo imaginármelas en ningún sitio, también te lo digo.
      Yo, desde luego, y tal como tengo mi casa no me llevaría ninguna. No me pegan con el mobiliario.
      Un besote, María.

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  7. La verdad es que de arte yo no sé nada. Menos de pinturas. O me gustan o no. He visto cuadros con manchas expuestos como obras de arte, y son garabatos como los que hacían mis hijos en jardín.
    Saludos.

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    1. Cuando mi hija era pequeña acudía a un taller de pintura y dentro de sus limitaciones hacía cosas preciosas. En una ocasión pintó un cuadro espantoso al que yo no puse objeciones por no desanimarla, resultó que lo había copiado de un pintor expresionista, un tal Kirchner, y era una copia casi exacta. A lo que pude comprobar que el que había pintado ese espanto era el pintor, ella se limitó a copiar lo que vio.
      Un abrazo.

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  8. Jajajaja, eres única.
    A mí me pasa igual pero hace dos años, en el Bellas Artes de Oviedo estaba diciéndole algo así a mi madre cuando se me acercó un chico que resultó ser el autor de algunos cuadros y me los explicó y oye en aquella ocasión sí que les vi sentido, incluso técnica, pero he de decir que eran bastante más elaborados que los que nos has puesto.
    Y cuando fui a Londres por primera vez lo hice en un viaje de estudios y en la National Gallery vi un cuadro de Miró(ahora no recuerdo cual era)y dije que mi prima, que tenía 5 años, dibujaba mejor y me oyó la profe y no veas la bronca que me echó, pero por más que me lo explicaban a mí aquel cuadro no me llegaba, lo siento. En cambio fue ver La libertad guiando al pueblo, de Delacroix en el Louver y se me caían las lágrimas, o con un pintor que tenemos aquí y me encanta; Ventura Álvarez Sala, te recomendaría que buscaras alguna obra, o con Goya, que he ido a Madrid solo por ver una recopilación de los cuadros de mujeres...no hay color.
    Besos y te he soltado un rollo.

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    1. Algunos cuadros si te los explican los entiendes. A mí me pasó con el Guernica y con algunos de Juan Gris. Mi hija fue a un taller de pintura en el Thyssen en el que se incluía una visita guiada con los padres por las salas modernistas. Hubo cuadros que de antemano yo no veía nada pero cuando me los explicaron sí tenían sentido. En cualquier caso eran cuadros mucho más elaborados que los que muestro en esta publicación.
      Miró y yo tampoco nos llevamos bien. En el Reina Sofía vi uno de sus cuadros que consistía en una línea negra ondulada y un punto gordo, chica, yo a eso no le veo el arte.
      Pero también dentro del arte contemporáneo hay obras muy bonitas, aunque no las entienda. La subjetividad que acompaña la percepción de una obra es un elemento imponderable.
      Encantada de que te enrolles, Gemma, me gusta compartir impresiones con mis amigos por estos lares.
      Un besote grande.

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  9. De nuevo coincido plenamente contigo, Paloma. En una ocasión también expuse lo que me produce ver ese tipo de "arte" pictórico, e incluso mencioné un experimento consistente en colgar una dibujo realizado por niños de muy corta edad y que algunos observadores, como los que tu describes, elogiaban efusivamente por la destreza y poderío del artista.
    Ya sé que hay gustos para todo, pero yo, que también me auto-proclamo un ignorante, me rijo por lo que me dictan mis sentidos, lo que me sugiere la visión de un lienzo. Alguna vez, excepcionalmente, un cuadro de pintura expresionista o abstracta me ha llamado poderosamente la atención, por su colorido y sus formas originales. Algo puramente estético y estático que podría combinar a la perfección con el sofá o con las cortinas, pero nada más.
    Sin necesidad de recurrir al realismo de los clásicos, que alguno también me aburre (San Pancracio mirando al cielo, San Julián orando, Santa Eudovigis martirizada, etc.), prefiero que mis ojos vean algo estéticamente valioso, emocionante y tangible, y el impresionismo francés y el modernismo catalán son un ejemplo. Simplemente me encantan.
    A veces el gusto por un determinado tipo de arte es cuestión de formación artística y de hábito. A mí, por ejemplo, no me gusta la ópera y hay quien puede llegar a emocionarse con un aria. Eso lo entiendo, pero que ante la vista de un cuadro como los que nos han mostrado, alguien pueda experimentar algo distinto a la indiferencia, me cuesta comprenderlo. ¿No habrá en ello mucha ración de esnobismo?
    Una vez más he disfrutado de tu entrada, por la forma tan sincera e irónica de exponer tu percepción y tu opinión sobre algo que puede crear mucha polémica.
    Un abrazo.

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    1. Como ya he comentado anteriormente, hay cuadros modernistas que no entiendo, porque no sé qué se está representando exactamente, pero que me gustan por el colorido, por la composición o por lo que sea que rige nuestro gusto. En este grupo se encuentra Kandinsky o Escher.
      En cuanto a emplear algunos cuadros como elementos decorativos yo elegiría a Max Bill, tiene cuadros geométricos con una gran gama de colores que pueden combinar con la tela del sofá del salón de muchas casas (además emplea fórmulas matemáticas según me explicaron en una visita guiada en una exposición, algo que le da un mérito añadido).
      Cada uno tiene unos gustos en materia pictórica, musical o literaria y eso condiciona la percepción de lo que ve, oye o lee.
      Tengo un amigo licenciado en Bellas Artes que me dijo que el arte lo único que busca es una reacción en quien lo observa aunque muchas veces esa reacción sea de rechazo. -Está claro que de una manera u otra todos reaccionamos ante estas manifestaciones, y en ese aspecto el artista ya cumplió con su misión.
      Un abrazo, Josep Mª, gracias por compartir tu opinión al respecto.

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  10. ¡Hola, Paloma!
    Empiezo transcribiéndote: Ni siquiera conseguí que me cayera bien. Te superas en cada entrada, logras que disfrute muchísimo leyéndote con tu toque irónico, creo que tenemos un humor muy parecido, jeje
    Yo tampoco entiendo este arte, para mí a parte de comprensible la obra en sí debe producir emoción, y un lienzo en blanco pues como que no, y no.
    Sobre el “Quevedo en Roma” más bien parece un aire acondicionado.
    Un beso enorme y feliz fin de semana.

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    1. ¡Un aire acondicionado! Mira, no se me había ocurrido y eso que me tiré un buen rato haciendo cábalas sobre qué podría ser esas láminas horizontales. No me acerqué mucho al cuadro y no sé si salía aire por ahí; tendré que volver al museo (este me parece que era de la Academia de Bellas Artes de San Fernando).
      En fin, Irene, que cada uno pinta como quiere y está en su derecho, lo que ya no sé es qué criterios se siguen para decidir que esos cuadros deben estar colgados en un museo.
      Me alegra saber que disfrutaste con esta publicación, ya sabes que el humor es un arma poderosa para combatir la frustración y la decepción.
      Un besote.

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  11. Me uno al club de los que no entienden el arte moderno, pero también estoy con Josep Ma en que me gusta o no me gusta. Hay veces en que de repente un cuadro me provoca algo, (se entiende que no irritación por la tomadura de pelo), así que imagino que a los que lo admiran les debe pasar eso o ven cosas que yo soy incapaz de ver.
    Aunque también a veces me parece que hay un poco de snobismo en el arte y en algunas obras de teatro alternativo, pero bueno será que soy simple.

    Me he acordado de esa fantástica película Intocable donde Driss (Omar Sy) pinta un cuadro que Philippe (François Cluzet) vende por un dineral que lo ejemplifica.

    Besos

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    1. Que hay mucho snob en esto del arte moderno es indiscutible. Como le comento a Gerardo, las conversaciones que uno escucha en este tipo de exposiciones son delirantes.
      Supongo que recordarás un hecho que ocurrió en el Guggenheim hace años cuando colgaron un cuadro pintado de cualquier manera y nadie se percató hasta varios días después. La denuncia de quienes protagonizaron esta acción era la de hacer ver que "cualquiera puede ser un gran artista y cualquier cosa puede ser arte si se difunde de forma adecuada".
      Cuando mi hija Almudena iba a clases de pintura hizo cosas muy bonitas, estoy por intentar colgarlas en algún museo y ver si se hace famosa ;)
      Un beso, Conxita, y buen finde.

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  12. Hola Kirke, un encantador e irónico texto que demuestra que es mejor tomarse las cosas con humor que con pesar y desdicha. La verdad, llamar arte a los ejemplos que has puesto o a otros que yo he visto en algún museo, es cuanto menos sonrojante. Hay ciertas obras abstractas pero con cierto sentido, que son muy valorables, pero otras y también referidas al mundo de la escultura, son una mezcla entre la tomadura de pelo y el despropósito artístico.
    Un abrazo.

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    1. Como la mayoría de las veces que me "enfrento" a este tipo de arte salgo trasquilada, empleo el humor como defensa para combatir la frustración de no entender que algunas obras merezcan un puesto en una sala de un museo, que se las valore y se ensalce al autor como si fuera un genio. En estos casos yo no veo la genialidad por ningún sitio y no sé qué valor tiene pintar un cuadro todo de negro.
      En otros cuadros sí veo trabajo, otra cosa es que me guste o no, pero hay una labor detrás. Un manchurrón de pintura extendida por el lienzo de cualquier manera a mí no me parece ni laborioso ni genial. Pero yo no soy una entendida, los que deciden colgar esas cosas en determinadas paredes sí lo son y supongo que su opinión es más valiosa que la mía.
      Un abrazo, Miguel, gracias por comentar y compartir tu opinión al respecto. Buen sábado.

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  13. Qué quieres que te diga, Paloma...Nada más ver el primer cuadro, lo primero que he pensado es que cualquiera de mis sobrinos de dos años pinta mejor.
    Y es que hay veces que los autores están ya muy 'pasados de rosca' y, con un ininteligible afán innovador, se dedican a hacer estas cosas (con todos mis respetos hacia quienes se toman su tiempo para ello). Pienso si no se están "quedando con la gente".
    Pero, por lo que cuentas con el salero que te caracteriza, hay quienes sí entienden la técnica y hasta se atreven a ponerse en la piel del artista.

    Decididamente, yo me inclino más por las obras de los que citas porque, en ocasiones, solo me falta (como a ti) ponerme boca abajo para ver si encuentro el arte ante un lienzo del estilo de los que muestras.

    ¡Genial como acostumbras, compi!
    Un besazo

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    1. Yo también creo que algunos pintores están pasados de rosca, incluso creo que se pasan con algún tipo de sustancias ilegales y alucinógenas, es la única manera de explicarme cómo se pueden hacer algunas cosas y decir que han creado arte.
      Lo que comento de las sustancias no es aventurado. En una exposición de expresionistas alemanes que se dio en la Fundación Cajamadrid, en el catálogo se comentaba que estos pintores eran aficionados a ingerir grandes cantidades de absenta, algo que explicaría los bodrios que estaban expuestos en dicha muestra, pues solo una melopea descomunal puede motivar semejantes despropósitos.
      En fin, siempre nos quedarán los pintores clásicos para admirar y disfrutar.
      Un besote compañera.

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  14. Paloma el arte moderno gusta o no gusta. Yo tampoco comprendo que algunos autores de fama cuelguen lo que se les ocurre en un museo. Yo al ser pintora, tampoco me gusta todo lo que se cuelga en los museos. A veces me pasa lo que a tí que me han tomado el pelo. Yo pienso que cuando en un museo les eligen ese tipo de obras, por llamarlas así es más bien para provocar o por esnobismo. Parece que cuando te haces una firma, se tiene que romper con el estilo que has hecho siempre y se deja al pintor que se exprese como quiera. Pero hay cosas que nunca se deberían exponer. A veces lo que un ojo no vé lo vé el artista de otra manera. Yo cuando empecé a pintar he ido a la pintura de copia primeramente y pinto por fotografía para aprender y al natural es más complicado pero lo intento. He probado con la pintura abstracta
    y he pintado cuadros abstractos. Ahí juega mucho el subconsciente y se deja la imaginación
    para recrearse con lo que en esos momentos se me ocurría y es divertido. A veces te salen obras que son armónicos con el espacio y el colorido. Suelo ir de vez en cuando a visitar en Bilbao el Guggenheim y cuando salgo siempre digo lo mismo de este museo solo me me gusta el edificio. A la vez suelo ir al Museo de Bellas Artes y de allí salgo mucho más contenta. El arte como todo es para gustos y no siempre es la gente entendida la que lo comprende. El arte por si sólo no es nada si no hay quien la admire. Un abrazo

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    1. Me encanta esa frase que has puesto: "el arte no es nada si no hay quien lo admire". Puede que en esa palabra, admirar, esté el quid de la cuestión. Para que algo me parezca admirable necesito ver "algo", necesito ver laboriosidad, imaginación, originalidad, y en las obras a las que me he referido no encuentro nada de todo esto.
      Se nota que tú perteneces a ese mundo de artistas que crea, que imagina y que plasma en un lienzo lo que siente. En tu caso, y por los cuadros que he podido ver tuyos, tú manifiestas sensaciones, o al menos yo así lo percibo. Pero tú no pintas un cuadro todo de un color, o lo dejas en blanco.
      No he estado en el Guggenheim, por lo que no lo conozco por dentro, pero a mí ni siquiera me gusta por fuera, aunque la forma es muy original, eso sí.
      Un abrazo, artista.

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  15. Simpática entrada Paloma, me he divertido mucho leyéndola, tienes un humor sutil e inteligente. Creo que la mayoría de la gente común estamos de acuerdo con lo que expones, determinadas formas de arte han evolucionado hacia formas poco comprensibles donde su significado, de existir, parece estar únicamente en la mente del autor. Conozco el Prado y como tú me siento identificado con esa forma de arte, en el Reina Sofía no he estado pero tampoco me llama mucho. Algunas expresiones artísticas, por definirlas de algún modo, se han convertido en un canto al surrealismo en el que pienso que se ha perdido la esencia del buen gusto. Un abrazo.

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    1. Muchos creen que estas formas de expresión artística solo buscan provocar, puede que tengan razón. Pero a mí la provocación a secas no me sirve de nada, quizás para desarrollar una úlcera gástrica si no me lo tomo con humor.
      Prefiero que una obra de arte me provoque sensaciones, a ser posible placenteras, porque en el caso del sandwich podrido la sensación producida fue de asco.
      Pero para quienes así vemos este arte moderno provocador siempre nos quedarán museos como El Prado.
      Un abrazo, Jorge.

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  16. Totalmente de acuerdo contigo, Paloma. Yo no le he dado tantas oportunidades como tú al arte moderno, eso también tengo que reconocerlo, pero es que a estas alturas ya sé que "lo nuestro" no va a funcionar de ninguna de las maneras. Con esto me pasa algo parecido a lo que me pasa con los columpios de la feria. Antes me montaba, aunque pasaba mal rato y apenas disfrutaba. Todos decían que merecía la pena y yo quería intentar participar de la emoción, a ver si se la encontraba. Hace unos años acepté que nunca me iba a sentir "emocionada" con el estómago revuelto o muerta de miedo y dejé radicalmente de subirme a las atracciones cañeras :)) Es una comparación un poco rara, lo sé, pero es que tengo la tarde un poco "así" jajajajaja.

    Un post muy diver, ¡gracias, guapa!

    Besos de domingo.

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    1. Tu comparación con las atracciones de feria me ha encantado. Estoy de acuerdo contigo en que si ya sabes que algo no va a funcionar es mejor dejarlo, pero yo soy muy cabezota y en el caso del arte moderno sigo yendo a exposiciones a "desencontrarme" con él. Quizás haya algo de masoquismo por mi parte en esta relación.
      Por cierto, a mí me encantan esos columpios de feria, aunque prefiero por seguridad, los que están en un parque de atracciones fijo (eso de que se desmonten y monten continuamente me da mala espina). Cuanto más se mueven y más deprisa van, más me gustan.
      Lo dicho, soy algo masoquista.
      Un besote, guapa.

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  17. Otra vez me descubro ante tu fina ironía. A mi como a ti me parece una soberana tomadura de pelo ciertas obras que nos venden como arte contemporáneo o post modernista o conceptual o experimental. Muchos gazmoños, cantamañanas, y listillos caraduras, que quieren vivir de una fama inmerecida tan solo por tener unos padrinos bobos del culo que tienen pasta gansa y les promocionan un valor que no tienen sus obras.
    Conozco a un "Artista" que realizaba cuadros abstractos con defecaciones humanas osease con mierda y perdón por las contundentes palabras y otro que puso una bolsa de basura llena, en medio de una sala representando no se que zarandajas malolientes.
    De verdad que vamos a tener que entrar en los museos sin prejuicios pero abiertos a la expectativa de salir corriendo ante el riesgo de contraer enfermedades contagiosas.
    Como curiosidad os diré que Tapies cogía basura de las calles y las transportaba a su casa para meterla en vitrinas. El veía, según sus palabras la parte poética que emanaba de dichos desechos. Tenía expuesto el cadáver de un gato atropellado y resecado en una de las paredes de su domicilio. Una locura de genio que no comparto, lo siento, en un lienzo en blanco no veo nada aql igual que en uno en negro ¿Será cuestión de racismo? Aunque podrían darnos explicaciones para entenderlo como se merecen. Cuadro blanco: Prado verde con pasto que se ha comido una vaca que después se marcho a mejores pastos. Cuadro negro: La nonada y el vacío existencial de una mente en blanco como el cuadro de al lado de alguien que carece de imaginación suficiente para plasmar el prado y la vaca.
    Besos.

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    1. Compruebo que a ti estas expresiones de arte también te sublevan, jajaja.
      Como he comentado cuando me refería al emparedado de Central Park, algunas "obras de arte" no solo son estéticamente poco acertadas, es que son insalubres, y eso ya es hasta peligroso. Almacenar o coleccionar basura es una costumbre muy poco higiénica por mucho que se le intente dar una visión artística.
      Desconocía los detalles que mencionas de Tàpies, pero creo que ese hombre, consideraciones artísticas aparte, tenía el síndrome de Diógenes, por lo que el talento artístico creo que se le mutó en enfermedad mental. A saber.
      Un beso.

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  18. Desde luego, los artistas contemporáneos no se van a hacer ricos con nosotros, je, je, je... Bueno, comparto tu opinión de que en ese mundo hay mucho esnobista y siempre que veo alguna cosa de estas pienso en el cuento de EL TRAJE DEL EMPERADOR. Recuerdo una ocasión en la que fui mirando las obras, una detrás de otra, hasta llegar al extintor de incendios. Te prometo que lo observé pensando que era una más.
    Hay una obra de teatro, ARTE, que también trata acerca del valor artístico de un simple lienzo en blanco.
    En realidad, podemos dar explicaciones a todo. Imagínate que cojo un lienzo y pinto un simple punto negro en la parte inferior izquierda. Aspiro un momento... Bien, se trata de una pintura en la que el autor juega con las formas del Universo, de hecho la pintura sobrepasa el lienzo dado que juega con las líneas rectas del marco contraponiéndolas con el círculo negro. El juego de contrastes, que nos lleva a la denuncia del maniqueísmo de la sociedad actual, se amplia con el negro del círculo y el blanco del lienzo. Pero además juega con el desasosiego que representa un punto negro en la parte inferior, creando esa sensación incómoda de falta armonía. Por no hablar del concepto metafísico entre la realidad, el punto negro, y la nada que lo envuelve haciéndonos cuestionar sobre el sentido...
    Ya paro, en realidad es sencillo encontrar explicaciones rimbombantes a cualquier cosa.
    Un abrazo, me reí mucho.

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    1. David, creo que deberías presentarte a escritor de folletos para las galerías de arte. Se te da de perlas dar explicación a una cosa tan simple para el común de los mortales como puede ser un punto negro. Ni en un millón de años habría deducido todo lo que has expuesto de una cosa así.
      Lo que comentas del cuento El traje del emperador me ha hecho recordar las visitas a las salas modernistas de algunos museos con mi hija cuando era pequeña. Los comentarios que me hacía la criatura no tenían desperdicio, con su visión pura nos hacía ver a los que allí estábamos lo absurdo de algunas mamarrachadas expuestas.
      Aún recuerdo su reacción ante un cuadro de Miró que consistía en un punto negro con una línea ondulada, la niña se me acercó y me dijo: Mamá, este cuadro está sin terminar.
      Me alegra saber que te reíste con esta publicación, cuando las cosas no tienen sentido es mejor tomárselo con humor.
      Un abrazo.

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  19. Paloma, te entiendo perfectamente. ¿Te puedes creer que una historiadora del arte no sea capaz de entender y de apreciar el arte abstracto? Pues me pasa a mi. Cuando estaba estudiando la carrera me tuve que tragar verdaderos bodrios de pinturas y esculturas de este movimiento artístico y por más que los miraba, tanto de cerca como de lejos, no había manera de entender el mensaje que supuestamente el autor nos quiere transmitir. Y si hablamos de títulos, ni te cuento la de vueltas que le he dado a una obra para intentar dilucidad de dónde provenía ese título. Nunca me he reído más que en las exposiciones del museo Reina Sofía, con eso te lo digo todo..... Besos

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    1. Madre mía, pues si tú, una licenciada en Historia del Arte, con una formación académica superior no eres capaz de apreciar y entender el arte abstracto, no me extraña que yo, que soy una completa ignorante, no pille ni una.
      Dejaremos los títulos y las cosas que se plasman en un lienzo para quienes las han hecho y para los que deciden colgarlas en determinadas paredes. Allá ellos.
      Un besote, guapa.

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Hada verde:Cursores
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