27 de enero de 2016

El hombre que fue Jueves


     Gabriel Syme es un joven poeta que es reclutado por Scotland Yard para luchar contra la Anarquía. Nos encontramos a principios del siglo XX y los anarquistas andan muy revoltosos.

    Syme es un hombre a quien la locura de las revoluciones -su familia siempre destacó por contravenir las normas- le empujó a un conservadurismo radical. "Este sentimiento y amor a la respetabilidad se manifestó como una rebelión contra la rebelión". Su predisposición es muy buena para perseguir a los que se oponen al orden que él defiende a ultranza.

   Cuando se infiltra en las filas anarquistas descubre que este grupo de individuos, a los que nadie toma en serio, en realidad son muy peligrosos y decide abortar cualquier acción que se propongan. Es un policía fiel y convencido.

    Así se introduce en el Consejo Central Anarquista que consta de siete miembros y donde cada uno recibe el nombre de un día de la semana. El presidente se llama Domingo y a Syme le toca ser Jueves.

   En su afán de acabar con tan peligrosas ideas, pues los anarquistas van más allá que los revolucionarios -"Los estúpidos sentimentales de la Revolución Francesa hablaban de los derechos del hombre. Pero nosotros odiamos tanto los derechos como los tuertos, y a unos y a otros los abolimos"- se verá inmerso en una serie de situaciones disparatadas, absurdas y con ciertos tintes de humor.  

   Así vemos que los anarquistas, que tanto luchan contra el orden, son gente muy bien organizada y con una jerarquía bien definida. Domingo es el jefe y sus decisiones no se cuestionan, las reuniones no se hacen en la clandestinidad sino en un café donde todo el mundo puede oírlos ya que siguen una máxima: si uno quiere que no le tomen por anarquista debe disfrazarse de anarquista y hablar como los anarquistas. Pura paradoja.

   Porque este libro es eso; una paradoja. A Chesterton se le conoce como el príncipe de las paradojas. Pero debajo de esa paradoja que es su obra subyace mucha filosofía. Nació en el seno de una familia anglicana y tras una época de agnosticismo se convirtió a la fe católica -es el creador del detective/sacerdote padre Brown- por lo que muchas de sus obras tienen alegorías cristianas. 'El hombre que fue Jueves' es una de ellas.

   Detrás de esta persecución anti-anarquista se reflexiona continuamente sobre el hombre como una paradoja en sí mismo. Cómo las convicciones más arraigadas se tambalean -recordemos que el autor fue anglicano y luego se convirtió al catolicismo- y llegan las dudas; en un momento dado el hombre se enfrenta a sí mismo y no sabe qué camino tomar. 

   Sin embargo, Chesterton es tan alegórico en sus exposiciones que en algunos momentos me he perdido. Las situaciones son tan grotescas y absurdas que no sabía muy bien qué estaba ocurriendo. Cuando cada personaje resulta que no es quien parece ser -alegoría de las contradicciones que cada ser lleva en sí mismo- y el presidente de los anarquistas recibe el nombre de 'La Paz de Dios' el caos ya se había instalado en mi cabeza. Perdí el hilo completamente. Al final creo que llegué a enterarme de qué representa cada uno de los personajes y cuál es la conclusión. No la expongo aquí para no destripar la novela y para no quedar en ridículo si resulta que la conclusión no es correcta.

   Si se toma la novela como una especie de fábula puede resultar interesante aunque, como ya he comentado, algunos fragmentos son demasiado confusos. Hay un fino humor, muy británico, que hace ver las situaciones grotescas como auténticas caricaturas. Aunque debajo de todos y cada uno de los asertos se encuentra una sutil reflexión.

Kirke  




25 de enero de 2016

La puerta abierta

"La visita" Felix Vallotton
    Conozco a Carmen Pinedo desde hace meses y en su blog aprendo siempre mucho. Su manera de mostrarnos arte es sumamente pedagógica y muy divertida. Con ella he aprendido a ver lo que hay detrás de las imágenes que un cuadro nos ofrece. De su mano he viajado, he sentido y he vivido las historias que nos sugieren los cuadros. Ella nos anima a participar, dejamos de ser simples observadores para interactuar con el cuadro y su autor.

   Hace un par de días, Carmen propuso un juego/reto: jugar a los fantasmas. Ella nos muestra un montón de cuadros donde aparecen estancias vacías de personas y nos invita a que las llenemos con seres espectrales (o no) y que las habitemos con nuestros relatos. 
   
   El reto me ha fascinado. Así que me dejé tentar por su propuesta y he decidido participar porque los fantasmas siempre me han resultado atrayentes. En cuanto estoy en una casa vacía veo sombras donde no las hay, oigo ruidos que no se producen y hasta creo percibir presencias invisibles. No es que tenga poderes paranormales, es que soy muy miedica. 

   Para mí el reto es doble porque nunca he escrito ficción. Escribo en este blog con asiduidad sobre reseñas literarias o sobre las impresiones que me causan algunos episodios que me han sucedido a mí o a otros; incluso de científicos y poetas suelo escribir. Pero nunca me he atrevido con la ficción. Siempre me he quejado de mi falta de imaginación y es por eso que me resulta muy difícil inventar historias.

   Sin embargo, animada por Carmen, voy a hacer una excepción. El cuadro elegido ha sido La visita, de Felix Vallotton. Esa puerta abierta, ese sombrero y ese bastón me han hecho escribir lo siguente:

   ¡Cuánto tarda en volver! 
   Hace tanto tiempo que se marchó. Se fue apresuradamente, sin mirar atrás, sin querer ver mis lágrimas, sin querer oír mi llanto. Tanta prisa tenía por escapar de la realidad que se dejó su sombrero y su bastón. 
   Pero aún tenemos muchas cosas que decirnos, aunque él no las quiera escuchar. Aún tenemos muchas cosas que aclarar, que explicar, mucho amor que recordar. No puede irse así, sin más; sin su sombrero y su bastón. Sé que volverá, yo le espero aunque hace tanto tiempo que se marchó.
   Dejo la puerta abierta para que cuando vuelva no vacile al entrar. Ellos se empeñan en cerrarla pero yo la abro y aunque sé que ellos se asustan no permito que la puerta esté cerrada. Él volverá y yo le estoy esperando con la puerta abierta.
   


   Quiero dar las gracias a Carmen por animarme con nuevas experiencias y también a mi padrino bloguero, Francisco Moroz, que ya me ha conminado en varias ocasiones a escribir relatos. No sé si después de leer esto ya se estarán arrepintiendo.

   Independientemente de la calidad -me temo que no es muy buena- he de reconocer que ha sido una experiencia turbadora. Ponerme en la piel de otro me resultó muy extraño pero al mismo tiempo ha sido estimulante. 

  Como yo me vengo arriba enseguida, y me meto en todos los charcos, lo mismo abro una nueva sección de relatos en el blog. Hala. 

   Y que conste que no es una amenaza.

Kirke  



22 de enero de 2016

El azar y la necesidad


   Esto no es una reseña, que quede bien claro. El motivo de esta entrada es un libro pero no lo voy a reseñar. Y no porque lo haya abandonado; me lo leí enterito -algunos párrafos más de una vez- pero no voy a hacer la reseña pertinente. ¿Por qué? Pues por la sencilla razón de que no me enteré de nada. Bueno, de casi nada, porque el título sí lo entendí, o puede que no. No sé. Después de devanarme los sesos durante días para desentrañar sus capítulos ya dudo hasta de cómo me llamo. 

   El título completo del libro en cuestión es “El azar y la necesidad, ensayo sobre la filosofía natural de la biología moderna”. En este título y para empezar, hay palabras, según mi criterio, que no pueden estar juntas en una misma frase, a saber: filosofía y biología. 
   Debería haberme alertado la presencia de la palabra “filosofía” ya que Descartes, Schopenhauer y compañía me amargaron muchas horas de estudio en el bachillerato. Pero, en contraposición, la palabra “biología” me atrajo;  la posibilidad de filosofar sobre un tema que me gusta y conozco, la biología, me pareció prometedor y asequible. Debería haberme alertado la presencia de la palabra “filosofía” y dejar las atracciones por la biología para otra ocasión.

    El objetivo de Monod en este ensayo es demostrar mediante la filosofía que la aparición de la vida no dependió de ninguna intervención divina y eso suscitó mucha polémica cuando se publicó, en el año 1970. Para poder sustentar sus teorías, en la introducción se dedica a rebatir una por una varias corrientes filosóficas, a saber: el animismo, el vitalismo (el metafísico y el cientista), el predeterminismo y el materialismo dialéctico. Teniendo en cuenta que apenas recuerdo en qué consistían estas corrientes el inicio no podía ser peor. Monod las explica sucintamente para luego desmontarlas y así fue cómo me percaté de que mi problema no era de memoria sino de entendimiento. No es que no las recordara es que nunca las he entendido. Ahora lo que no recuerdo es cómo pude aprobar la asignatura de Filosofía. 

   A pesar de este inicio desalentador no me amilané y me tomé la lectura como una alumna aplicada. Con lápiz y papel en ristre fui anotando las aseveraciones más importantes, cuando llevaba escritas bastantes hojas y al releerlas, me di cuenta que no entendía lo que había puesto y no por culpa de mi letra sino porque lo escrito, para mí, no tenía ni pies ni cabeza.

   Aunque toca temas de biología y bioquímica molecular –materias en la que me suelo defender- lo hace desde una perspectiva tan metafísica que también he llegado a cuestionarme cómo pude aprobar la asignatura de Biología. Deprimente.

   Por ejemplo, yo pensaba que comprendía la teoría de la evolución de Darwin, al menos los rudimentos, pero cuando se refiere a ella escribe lo siguiente: “la idea darwiniana de que la aparición, la evolución, el refinamiento progresivo de estructuras cada vez más intensamente teleonómicas, es debido a perturbaciones sobrevenidas a una estructura poseyendo ya la propiedad de invariancia, capaz por consecuencia de conservar el azar y por ello de someter los efectos al juego de la selección natural”. Me quedé con la boca abierta y después de releer el párrafo como unas cinco veces llegué a la conclusión de que no tenía ni idea de quién era Darwin y mucho menos en qué consiste su teoría evolutiva. 


   Otros párrafos que tuve que releer varias veces con resultados muy parecidos al anterior fueron los siguientes:
La invariancia es protegida, la ontogenia guiada, la evolución orientada por un principio teleonómico inicial, del que todos esos fenómenos serían manifestaciones”.
La biosfera no contiene una clase previsible de objetos o de fenómenos, sino que constituye un acontecimiento particular, compatible seguramente con los primeros principios, pero no deducible de estos principios”.

   Después de leer páginas y páginas con cosas de este jaez acabé con una empanada mental de importancia. En un momento dado el autor escribe “Espero que se me comprenda bien” y entonces pensé que conmigo ya podía esperar sentado. 

 Monod además de una redacción complicada -por decirlo de una manera amable- hace gala de una gran erudición citando continuamente a filósofos por un lado y a biólogos por otro. Algunos fueron las dos cosas; como Driech que abandonó la embriología por la filosofía. Un crack el tal Driech. 

      El caso es que esta mañana tomando un café con mi jefe –un catedrático con una mente científica extraordinaria y un pozo de sabiduría- le comenté mi frustración con esta obra y él me confesó que cuando la leyó no se enteró muy bien de lo que ponía. Me subió la autoestima unos cuantos puntos; menos mal porque según iba leyendo tenía la sensación de que mi coeficiente intelectual estaba en números rojos. De haber sabido antes que alguien, con la cabeza mejor amueblada que yo, había tenido problemas con su lectura ni me habría molestado en abrir el dichoso libro.

  Pero mi constancia al seguir leyendo fue recompensada cuando llegué a la frase final: "La antigua alianza ya está rota: el hombre sabe al fin que está solo en la inmensidad indiferente del Universo de donde ha emergido por azar". Esto sí que conseguí entenderlo aunque yo llegué a esa misma conclusión hace años sin marear tanto la perdiz.

   No obstante, ya finalizado el libro, en los apéndices, el autor hace un resumen de varios conceptos de biología -y física- para contextualizar las elucubraciones del ensayo (habla del ADN, código genético, entropía y las leyes termodinámicas). Como en este apartado no se dedica a filosofar sino que expone los conceptos tal cual son lo comprendí absolutamente todo. Dicho lo cual acabaré mi diatriba con dos conclusiones:

   La primera es que Filosofía y Biología no maridan bien. Al menos para mí; no se hizo la miel para la boca del asno. Donde pongo 'miel' léase 'Filosofía' y donde pongo 'boca del asno' léase el cerebro de una servidora.Y la segunda es que las notas que obtuve en Biología (y Física) no me las regalaron. ¡Ay, qué alivio!

   
Kirke  
  


20 de enero de 2016

El secreto de la modelo extraviada

    En esta nueva novela de Eduardo Mendoza nos reencontramos con el protagonista de El misterio de la cripta embrujada. Han pasado muchos años desde aquella aventura pero un suceso casual hace recordar a nuestro detective loco un caso en el que se vio envuelto en los años 80 del siglo pasado y que dejó algunos flecos sueltos.

    Para ponernos en antecedentes el protagonista -del que no se cita el nombre en ningún momento- nos relata qué ocurrió entonces y cómo fue acusado de un asesinato. 

   En un barrio residencial aparece el cuerpo sin vida de una mujer, "el inusitado acontecimiento causó gran revuelo en el vecindario, porque el cadáver vivía precisamente en un apartamento de dicho inmueble desde hacía poco menos de una año, durante el cual no había dado motivos para pensar que acabaría así, pese a ser modelo de profesión". Dispuesto a demostrar su inocencia escapa de la policía y se dedica a averiguar qué o quienes están detrás de este asesinato.

   Así nuestro protagonista vive grotescas experiencias que rayan lo absurdo pero que son totalmente creíbles. Todo contado con el humor y la socarronería propia de Eduardo Mendoza que, una vez más, nos presenta personajes estrafalarios: un antiguo Guardia Civil convertido en travesti, la regente de un restaurante de comida riojana donde el jefe de cocina es de Bután y sólo sabe preparar arroz con calamares, un conserje celoso de su profesión que vigila noche y día el portal del edificio donde trabaja. Hay también policías -falsos y verdaderos-, camioneros rumanos, contables arrepentidos, etc. Hasta ninjas aparecen en esta divertida historia. 

       Al mismo tiempo Mendoza nos introduce de lleno en la Barcelona de los años 80, una ciudad sucia y poco acogedora, sin ningún atractivo, donde "Gaudí tiene poco predicamento entre los barceloneses y es un desconocido" para los que no son catalanes. Pero unos cuantos próceres "están fraguando una operación que pretende sacar a la ciudad de su actual estancamiento y convertirla en negocio" con el consiguiente descalabro para los más débiles pues "cuando Barcelona se pone en marcha, los ricos ganan y los pobres pagan".

   Como de pasada el autor refleja la situación anímico-social del momento porque con una democracia recién estrenada el desencanto y los inconvenientes se empiezan a ver ya, "de un tiempo a esta parte los medios de difusión se lanzan como aves de rapiña sobre los sucesos dramáticos, los distorsionan, los tergiversan y de este modo convierten la depravación en espectáculo y la desgracia en befa. Es una de las caras oscuras de la democracia" y la decepción es palpable entre algunos personajes, "ahora triunfa y prevalece el que halaga los bajos instintos del populacho y no hay autoridad que pueda ponerle freno o que, pudiendo, se arriesgue a enajenarse al electorado aplicando las necesarias medidas restrictivas".

   Una vez que ya se nos ha puesto al día sobre aquellos sucesos pasados volvemos a la época actual donde Barcelona ha cambiado "pero para convertirse en la capital mundial del baratillo y de la idiocia". El protagonista contacta, treinta años después, con los principales personajes de aquella historia pasada para aclarar algunas incógnitas que quedaron sin resolver. Así se reencuentra con los mismos personajes marginales que se sienten desarraigados en una Barcelona tan distinta que ya no es su ciudad. 

   Sin embargo la situación social ha cambiado muy poco, y si lo ha hecho ha sido a peor, "bajo la apariencia de la libertad de expresión, nos han borrado de la cabeza las pocas ideas sólidas que tuvimos en un tiempo. Ahora todo es ligereza y olvido. La novia de un torero y santa Teresa de Jesús valen lo mismo en el mercado de la frivolidad". 

Eduardo Mendoza por Sciammarella

   Dado el argumento cualquiera podría pensar que se trata de una novela policíaca. Pues no lo es. De hecho en la resolución del misterio/secreto de la modelo extraviada hay algunas lagunas que para los expertos en ese género serían imperdonables. Pero ya he comentado que no es una novela detectivesca. Es una sátira demoledora de nuestra sociedad, llena de humor y situaciones hilarantes.

   Hay continuas alusiones a temas candentes como la crisis financiera: "Las guerras las pierden los militares, los enfermos se les mueren a los médicos y los pufos los hacemos los que manejamos el dinero". 
   La postura de determinados sectores ante la deriva secesionista tiene su insinuación igualmente: "La clase empresarial catalana es laboriosa y emprendedora, pero algo remisa a la hora de posicionarse". 
   También se alude a la corrupción y sus consecuencias: "Un amigo ministro o presidente de autonomía te puede proporcionar bicocas, pero si te trincan, ni el mismísimo presidente del Gobierno moverá un dedo por ti. Cuando entras en la cárcel se acabó. Linier (...) tras no pasar mucho tiempo entre rejas, al salir y como no había devuelto ni un céntimo de lo que había chorizado ni nadie se lo reclamó, siguió viviendo con holgura". Y todo con un punto de humor y sarcasmo: "El clásico ciclo catalán pobre-rico-preso favorece la movilidad social".

   Al final la moraleja estriba en el peligro que entraña el poder; "El poder también encierra un serio peligro para quien está cerca, y muy especialmente para quien se le arrima"

   En todo el relato y dada la deriva de los personajes a lo largo de tantos años se respira cierta nostalgia y aunque el autor comenta, a través de uno de los actores, que no piensa que cualquier tiempo pasado fue mejor sí le puede el desánimo y la añoranza de tiempos pretéritos, llegando a la conclusión de que no hemos evolucionado nada: "En realidad, no hay avance, no hay progreso. El hombre de Neandertal debía de ser más juicioso. No más guapo, pero sí mejor. Vivimos en un mundo insensato".

   Desánimo y añoranza que yo comparto y que se reflejan muy bien en esta frase y con la que me identifico plenamente: "Tengo la sensación de haberme hecho viejo sin madurar".

Kirke  



15 de enero de 2016

Nikola Tesla



"Si quieres entender el Universo piensa en energía, frecuencia y vibración."
N. Tesla

   Segunda entrada de la sección Demencia, la madre de la ciencia y el protagonista es el ingeniero y físico  Nikola Tesla.

   A veces surgen genios que con sus estudios abren las puertas al futuro. Fue el caso de Nikola Tesla. 

   Nació un 10 de julio de 1856 en la ciudad de Smiljan que por aquel entonces pertenecía al imperio austrohúngaro pero que ahora es de Croacia. Fue hijo de un sacerdote ortodoxo y el cuarto de cinco hermanos. Desde pequeño demostró un talento especial para las matemáticas, tal era su pericia que los maestros le sometían continuamente a pruebas pues estaban convencidos de que copiaba ya que era extraordinario que resolviera con gran facilidad problemas muy complicados.

  Como hijo de un pastor su destino era el sacerdocio pero él tenía otras inquietudes. Cuentan que tras contraer el cólera y estar al borde de la muerte su padre le prometió que si sanaba le dejaría estudiar una ingeniería. Afortunadamente para Nikola, y para el resto de la Humanidad, se recuperó y se matriculó en la Escuela Politécnica de Graz (Austria).

   Parece que al principio fue un estudiante aplicado y obtuvo buenas calificaciones pero mediada la carrera se aficionó a los juegos de azar y se gastó el dinero que su familia le entregó para pagar sus estudios por lo que nunca se llegó a graduar con el consiguiente enfado de sus progenitores que cortaron con él toda relación. Tal fue la ausencia de noticias que incluso llegaron a creer que había muerto. Lo de comunicarse no era su fuerte, paradójico pues él contribuyó mucho a mejorar las comunicaciones, como se verá después. Aunque no obtuvo ningún título oficial sí que asistió a clases como oyente y, a su manera, continuó formándose.

   Con 26 años se traslada a Budapest donde trabaja como electricista. En 1884 viaja a Nueva York para trabajar a las órdenes de Thomas Edison investigando y diseñando motores y generadores. Tesla desafió a Edison al manifestar que podía mejorar los motores de su compañía, el jefe le prometió cincuenta mil dólares de recompensa si era capaz de hacerlo. Tesla lo hizo y cuando reclamó su premio el caradura de Edison le contestó que ese ofrecimiento fue una broma. Tesla muy enfadado, como es natural, se despidió y ya de paso juró odio eterno a míster Edison. Este sería el inicio de un enfrentamiento que traería consecuencias nefastas para el pobre Nikola pues su invento de la corriente alterna se oponía a la que empleaba Edison, la corriente continua, y éste se dedicó a calumniarle allá por donde iba. 


   Su idea de un sistema mundial para la transmisión de energía eléctrica sin cables basado en la conductividad de la tierra y asequible a todo el mundo además de rompedora era muy "peligrosa" pero no para la salud - Edison al que se le desmoronaba su emporio basado en la corriente continua intentó denostar a Tesla haciendo creer que la corriente alterna era nociva- sino para los enormes beneficios que obtenían las compañías eléctricas: "Si todo el mundo pudiera utilizar la energía que le viniera en gana ¿qué sería de nosotros? Ya me dirá usted dónde ponemos el contador" (J. Echenoz)
 Por cierto, por culpa de la guerra personal que entabló Edison con Tesla y en su obsesión por desprestigiar al croata probando la nocividad de la corriente alterna se creó la silla eléctrica. Este es para mí uno de los episodios más bochornosos de la Historia de la Ciencia.

   Tesla poseía una excepcional capacidad creativa que le hacía "ver" en su cerebro los artilugios que su mente ideaba sin necesidad de dibujos ni planos -sinestesia es el nombre para tan extraño fenómeno-, y esta cualidad traía de cabeza a sus subalternos pues eran incapaces de seguir su frenético ritmo de trabajo. 

Foto tomada en la exposición "Nikola Tesla. Suyo es el futuro"
Espacio Fundación Telefónica


   Se le conoce como el inventor de la corriente alterna pero también -entre otras muchas cosas- fue el padre de la robótica, sentó las bases del radar, inventó el control remoto y la radio. Sí, sí, la radio; esa que todo el mundo cree que inventó Marconi -y por lo que le dieron el Nobel-. Tras largos y penosos litigios la justicia dictaminó en la década de los 60 del siglo pasado que el invento correspondía a Tesla puesto que Marconi utilizó 17 patentes del primero. La razón se la dieron a Tesla pero el premio Nobel se lo quedó Marconi, además nadie piensa en Tesla como el inventor de la radio. Es uno más de los muchos agravios que tuvo a lo largo de su vida. 

   Murió el siete de enero de 1943 en Nueva York, en la más absoluta soledad y pobreza pues se arruinó después de varias inversiones desacertadas con el dinero de sus patentes. Su cuerpo fue hallado dos días después ya que en la puerta de su habitación -vivía en un hotel- estaba el cartel de "No molestar".

  Pero Tesla, como buen genio científico, tenía su faceta estrafalaria. Era un genio pero también un demente en el más estricto sentido de la palabra. Y es que este científico tenía un montón de excentricidades. Aquí van sólo algunas, pues como ya he reseñado tenía muchas.

     Estaba obsesionado con el número tres. Se lavaba tres veces las manos antes de comer y antes de entrar en un sitio rodeaba el edificio tres veces. Un trastorno obsesivo compulsivo de manual.
    Odiaba las perlas. Nunca explicó por qué pero el caso es que si una mujer llevaba perlas como adorno se negaba a dirigirle la palabra. La misoginia que siempre manifestó supongo que también tenía algo que ver con lo de no hablar mucho a las mujeres (llevaran o no perlas).

    Practicaba el celibato -eso al menos decía él- porque creía que las prácticas sexuales restaban creatividad científica. Espero que no tuviera razón porque entonces yo no voy a hacer nada excepcional en mi carrera (aunque creo que mis pocos logros no se deben a mi falta de abstinencia sino a mi falta de ingenio).

    Utilizaba dieciocho servilletas en cada comida, para desesperación de los camareros que le servían, pues limpiaba, hasta sacarles brillo, los cubiertos, los platos y las copas que le ponían en la mesa.

   Tenía muchas manías nuestro querido científico pero la que se lleva la palma fue su obsesión por las palomas. Empezó en los parques echando migas de pan para que comieran, luego decidió llevarse a su habitación las que estaban enfermas y con una sintió tanta afinidad que se enamoró de ella porque 'le robó el corazón'. Tal cual. De su enamorada llegó a escribir: "Quería a esa paloma al igual que un hombre ama a una mujer, y ella también me quería a mí. Me daba razones para vivir”.


    Para mí es un científico entrañable y al que tengo especial cariño aunque no comulgo con alguna de sus ideas, como la eugenesia, pensaba que algunas personas no están capacitadas para procrear -léase enfermos mentales, 'razas inferiores', criminales- y debían ser esterilizadas. Quiero creer que esta aberración fue fruto de su parte más demente e intento no pensar demasiado en ella. 

   También decía que había inventado un rayo de la muerte que podía matar a miles de personas en un instante. Esto ahora no es tan descabellado pero él lo dijo en los años veinte y eso hizo que muchos patrocinadores le dieran la espalda cuando exponía otro tipo de inventos que sí eran viables pues semejante carta de presentación echa para atrás al más valiente.


   "Aunque sus estudios se realizaron principalmente en el electromagnetismo inició líneas de investigación que sentaron las bases del desarrollo de la telefonía móvil, creó artefactos que fueron el origen de la tecnología moderna. Así se convirtió en un visionario que fue capaz de vislumbrar, siempre basado en sus estudios científicos, un futuro que sus contemporáneos creyeron era simple locura" (Nikola Tesla. Suyo es el futuro). Pero en el campo estrictamente científico no tenía nada de loco. El tiempo le dio la razón. 


Kirke  



   

12 de enero de 2016

Magallanes: el hombre y su gesta


   Este 2016 no empecé con buen pie mis lecturas pues la primera reseña del año consistió en un abandono. Quería quitarme el mal sabor de boca y me fui a lo seguro: tomé un libro de Stefan Zweig. No me equivoqué. Aún no había leído quince páginas y ya había rellenado en una libreta más de tres hojas con anotaciones interesantes.

   Ya, de entrada, el origen del libro es de lo más peculiar. "Los libros pueden tener su origen en los más variados sentimientos (....), este nació de un sentimiento algo insólito, pero muy penetrante: la vergüenza". Y es que el autor durante un viaje en un transatlántico desde Europa a América del Sur comenzó a impacientarse por la lentitud de la travesía, quería llegar cuanto antes y el apacible discurrir de las horas le puso de mal humor. Pero entonces se dio cuenta de lo afortunado que era pues mientras él disfrutaba de un cómodo camarote, de sabrosas comidas y elegantes cenas los antiguos navegantes hubieron de pasar penalidades sin fin para recorrer el mismo trayecto. Por lo tanto se interesó por esos pioneros del mar llegando a centrarse en la figura de Magallanes. Y así nació esta maravillosa novela.

   Con la genialidad que caracteriza a este escritor nos cuenta una de las gestas más heroicas de la Humanidad: la primera circunnavegación de la Tierra. Lo hace además con una pasión y un entusiasmo que parece que él mismo se encuentra a bordo de una de las naves que surcaron los mares en busca de una ruta que llevara a alcanzar las Indias por el Oeste, el sueño que ya persiguió Colón pero que no llegó a ver realizado: llegar al Levante por el Poniente.

   Antes de centrarse en Magallanes y su viaje alrededor del globo Zweig nos pone en antecedentes. Nos habla de la importancia del comercio, sobre todo del de las especias, auténtico motor de la economía de aquella época. Nos cuenta sucintamente y de una forma muy clara -y poética- todo el proceso de estas materias desde su recolección hasta llegar a la mesa de los más pudientes de Europa. Sin embargo el mar Rojo, paso obligado para llegar al lugar donde se cultiva tan precioso tesoro, es musulmán y no puede ser surcado por cristianos, "el Islam tiene echada una cadena infranqueable entre la India y Europa". Tras el fallido primer intento de despejar el camino a Oriente, las Cruzadas, los europeos deben elaborar un plan B: buscar otro camino para llegar a la India.

Ruta de las especias

 "En todo descubrimiento o invención hay un estímulo moral, una fuerza alada del espíritu: pero, muy en general, lo que da el empuje definitivo hacia la realización es la conciencia de unos móviles materiales". Poderoso caballero es Don Dinero.

   Después de esta introducción fabulosa y perfectamente escrita nos sumergimos de lleno en el fascinante viaje. Tan bien lo describe que el lector asiste como un participante más a la partida de las cinco naos de la pequeña armada: Victoria, Trinidad, San Antonio, Santiago y Concepción son los nombres de las naves. El 20 de septiembre de 1529 de Sanlúcar de Barrameda marchan 234 hombres. Después de tres años sólo regresará un barco con 18 personas a bordo.

   Las inclemencias del tiempo, los inconvenientes de la travesía, el hambre, los errores de cálculo en la ruta preestablecida por el propio Magallanes y sobre todo el recelo de parte de la tripulación hicieron del viaje un auténtico suplicio pero la firme voluntad y el recio carácter del jefe de la expedición evitaron que la aventura fracasara. Es curioso cómo Zweig disculpa e incluso llega a justificar la actitud de los oficiales españoles al mando de las otras naves cuando se amotinan e intentan desobedecer a su capitán que se niega a revelar su planes y además propone pasar el invierno en una bahía heladora y desierta. Mientras otros historiadores tachan a estos marinos de traidores él los describe así: "los capitanes de Magallanes, en aquellos momentos críticos, no solamente tenían el derecho, sino la obligación de pedirle cuentas de sus propósitos, porque les va en ello no tan sólo su propia vida, sino también la de aquellos hombres que el rey puso a su servicio".

Itinerario de la expedición de Magallanes


Estrecho de Magallanes
   Con pulcra exactitud y con una prosa envolvente Stefan Zweig nos termina de contar el épico viaje de tan valerosos exploradores, resaltando en cada línea el carácter excepcional de su protagonista: Magallanes. Además reflexiona sobre las consecuencias de la heroica travesía: la constatación de que la Tierra es redonda y que el tiempo y las horas son diferentes en distintas partes del mundo -la tripulación de la única nao que llegará a España se da cuenta en Cabo Verde que es un día más en el calendario-. También refiere con ironía cómo el Estrecho de Magallanes, que tantas vidas costó descubrir, quedó casi en el olvido pues su travesía era muy dura y peligrosa siendo el istmo de Panamá la forma más segura de llegar al Pacífico desde el Atlántico aunque eso no desmerece la valía de la gesta, "en la Historia nunca la utilidad práctica determina el valor moral de una conquista".

  La fascinación de Zweig hacia Magallanes no le impide ser imparcial con él, y es así que me ha dejado la imagen de un Magallanes controvertido; su mutismo y su carácter huraño le hicieron merecedor del recelo de la tripulación, y aunque su perseverancia fue la clave del éxito su actitud hacia sus subordinados le convirtió en un jefe altanero y displicente. "Si bien la Historia ha dado la razón a Magallanes, no olvidemos que la da casi siempre al vencedor, en perjuicio del vencido"

   Independientemente del carácter esquivo incluso antipático de Magallanes es indudable su valor. "El hombre da lo mejor de sí con un ejemplo, y si hay un hecho que pruebe algo es el de Magallanes, que, contra todo olvido, traspasará los siglos para dar testimonio de que cuando una idea vuela con las alas del genio, cuando se lleva adelante denodadamente y con pasión, es más fuerte que todos los elementos de la Naturaleza".


Kirke  


10 de enero de 2016

La fortuna y la suerte


   Hace unas semanas me quejaba amargamente de mi mala suerte (El destino, los planetas y las estrellas), en aquella ocasión una amiga internauta, a la que quiero mucho, me comentó "creo que tu mala suerte no afecta a cosas esenciales" y tenía razón. La verdad, no me puedo quejar. No voy a entrar en detalles de mi vida porque es anodina y no quiero aburrir al personal pero puedo presumir de ser rica en muchas cosas aunque entre esas cosas no se encuentre el dinero. ¿Tengo suerte o fortuna?

    Según el diccionario de la RAE, fortuna es "Suerte favorable" y suerte significa "Circunstancia de ser, por mera casualidad, favorable o adverso a alguien o algo lo que ocurre o sucede". Es decir, la suerte puede ser mala o buena y la fortuna siempre es algo bueno. Perdonad la simpleza de mi resumen pero es que yo siempre tiro por el camino más corto. Haciendo de mi capa un sayo me aventuro a decir que suelo tener mala suerte en las cosas que están sujetas al azar -nunca me toca la lotería y, como ya comentaba en otro 'post' la ley de Murphy conmigo se cumple a rajatabla- pero en cambio sí soy afortunada en otras cosas que ya no dependen del azar por lo que entonces tengo fortuna, pero fortuna es "suerte" favorable, y si es suerte entonces sí que depende del azar..... Creo que me estoy liando.

   El motivo de esta entrada es que me han favorecido, una vez más, con dos premios y de ahí lo de ser afortunada. Tengo la suerte -vaya otra vez la palabrita- de tener unos compañeros blogueros muy dadivosos que me regalan premios a menudo y que me hacen sentir muy bien. En este caso ha sido ChariBR7 quien desde su blog La voz de las olas me ha nominado para dos galardones: 

 

¡Muchas gracias, Chari!

El premio Best Blog lleva un cuestionario añadido, son once preguntas que Chari formula y que yo contesto, encantada, a continuación.

1. ¿A qué lugar del mundo te gustaría viajar? Tengo dos deseos que me gustaría realizar antes de morirme:  presenciar una aurora boreal y ver una ballena azul en el mar. Quizás un viajecito al Círculo Polar Ártico me ayudaría para ver la aurora y de camino pasar por el Atlántico Norte y con un poco de suerte -otra vez la palabrita- ver a la ballena.

2. ¿Con qué personaje de cuento te irías a cenar? Me gustaría cenar con el lobo feroz, concretamente con el de Caperucita para recriminarle el dejar en mal lugar a su especie. ¿Desde cuándo un lobo necesita disfrazarse de abuelita para comerse a una niña? ¿Por qué no se la comió la primera vez que se la encontró en el bosque?

3. ¿Qué libro no te importaría releer? Muchos, de hecho me gusta releer para volver a sentir las buenas sensaciones que en la primera lectura experimenté y luego comparar las diferencias que siempre se dan pues en cada nueva lectura se aprehende algo nuevo.

4. ¿Cómo definirías tu blog? En principio es un blog de reseñas literarias porque mi pasión es la lectura pero con el tiempo el blog ha ido complementándose con otro tipo de entradas donde plasmo mis impresiones sobre hechos cotidianos, Las cosas de Kirke, también he añadido otras dos secciones más: Poemas y Cantares donde escribo sobre un poeta en concreto y una de sus poesías, Demencia, la madre de la Ciencia, donde escribo sobre un científico en particular haciendo hincapié en su personalidad maniática.

5. ¿Qué tarea detestas hacer? Cualquiera relacionada con el hogar: planchar, fregar, hacer la compra, cocinar, etc, etc.

6. ¿Qué actividad no puede faltar en tu día a día? Leer. El día que no puedo tomar un libro, aunque sólo sea unos pocos minutos, estoy de mal humor. La lectura es mi droga y el día que no tengo la dosis estoy con síndrome de abstinencia.

7. ¿Sueles marcar tus libros? Suelo ser muy maniática con la conservación de los libros. En los libros de papel no me gusta subrayar ni doblar las hojas; si quiero marcar algo pongo un post-it. En los digitales sí que subrayo y pongo marcadores.

8. Si pudieras meterte en una novela, ¿cuál sería? Una de aventuras y en el mar. Con un poco de suerte -vuelta con la palabrita- se desarrolla cerca del Círculo Polar Ártico y me ahorro el viaje.

9. ¿Cuánto tiempo le dedicas a tu blog y cuánto te gustaría dedicarle? Le dedico menos tiempo del que me gustaría y me gustaría dedicarle mucho más. Me temo que entre mis riquezas antes mencionadas no está el tiempo libre, al menos todo el que desearía.

10. Si pudieras tener un súper poder ¿cuál sería? Viajar en el tiempo. Me encantaría conocer otras épocas, sobre todo pasadas. Viajar al futuro no me atrae demasiado aunque no me importaría echar un vistazo a lo que nos tiene reservado el mañana. De todas formas tengo un sustitutivo a este superpoder: la lectura. Gracias a ella puedo trasladarme a otras épocas (incluso presenciar una aurora boreal y ver una ballena azul).

11. ¿Qué pregunta querrías formularme? Chari, escribes tooodos los días una entrada ¿cómo tienes tanta capacidad creativa? ¿Tomas algún alimento especial o es genético?

   Gracias, una vez más, Chari, por estos premios y por darme la oportunidad de divertirme respondiendo a tus preguntas.

   Siguiendo la misma línea de otros premios que anteriormente me han concedido nomino a todos los que me siguen, me comentan y quieran participar respondiendo al mismo cuestionario porque las preguntas de Chari son tan buenas que yo no puedo mejorarlas.

   Un beso a todos y gracias por ser parte de mi fortuna (que no suerte).

Kirke  




6 de enero de 2016

Hojas de dedalera


   A la autora de esta novela la conocí con Tu nombre después de la lluvia, me encantó su narrativa y volví a leerla en Contra la fuerza del viento, otro libro que me gustó mucho. Por eso cuando me enteré que tenía una novela anterior a las que cito no lo dudé y me puse con su lectura. En qué hora.

   Annabel Lovelace vive en la Inglaterra victoriana y padece una enfermedad cardíaca que la obliga a ingerir un fármaco compuesto por el extracto de hojas de dedalera: la digitalina. Este cardiotónico es lo que la mantiene con vida aunque su débil corazón le recuerda constantemente que el hilo que la separa de la muerte es muy fino. Este estado entre la vida y la muerte es el que le permite contactar con los espíritus que aún no han pasado al "Otro Lado". Así se convierte en una medium famosa pues hasta la reina Victoria requiere de sus servicios para contactar con su fallecido esposo. 

   Su permanente contacto con los espíritus que por un motivo u otro no han encontrado la paz le permite solucionar los problemas que impiden ese paso al lado correcto donde deben estar los que se mueren. Annabel intenta ayudar a todo aquel espíritu que necesita arreglar cuentas pendientes en esta vida y así ir hacia la luz. A veces esos problemas son cosas como cuestiones de herencias, pequeños robos perpetrados en sus tumbas o asesinatos sin resolver. Tal es su pericia que Scotland Yard quiere contar con sus servicios. Llegados a este punto creí sumergirme en la versión decimonónica de la serie televisiva "Medium" protagonizada por Patricia Arquette.

Dedalera (Digitalis purpurea)

   Pero Annabel no sólo se dedica a ayudar a los espíritus errantes o despistados que no encuentran la luz sino que convive con ellos como lo haría cualquiera con un vecino o un compañero de piso. Es tal la simbiosis que hasta se enamora de uno de ellos y ¡se casa con él!. Llegados a este punto creí sumergirme en otra serie televisiva que también va de mediums pero que es bastante más ñoña, me estoy refiriendo a "Entre fantasmas" protagonizada por Jennifer Love Hewitt. 

   El romance que se trae con el muerto en cuestión y los poderes paranormales que desarrolla el finado para consumar su amor son dignos de una película de Tim Burton pero sin el aliciente de Johnny Depp. Para ya rematar la jugada aparece en escena otro pretendiente al amor de Annabel, esta vez se trata de un ser vivo, un inspector de policía, y que siente celos del fantasma. 

   Aunque ya el punto de partida, contactar con los muertos, es de por sí incoherente, una se espera un argumento con cierta base y lógica pero las situaciones que se van creando según avanza el argumento llegan a ser ridículas y sin sentido. 

   Lo que empezó siendo una historia de suspense y misterio con espiritismo de fondo se convirtió en una historia sensiblera y tan edulcorada que en algunos momentos deseé tener una planta de dedalera para comerme las hojas y hasta la raíz, provocarme un paro cardíaco y acabar de una vez con tanta tontería.

   Como esta medida me pareció bastante drástica lo que hice fue abandonar y no terminar el libro. El no tomar una sobredosis de digitalina resultó mucho mejor para mi corazón y el no seguir leyendo lo fue para mi cerebro que, de lo contrario, hubiera entrado en coma profundo.


Kirke  






1 de enero de 2016

José Agustín Goytisolo


   El protagonista para el mes de enero de Poemas y Cantares es José Agustín Goytisolo. Le tenía reservado un lugar en esta sección desde hace tiempo y aunque quizás haya otros escritores más afamados en cuanto a poesía se refiere este tiene un hueco especial porque es el autor de una de las pocas poesías que he sido capaz de memorizar y que aún retengo en la memoria después de muchos años de aprendérmela. Antes de la poesía y como ya es habitual un ligero repaso a su biografía.

   José Agustín Goytisolo nació un 13 de abril de 1928 en el seno de una familia burguesa, en Barcelona. La familia Goytisolo tuvo otros dos vástagos más y también escritores: Luis (Premio Nacional de las Letras Españolas, 2013) y Juan (Premio Miguel de Cervantes del pasado año). Mientras que sus hermanos menores se han dedicado a la novela él prefirió la poesía.
   A la edad de 10 años José Agustín perdió a su madre en un bombardeo durante la Guerra Civil. Parece que este suceso le marcó especialmente y el tema de muchos de sus poemas es la figura materna; años después puso el nombre de la madre a su propia hija, Julia. También escribió un lindo poema Palabras para Julia donde une sus deseos en las dos mujeres.
 En 1999 con 70 años murió al caer desde una ventana. Su familia consideró este hecho como un accidente pero el carácter depresivo que siempre le caracterizó hace que muchos piensen que se trató de un suicidio.

La poesía a la que hago alusión al principio se llama El lobito bueno (o Érase una vez) y aunque es muy cortita lleva en su interior un mensaje con el que comulgo plenamente:

Érase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban 
todos los corderos

Y había también
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un pirata honrado.

Todas estas cosas
había una vez,
cuando yo soñaba
un mundo al revés.

José Agustín Goytisolo (1928-1999)

 A mí siempre me han gustado los piratas, incluso los malos; también las brujas me han parecido más atractivas, no por su físico -las suelen representar casi siempre como muy feas- pero sí por sus poderes y los príncipes de los cuentos me han resultado siempre algo empalagosos, esa apostura y ese ir en plan perdonavidas no me termina de convencer. Por todo esto el mundo al revés que sueña Goytisolo a mí no me cuesta nada imaginármelo, es más, lo prefiero al real. 

   Y es que yo también sueño con un mundo al revés. Un mundo donde el pobre no tenga que pasar necesidades, donde las víctimas de la guerra no se jueguen la vida buscando un futuro mejor, donde el abuso de poder no quede sin castigo, donde el dinero no sea el motor de la justicia -de la injusticia-, donde el diálogo sustituya a las bombas.

   Yo también sueño con un mundo donde las brujas son hermosas y los lobos son buenos. Si alguno sabéis dónde se encuentra ese mundo avisadme que me voy a vivir allí.

Kirke  



Hada verde:Cursores
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