18 de noviembre de 2016

La dieta del Geno Tipo


   Hace unos meses tuve que leer este libro por imperativo laboral. Los alumnos de 4º curso de Dietética debían hacer un trabajo basado en este best-seller y una servidora debía encargarse de supervisar las pruebas prácticas que tendrían que realizar. No tuve más remedio que leerme la obra en cuestión pues sería muy poco profesional no conocer el porqué y los motivos que llevarían a hacer determinadas mediciones a los alumnos.

   Quiero resaltar la obligatoriedad de esta lectura porque en condiciones normales nunca me habría acercado a una obra de estas características.

   Suelo huir de los superventas, también de los libros de divulgación científica y de los de autoayuda. Cuando estos tres conceptos se reúnen en un solo libro no huyo, escapo como alma que lleva el diablo. Pero en determinadas ocasiones hay que plegarse a las órdenes que nuestros superiores nos dan: donde hay patrón, no manda marinero.

   Ya la presentación del escritor me dio mala espina. El autor, Peter J. D’Adamo, es doctorado en naturopatía y licenciado en medicina naturópata. He intentado averiguar si este doctorado y esa licenciatura es una especialidad de la carrera de medicina en EEUU –país donde realizó esos estudios– pero no he tenido éxito. Es decir, no sé si este señor es un médico de los de verdad u otro vendedor que adorna su currículo con la palabra “doctor” delante de su nombre.

    El concepto naturopatía  es de por sí ambiguo. Etimológicamente significa: 'Doctrina que defiende el empleo de medios naturales en todos los aspectos de la vida, especialmente para conservar la salud y tratar las enfermedades'.

   Es decir, para curar enfermedades la Naturaleza se basta y sobra. Como boticaria que soy tendría mucho que añadir al respecto. Sí es verdad que muchos remedios farmacológicos provienen de plantas y otros elementos presentes en la Naturaleza, pero la ciencia farmacológica ha evolucionado mucho y algunos compuestos creados en el laboratorio también son efectivos y mucho más eficaces. Negar las bondades de la investigación no me parece correcto.

   En cualquier caso, independientemente de la formación académica del autor, es innegable que su libro se ha convertido en un fenómeno editorial y los millones de ejemplares vendidos le han reportado pingües beneficios. A mí esto no me molesta, lo que me preocupa es que la venta de estos libros ha venido acompañada del seguimiento de unas recomendaciones alimentarias que distan mucho de ser adecuadas, y me atrevería a decir, saludables.

   A mitad de camino entre un libro de autoayuda y un anuncio de la teletienda, el libro nos marca unas pautas para “cambiar nuestro destino genético”. Cada individuo viene marcado por una dotación genética heredada de sus progenitores que a su vez la heredaron de sus antepasados. Esta información que se encuentra en nuestros genes puede derivar en aspectos positivos y negativos. Según el autor, nosotros podemos cambiar eso y lograr que solo se manifiesten los aspectos buenos, relegando o “acallando” los malos. 

   La verdad es que el concepto de partida es real. Se basa en el “genotipo” (todo junto). El genotipo es la variedad de genes que un individuo posee, unos se manifestarán en forma de determinadas características y otro permanecerán “callados”. Aquí el autor da una vuelta de tuerca y elabora un concepto “particular” (sic) añadiendo ciertos aspectos que incluyen la relación con el entorno, la influencia de la historia familiar y los efectos de las historia fetal o prenatal. A esta nueva definición él la bautiza como Geno Tipo.

   Incluso esta nueva forma de entender el genotipo clásico es correcta. Las nuevas investigaciones sobre el tema han llegado a la conclusión de que el entorno tiene una influencia importante en la expresión o no de determinados genes, es lo que actualmente se denomina “epigenética”. También es aceptado por la mayoría de los científicos que lo que ocurre en el desarrollo fetal puede incidir en la aparición de determinadas enfermedades cuando ese feto se convierte en adulto –obesidad, diabetes, y otras enfermedades están directamente relacionadas con la alimentación de la madre durante la gestación y la presencia de determinados genes–.

   Hasta aquí, todo bien. El problema viene cuando saca conclusiones de estas premisas. Y esto es algo que caracteriza a muchas nuevas teorías o terapias alternativas. Parten de una base científica correcta, con un buen razonamiento, pero en un determinado momento dan un “salto” y se sacan conclusiones de la chistera, como si de un truco de prestidigitador se tratara. 

   Según el autor nosotros podemos “hacer hablar” a algunas partes de nuestra herencia mientras hacemos que otras se queden en silencio. Pero primero debemos saber qué genes tenemos en nuestras células para saber cuáles deben “hablar” y cuáles deben “callarse” .

   Lo ideal para saber qué genoma poseemos es ir a un laboratorio y que nos hagan el perfil genético. No obstante, el autor nos da otra alternativa, mucho más cómoda y barata: comprar su libro (y leérselo).

    El caso es que se nos dan unas pautas para averiguar qué genes poseemos y qué enfermedades somos propensos a padecer. Una vez conocida esta información pasa a una segunda fase: cómo neutralizar esos genes “malos” mediante la alimentación.

   La forma de saber qué genes se encuentran en nuestras células me pareció bastante peregrina –medir el torso o las piernas, la proporción entre dedo anular e índice, tamaño craneal, etc.– aunque alguna de estas mediciones sí sirven para averiguar algunos datos de composición corporal, me cuesta creer que también sirvan para conocer la dotación genética. Y eso que avisa que lo va a explicar; explicación que brilla por su ausencia porque fue lo primero que yo quise buscar y no encontré.

   El autor, en un alarde de síntesis con el genoma humano, clasifica todas las posibles combinaciones de genes en seis grandes grupos a los que da nombres muy sugerentes: Cazador, Recolector, Maestro, Explorador, Guerrero y Nómada. Estos nombres se basan en otra teoría suya: nuestros genes ya vienen determinados por nuestros ancestros más antiguos que se dedicaban a una u otra labor en función de su predisposición genética. Según a qué grupo pertenezcamos tendremos tendencia a padecer determinadas enfermedades. Por cierto, a cuenta de esta clasificación el autor escribe:

"No tengo realmente pruebas arqueológicas ni antropológicas para completar los datos. Puedo deducir cómo se desarrollaron estos grupos pero esta es la parte de la historia para la cual las pruebas siguen siendo básicamente circunstanciales. He identificado los seis grupos que existen y luego he especulado acerca de cómo llegaron hasta aquí. El resto tendrá que aportarlo algún otro."

    En este punto de la lectura mi asombro llegó a  la alucinación. Es decir, el autor expone una serie de teorías, pero la demostración de su veracidad se la endiña a otro. Yo lo flipo.

   Una vez que ya sabemos a qué enfermedades estamos predestinados (Alzheimer, infarto de miocardio y/o ictus, cáncer de mama o de cualquier otro tipo, etc.) y ante la posibilidad de que nos sumamos en la más profunda depresión, el autor nos ofrece una salida optimista y reparadora: su libro. En él encontraremos remedio al fatal destino genético.

   No negaré que en la introducción se habla de conceptos genéticos de manera acertada: acetilación de histonas, metilación, genes reactivos, etc. Lo que ya no es tan acertado es llegar a la conclusión de que la dieta puede metilar los genes indeseables (un gen metilado no se expresa y no manifiesta la información que lleva, léase en este caso el padecer una enfermedad). Lo que no explica es cómo la dieta metila los genes “malos” y deja sin metilar “los buenos”, los que sí nos interesa que se expresen. 

   Otra de las perlas con las que adorna la introducción es su particular concepto de la selección natural y que él llama “efecto fundador”, una mezcla entre antropología y ciencia ficción: 

“Cuando un pequeño grupo se separa de un grupo mayor y emigra a tierras lejanas, sus miembros sólo transportan una fracción del potencial genético de la población original. Sean cuales sean los genes que han logrado llevarse del grupo mayor, esos serán los genes que sobrevivan, y nos son necesariamente los más aptos. No obstante, son los supervivientes, y los que pasarán su herencia genética al resto de nosotros”. 

   Si no son los más aptos, me pregunto yo, ¿cómo logran sobrevivir? El autor lo explica claramente: han tenido suerte . Si Darwin levantara la cabeza…

   En fin, no voy a extenderme más porque podría poner muchos más ejemplos. Tampoco analizaré las posibles dietas a seguir que el autor propone, pues como todas las dietas tienen muchos fallos y carencias.

   Pero si tuviera que extraer una conclusión global o un objetivo sería muy clara. Toda la obra está encaminada a una meta final: vender el libro. Aunque hay otra más, vender el otro libro que publicó anteriormente a este y que también fue superventas: “Los grupos sanguíneos y la alimentación”. Este último no me lo he leído y viendo cómo me fue con el que nos ocupa ahora, no pienso leerlo ni harta de vino. Para leer ficción prefiero las novelas.






31 comentarios:

  1. Mira, te leo y me pongo de mal humor. No tenía ni idea de tal impostura. Qué sarta de barbaridades camufladas entre verdades para engañar al personal y hacerse rico a costa de la ingenuidad e ignorancia del personal. Y lo que me enerva más es el pensar en esa gente que, sin tener ni idea de nada, se cree a pies juntillas todas esas memeces y hace rico a ese autor que creo que miente y sabe que miente.
    No sigo que me enciendo. Muy buena reseña. Esto tendría que leer el personal, y no el libro de marras, y luego intentar informarse un poco más.
    Un beso.

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    1. Mucho "personal" en mi comentario, pero es que estaba tan encendida que lo escribí de un tirón. Ah y me olvidaba, pero ¿quién se piensa que es este prepotente para contradecir a Darwin, diciendo una barbaridad como la que dice? Si la población se lleva genes poco adecuados, se extingue y punto pelota. Huy, que me vuelvo a encender.

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    2. A mí también me enerva que intenten pasar por ciencia cosas que son pura invención o especulación. Que se venda humo y que haya gente que lo compre.
      La verdad es que la falta de preparación de algunos lectores les hace muy vulnerables a este tipo de libros, pero también es cierto que algunos solo hacen oídos a lo que quieren oír. Más de un seguidor de esta dieta si me oyera a mí o a alguien mucho más capacitado para aconsejarle no nos haría caso y seguiría los consejos de este cantamañanas.
      Un beso y siento el cabreo, aunque lo comprendo perfectamente.

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  2. Yo que no soy científico para nada siempre he desconfiado como tú -que sí que eres científica- de toda esta cuestión de la Naturopatía, dietas milagro y libros que solucionan tus problemas físicos aplicando los peregrino remedios que en él se proponen.
    Me ha gustado tu post porque desarmas al autor y dejas reducido el libro a lo que es: un panfleto con medias verdades cuya única finalidad es emabaucar a ingenuos y aumentar la cuenta corriente de autor y editorial.
    Muchas gracias por todo ello, Paloma
    Un beso

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    1. Tú no eres científico, Juan Carlos, pero tienes sentido común y una cabeza muy bien amueblada. Eso te capacita para saber identificar la basura que se encuentra en muchos libros.
      Lamentablemente no todo el mundo es así, y es cuando estos charlatanes encuentran víctimas propiciatorias que les reportan muchos dineros.
      Un beso.

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  3. Madre del amor hermoso!! No leo yo eso ni aunque me paguen por ello. Tienes toda mi admiración por sumergirte en un 'bestseller' de este tipo 😂😂
    Es bueno que hayas soltado tus impresiones, porque si te las guardas para ti puede crearte una úlcera.
    Besos, guapa

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    1. Leí el libro por obligación y según lo leía me iba poniendo furiosa, así que tienes toda la razón, si no hubiera soltado mi indignación habría estallado.
      Un beso muy grande.

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  4. El mundo está lleno de charlatanes y en la salud parece que predominan. Y de mucha gente crédula que ansía resolver de cualquier modo sus males. Así es como la homeopatía se ha extendido y hasta gente muy inteligente se la cree. Y como la homeopatía, otras más, como la que nombras. Miedo me dan los que van de naturópatas, y he conocido unos cuantos. Buena entrada, Kirke. Un beso.

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    1. La naturopatía bien entendida puede tener su fundamento, el problema es que hay mucho aprovechado que intenta sacar tajada. Ahora está de moda todo lo "ecológico" y "natural" y a cuenta de estos dos conceptos nos intentan vender mucha tontería.
      El tema de la homeopatía daría para otra publicación, en la facultad siempre nos enseñaron que esa 'ciencia' no tiene sustentación pero aún hay 'científicos' que la defienden; incluso se impartían máster en algunas universidades.
      Un beso grande.

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  5. Como hoy estoy mas animada que ayer, te leo y te digo, me parece que este señor a querido engañar y posiblemente lo haya conseguido a unos cuantos que creen en las dietas milagros y lo a hecho muy bien pero para ese tipo de lectores claro esta porque para el resto como que no, de modo que yo hace mucho tiempo que llegue a la conclusión de que no hay que hacer una dieta determinada es comer de todo y variado, para eso tenemos una dieta mediterránea riquísima y con moderación, y si te has de poner en serio a dieta hazlo en manos de un endocrino o nutricionista, aunque me fío mas de los primeros que de los segundos, de modo que yo sería de las que no compraría este ni otros libros. un beso Paloma. TERE.

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    1. Un gran nutricionista, el profesor Grande Covián, defendió siempre la dieta del plato de postre: comer de todo, pero poca cantidad (y un poquito más de lo que más nos guste). Todos los alimentos son necesarios, pero no es bueno abusar de ninguno.
      Dieta equilibrada y ejercicio moderado es la fórmula para tener un peso adecuado (salvo patologías muy concretas).
      Un beso, Tere, y me alegro que estés más animada.

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  6. Alucinante, y lo peor de todo es que la gente lo lee y se lo cree. Estamos en un mundo con tanta incultura que gente como este tipo se aprovechan. No lo he leído pero ni pienso dedicarle un segundo más de lo que le voy a dedicar a este comentario.
    No tengo palabras.
    Un abrazo.

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    1. Creo que el delito de este tipo de lecturas es más sangrante cuando se comprueba que tienen éxito y se convierten en superventas. Sí que es alucinante.
      Estuve dudando sobre hacer la reseña o no, pues tampoco quería dar más publicidad a "eso", pero finalmente pensé que debería denunciar algunas de las inexactitudes (falsedades) que en el libro aparecen.
      Un beso, María.

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  7. Uffff, a mí es que estás cosas me dan pánico. Yo soy muy aficionada a las cosas naturales en el buen sentido de la palabra, es decir, por ejemplo tengo problemas digestivos y suelo tomar infusiones para estar bien, aunque si el dolor es fuerte me tomo Almax que es lo único que me resulta desde hace algo de tiempo y si deja de funcionar pues me tomaré lo que me diga el médico. O para los catarros tomo infusiones y hago vahos, pero también voy al médico y tomo lo que me mandan(la última vez la doctora me mandó infusiones, jejejeje, las que ya tenía en casa), pero es que lo que te acabo de leer me deja perpleja, ojalá todo fuera tan fácil, muchísima gente desearía metilar los genes malos con la dieta y la paz mundial, y que se acabe el hambre... Uffff, me da una rabia...y eso que yo creo mucho en la alimentación saludable para una buena calidad de vida, pero alimentación lógica. A lo mejor me meto donde no me llaman pero creo que deberían regular la venta de este tipo de libros, si alguien se los toma al pie de la letra no es ninguna tontería.
    Un besito y lo has explicado muy bien.

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    1. Los remedios "naturales" no son malos, yo tampoco pienso que tomar una pastillita sea la solución a todo. Cuando defiendo la farmacología me refiero a enfermedades. Ciertas molestias, que no enfermedades, pueden combatirse con otro tipo de remedios. o la propia dieta.
      Yo he trabajado con individuos que tenían sobrepeso y niveles de colesterol elevados. Antes de recurrir a la farmacología intentamos intervenir en la dieta administrándoles productos con perfil graso optimizado (sustituimos parte de la grasa animal, rica en ácidos grasos saturados, por aceites de origen vegetal, ricos en ácidos grasos omega 3). Y conseguimos mejorar sus niveles de colesterol.
      Es decir, en algunas situaciones tomar un fármaco no es la primera opción.
      Un beso y sigue con tus infusiones, haces muy bien.

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  8. Ay Paloma, qué malos ratos te dan jajajaja. Siento reirme, pero es que me lo he pasado bomba leyéndote. Ese puntito de ironía y humor que le echas a las cosas cuando te "mosquean" me encanta :))

    Comprendo muy bien que el libro te parezca una estafa, pero seguro que lo dice todo con un lenguaje tan bonito y asequible, que a más de uno lo encandila (bueno, a la vista está que a millones). A colación de algunas de las cosas que expones, se me ha venido a la cabeza algo que he visto este verano en los anuncios de muchos protectores solares: no solo previenen, sino que también reparan el material genético dañado por el sol. A mí no me entra en la cabeza que un producto de uso tópico pueda tener semejante efecto, pero si ellos lo dicen... serán como el autor del libro que nos traes, un poco científicos y un poco autores de ciencia ficción :P

    Una entrada genial, como siempre.

    ¡¡Un beso guapa, y feliz finde!!

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    1. El lenguaje utilizado, y esto no lo he reflejado en la reseña, es el que se emplearía para hablar a un niño de 6 ó 7 años, otra cosa que me molestó. Como si el que leyera el libro fuera tonto (a lo mejor y visto el éxito, no le faltaba razón) utiliza símiles para explicar cómo actúan los genes que más parecía un cuento para niños.
      Además durante todo el texto intercala expresiones tipo: "¿Estás destinado a padecer cáncer?¡No te preocupes!Con mi libro yo te ayudaré a superarlo, ¡tú puedes cambiar tu destino!" Y cosas por el estilo. A mí me puso de los nervios.
      No tenía ni idea de que los protectores solares pudieran reparar genes. La verdad es que se debería regular mejor los reclamos publicitarios.
      Un beso y buen finde también para ti.

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  9. Hola! Solo por el título ya veo que no es para mi, uno porque no leo este tipo de libros y dos porque soy negada para hacer una dieta, jajaja! Muchas gracias por la reseña!

    Un saludo!

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    1. Si te cuesta seguir una dieta al menos estás protegida, la mayoría de las dietas no suelen ser sanas.
      Gracias a ti por tu comentario.
      Un saludo.

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  10. El problema no es el que escribe, sino el que cree en eso que lee. No me puedo explicar cómo estos escritos son superventas. Hay gustos para todo.
    Saludos.

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    1. Yo también pienso que lo lamentable es que haya gente que se lo lea y se lo crea. Además, y como comenté anteriormente, es un público que quiere "creer" y se deja llevar.
      Hace años la dieta Dukan fue muy polémica, a pesar de la multitud de expertos que explicaron lo dañina que podía resultar hubo mucha gente que la siguió e hizo caso omiso a las advertencias.
      Un saludo, Raúl.

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  11. Por desgracia, cada vez aparecen más pseudocientíficos vendedores de humo cuyo éxito, presumo, se basa en saber presentar sus argumentos bajo una pátina de verosimilitud. Toman "prestadas" las bases científicas de las que parten, para dar credibilidad a sus próximos argumentos, ese salto del que hablas desde lo serio y demostrable a lo inventado.
    Lo peor de estas obras es que el lector crédulo abrace sus teorías con tanta fe que abandone los verdaderos hábitos saludables o, mucho peor, los tratamientos realmente eficaces, ya sean preparados a base de plantas medicinales o de fármacos de síntesis.
    Una reseña y una crítica brillantes.
    Un abrazo.

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    1. Hay que reconocer que estos vendedores de humo se lo montan muy bien. Se documentan lo necesario para adornar con veracidad lo que no tiene fundamento y confunden (o engañan) con mucha maña.
      Lo más preocupante es que los crédulos que caen en sus redes cuando un profesional cualificado les explica el error en el que incurren no quieren oír y no hacen caso a quien se supone sabe más.
      Gracias, colega, por tu comentario.
      Un abrazo.

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  12. El mundo formado por estúpidos humanos se acrecienta. no me extraña que busquemos vida inteligente fuera de nuestro planeta.
    huyo de los nuevos chamanes vende humos con remedios quiméricos y promesas de bienestar inesperado. Falsos oráculos que pueden remediar las dolencias más inusitadas.
    Me recuerda esto a los mercachifles que vendían por los pueblos jarabes milagrosos que hacían bailar jotas a los cojos. A los adivinos que te predicen el futuro pero que no son capaces de que les toque la lotería a ellos.
    Creo que la ignorancia, la incultura y el desconocimiento tienen la culpa de ello junto a la tona ingenuidad de aquellos que se creen a pies juntillas todas las imbecilidades con la que nos bombardean al cabo del día.
    En un libro de Galdós ya se hablaba de los vendedores de un turrón "Higienico" y miles de anuncios nos dicen que con ciertos perfumes y desodorantes triunfaremos en el plano sexual, equiparados a don juanes y casanovas y recuerdo que algunas viviendas se venden como remedio para encontrar la propia panacea de la felicidad.
    No me extiendo más. Los libros de autoayuda con tintes científicos y barnices de veracidad esconden nada más que las ganas de enriquecerse por parte de algunos a costa de otros.
    Besos y gracias por ponernos sobre aviso sobre este tipo.

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    1. Siempre ha habido, y habrá, individuos que quieran aprovecharse de la ingenuidad (lo dejaremos así) de los demás, especialmente de los que por ignorancia o por desencanto buscan remedios rápidos y fáciles.
      Yo siempre he pensado que la mejor manera de protegerse de estos tipos (y ya no solo me refiero a los curanderos, sino a todo tipo de embaucadores) es leer, instruirse, contrastar la información y utilizar el sentido común, tener criterio propio y evaluar. Claro, que todo esto es más incómodo que dejarse llevar y obedecer sin rechistar.
      Un beso grande.

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  13. Hola,
    Estaba convencida de que ayer te dejé mi opinión sobre esta entrada tan interesante, pero no la veo así que igual lo soñé.

    A mi desde el desconocimiento científico me dan mucho reparo estos libros que se hacen bestsellers y que están en boca de todos porque a veces hacen más mal que bien.
    Estamos en una sociedad que busca todo lo rápido y un poco mágico, que todo se solucione deprisa o con una pastillita y este tipo de autores que leyéndolos uno se "cura" me dan mucho coraje, porque hay gente que los cree y en algunos casos abandona tratamientos médicos.
    En el campo de la psicología también abundan y mucho, diría que muchísimo, estos grandes gurús que dan consejos en forma de autoayuda y que muchas veces ni tienen la experiencia ni los estudios ni la profesionalidad para hacerlo pero en cambio venden y venden multitud de libros. De hecho creo que los libros de autoayuda son de los más vendidos.

    Con todo esto que nos has contado, me quedo con la curiosidad sobre ¿cómo salieron las prácticas de los alumnos?¿cómo fue la experiencia?
    Un beso de domingo

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    1. Yo también soy muy crítica con los libros de autoayuda, no obstante puede que no tenga la suficiente formación para valorarlos justamente.
      La experiencia con los alumnos fue muy enriquecedora. Se trataba de realizar las mediciones que en el libro se piden y que, se supone, sirven para conocer el genotipo.
      Nosotros lo que buscábamos era que aprendieran a hacer esas medidas (son importantes para otras valoraciones) y al mismo tiempo que conocieran a través del libro lo que se vende o se escucha en la calle. Esos alumnos el día de mañana serán dietistas y tendrán una consulta, tienen que conocer cuánta impostura hay y cuál es su papel como profesionales en ese campo. Además, mi jefe que es un investigador nato, perfeccionó y completó una de las pruebas que consistía en catar sabores y reconocerlos (hay una nueva corriente que se basa en la capacidad sensorial de cada uno a la hora de comer y que determina de manera muy importante nuestros hábitos alimentarios). La clase práctica iba más allá del libro.
      A mí lo que más me gustó fue cómo ellos mismos se dieron cuenta de las inexactitudes y falsedades. Por otra parte a mí me costó mucho trabajo que no se me notara lo que pensaba de ese libro, es complicado mantenerte imparcial cuando lo que “explicas” no tiene sentido. Intenté poner cara de póker, pero no se me da bien, así que no sé si se me vio el plumero, jajaja.
      Buen domingo, Conxita, aquí pasado por agua.
      Un beso.

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  14. Hola compi. Menos mal que te tenemos ahí para que, con tu particular forma de contar y bajo tu prisma de científica, prevenirnos respecto a algunos peligros.
    Yo, que soy bien de Letras, tan solo había oído hablar de eso de los 'genotipos' pero ni idea de algunos términos como "metilar" que, gracias a tu reseña, he podido medio entender.
    Y de esto me ha servido tu reseña que agradezco mucho por ello, porque ni pretendo cambiar mi genoma ni hacer dieta ni, por supuesto, leer el libro ;-)
    ¡Kisses, Kirke!

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    1. Haces bien en no querer cambiar tu genoma, no tienes ninguna necesidad ;)
      Bromas aparte, muchas veces pretendemos cambiar lo que no se puede o, lo que es peor, lo que no es necesario.
      De todas formas, algunas "ayudas" no son las más adecuadas simplemente porque no tienen fundamento.
      Un beso, Chelo.

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  15. Hola Kirke, muy interesante todo lo que nos cuentas, te diré que yo fui de las que se leyó ese primer libro del que hablas la salud y los grupos sanguíneos. Estaba pasando una etapa bastante mala de mi vida (el cáncer de mi madre) y conocí a un familiar de uno de los enfermos de la habitación que compartíamos. Este hombre tenía una fe ciega en este libro hasta tal punto que tanto insistía en la comida que ya teníamos miedo de que íbamos a comer (imagínate en esas circunstancias, la sensibilidad que tienes por este tema) leí el libro y bueno... mi conclusión fue que debes comer de todo, el cuerpo es muy sabio y sabe lo que te sienta mal y sobre todo, saber que combinación de comidas haces para evitar digestiones pesadas. Si existe una predisposición genética,.. pues...la vida lo dirá. A comer de todo que es de sabios y a disfrutar comiendo, felices como perdices. Gracias por compartir el libro. Muy buena reseña. Un abrazo

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    1. Joseme, a veces, las circunstancias de la vida nos hacen más vulnerables, eso es humano y natural. Cuando, por el motivo que sea, perdemos la esperanza somos más receptivos a alternativas que no siempre son las mejores.
      No he leído el primer libro de este autor, pero creo que tú al leerlo llegaste a tus propias conclusiones. No obstante, una buena dieta puede mejorar mucho nuestra salud.
      Yo trabajo con alimentos funcionales; son alimentos que tienen un efecto beneficioso sobre la salud, pero incluso estos no son medicamentos, no curan enfermedades, simplemente colaboran a mantener un buen estatus saludable.
      Si tenemos una predisposición genética podemos actuar en consecuencia (haciéndonos revisiones periódicas, evitando hábitos no saludables y potenciando los que sí lo son), pero de ahí a "cambiar" nuestros genes hay un trecho.
      Además, tú lo has dicho, hay que comer de todo (siempre con moderación) y disfrutarlo, esto es muy importante.
      Un besote muy grande, Eme.

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Hada verde:Cursores
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