29 de junio de 2015

Si hay alguien ahí fuera..... ¿dónde está? (La paradoja de Fermi)


     Hace unas semanas una compañera de trabajo -y sin embargo amiga- me recomendó la lectura de un artículo de un periódico que trataba sobre la paradoja de Fermi y las conclusiones que se pueden derivar de ella. Mi amiga que sabe de mi facilidad para divagar sobre lo humano y lo divino sabía que ese artículo me daría que pensar. Así fue y no he podido evitar la tentación de divulgar mis elucubraciones.

   La paradoja de Fermi se formuló en 1950 y viene a decir que por un lado dada la magnitud del Universo hay una alta probabilidad de que existan civilizaciones inteligentes fuera de nuestro planeta pero por otro no hay evidencias de esa existencia por lo que las dos aseveraciones son contradictorias.

   Quien más y quien menos alguna vez se ha parado a observar el firmamento y se ha preguntado qué habrá allí; si es posible que entre tantos millones y millones de estrellas alguna tenga un planeta donde haya vida inteligente. Con la cantidad tan elevada no es descabellado imaginar algo así. Otros piensan que no, que nosotros somos únicos y que ahí fuera no hay nada vivo. 

   

  Si buscamos unas condiciones parecidas a las nuestras para “asegurarnos” de que puede haber vida tal como nosotros la concebimos algunos estudiosos del firmamento y sus estrellas han calculado mediante fórmulas estadísticas que hay un planeta potencialmente habitable como la Tierra orbitando alrededor de al menos un 1% del total de estrellas del universo. Lo que viene a ser un total de 100 millones de billones de planetas parecidos a la Tierra. Otros estudiosos de los números traducen esto en que hay 100 planetas análogos a la Tierra por cada grano de arena del mundo. Yo sólo de pensar ‘las Tierras’ que pueden contarse en la playita a la que voy a veranear me dan mareos.


   Puestos ya a seguir haciendo números, supongamos que de todas esas Tierras un 1% ha llegado a nuestro nivel de desarrollo, es decir, ya no hay dinosaurios ni los neandertales campan a sus anchas, entonces estaríamos hablando de 10.000 billones de civilizaciones inteligentes en el universo observable.  Claro, esto en el universo que podemos observar, pero eso es mucho espacio. Vamos a acotar un poco más y nos circunscribimos a nuestra galaxia, la Vía Láctea. Haciendo un cálculo parecido obtenemos que habría mil millones de planetas análogos a la Tierra y 100.000 civilizaciones inteligentes en nuestra galaxia, aquí al lado, de vecinos.

   Esto sería la primera parte de la paradoja de Fermi: con tantas estrellas hay una probabilidad elevada de que existan otras civilizaciones inteligentes.

   Ahora vamos a por la segunda parte. Alguna de esas civilizaciones podría estar emitiendo algún tipo de señal al espacio -ondas RX, rayos láser, etc- y esas señales podrían ser captadas por nosotros pero el caso es que nunca se ha recibido ninguna señal. Nunca. Paradójico, ¿no?

   Si hay alguien ahí ¿dónde está? 

   A partir de aquí todo son conjeturas. Se presentan muchas incógnitas y tantas hipótesis como posibles respuestas a esas preguntas que de momento nadie puede contestar. 

Somos excepcionales
Hay quien dice que -en el caso de que exista- ninguna civilización ha conseguido avanzar tecnológicamente lo necesario para realizar viajes interestelares -de ahí la falta de noticias- y además que nuestra evolución fue ‘especial’ y ‘única’ y que la probabilidad de que algo parecido se reproduzca en otro lugar es casi nula. 

  A mí esto me da que pensar porque leo estas conclusiones después de asistir en los noticiarios a las últimas proezas de nuestra especie en cuanto a guerras, terrorismo y demás. ¿Somos únicos? ¿Somos excepcionales e inimitables? ¿Nosotros somos el exponente de la excelsitud de la vida? Madre mía. Para los ateos esto sería una broma cósmica y para los creyentes un motivo para dejar de rezar a Dios. ¿De verdad que no se puede/pudo mejorar?

  Dentro de esta teoría hay quien aventura –supongo que para animar al personal y para que no nos deprimamos- que aún no hemos alcanzado todo nuestro potencial y que aún tenemos mucho que mejorar. Lo de que tenemos que mejorar para mí es más que evidente y espero que el avance sea para bien.

Ya han estado/están aquí
Partiendo de la base de que nuestra estrella, el Sol, es muy joven si la comparamos con sus vecinas la probabilidad de civilizaciones más avanzadas que la nuestra no sería desdeñable. Esas civilizaciones podrían tener la tecnología adecuada para viajar interestelarmente. Pero aquí no han llegado. ¿O sí?  
  Según muchos hay pruebas por todas partes de la visita de extraterrestres: las líneas de Nazca, el astronauta de Palenque, etc, etc. En igual proporción hay otros muchos que tiran por tierra todas esas pruebas. 
Mención aparte merecen los que piensan que aún siguen con nosotros y que ‘el gobierno’ lo oculta. Aquí tendríamos como claro representante a Fox Mulder con sus expedientes X.

La polémica está servida.

   Yo tengo mi propia teoría que supongo no será única y que más de uno compartirá. 
  Siempre he creído que dadas las magnitudes del Universo y sólo por cálculo de probabilidades seguro que hay vida -inteligente o no eso ya es otro cantar, porque lo de inteligente es muy ambiguo si observamos a algunos de nuestros congéneres-. Pero también estoy segura de que no han contactado con nosotros, ni en el pasado lejano ni en el reciente y eso no sé si es bueno o malo.

  Muchos piensan en los extraterrestres como seres superiores que nos traerán sabiduría y riqueza -en todos los sentidos- y lo de superiores se basaría en que han sido capaces de llegar hasta nosotros. Yo no soy tan optimista, yo veo a esos extraterrestres como colonizadores y eso para el colonizado no es bueno.

 Es abrumador pensar lo grande que es el Universo y las cosas que nos estamos perdiendo (o no).

  Yo de todas formas no le doy tantas vueltas al asunto, soy muy simple y todas mis elucubraciones se pueden resumir así: puede que haya vida ahí fuera pero como no sabemos de ella para nosotros es como si no existiera (me remito al cuento ese del árbol que se cae en un bosque donde no va nadie). 

  Si hay alguien ahí fuera que se manifieste.

Kirke     

25 de junio de 2015

El amante japonés

   La nueva novela de Isabel Allende nos habla de la historia de amor entre Alma, una polaca judía, e Ichimei, un norteamericano de origen japonés. Las procedencias y los niveles sociales tan distintos de los dos amantes hacen que su historia de amor sea difícil y complicada. 

   Este sería el resumen de la novela y también el argumento. De fondo, para complementar -y rellenar páginas- se utiliza la religión de Alma y la raza de Ichimei para hablar de otros temas como el Holocausto judío y el internamiento en la Segunda Guerra Mundial de los ciudadanos norteamericanos de origen nipón en campos de concentración mientras duró la contienda. Pero también se tocan otros temas: la pederastia y los abusos a menores, la trata de blancas, el abandono de los ancianos en residencias o su soledad ante la muerte inminente y hasta de homosexualidad y sida se reflexiona. 

  Esta variedad de temas y además contados por Isabel Allende pueden parecer de lo más interesante. Lo habría sido si no fuera porque todo está relatado de una forma endeble y sin profundidad, con sentencias tan cándidas que parecían sacadas de una serie Disney. 

   Por si fuera poco tengo que añadir algo más: me he aburrido soberanamente. La historia de los dos protagonistas -y la de los secundarios- no me ha enganchado en ningún momento. Como es habitual en sus novelas hay múltiples historias de múltiples personajes pero ninguna es atractiva y tanto el desarrollo de las mismas como el desenlace han sido propios de un telefilm de serie B, con finales de película, pero de película mala. Esto en cuanto a la trama argumental. 

   El estilo narrativo que suele caracterizar a Allende -y que tanto me cautivó en sus inicios- aquí aparece, al igual que los personajes y el argumento, muy diluido, como sin fuerza. Algunos párrafos me hicieron creer que volvía la Allende de sus primeras novelas pero sólo era un respiro entre la mediocridad. Para más escarnio los diálogos -esos diálogos que yo tanto valoro en una novela porque me parecen un indicador muy bueno de la calidad del escritor- son penosos; en algunos tuve que remirar la portada para asegurarme de quién era la autora de semejante despropósito.

   Me 'enamoré' de Isabel Allende con La casa de los espíritus, luego con sus obras posteriores, De amor y de sombra, Eva Luna, Paula, y algunas más, ese amor fue creciendo para luego enfriarse con sus últimas novelas. Me sabe mal criticar tan negativamente uno de sus libros. No sé si son los años, el botox que se ha inoculado o su estatus norteamericano que la ha aburguesado y la ha convertido en un producto del american way of life, el caso es que desde que se fue a vivir a California sus novelas han ido de más a menos.

   Me gustaba más la Isabel Allende combativa y reivindicativa de sus comienzos; añoro mucho a esa Isabel, espero que algún día vuelva y me haga disfrutar leyéndola. No pierdo la esperanza porque 'quien tuvo, retuvo'.

Kirke        

19 de junio de 2015

A qué esperan los monos...

   "En el silencio de un bosque argelino aparece el cuerpo desnudo de una joven atractiva, cuidadosamente maquillada. Tiene una extraña y cruel mutilación, como si hubiera sido víctima de un ritual. La comisaria Nora es la encargada de resolver tan macabro asesinato"

     Con esta sinopsis cabría esperar una novela policíaca y lo es pero también es algo más.

      Como género policíaco me ha parecido bien, sin más alardes. Un asesinato, un elenco de personajes que en principio no tienen relación entre sí pero que poco a poco se vinculan entre ellos, y una explicación final de lo más razonable. Bien.

    Pero lo que más me ha gustado de esta novela ha sido ese 'algo más' que se añade a la trama policíaca. Al mismo tiempo que Khadra nos va desarrollando el argumento que gira alrededor de un asesinato nos relata, magníficamente, la situación política y social de Argelia "un país corrupto que privilegia la mediocridad en detrimento de la competencia". No se libra de su crítica ningún estamento, ni siquiera los medios de comunicación porque "el periodismo ha cambiado la información por la opinión"

    Continuamente hace referencia, con estupendas frases, a la idiosincrasia del pueblo argelino "el talento de un congénere no nos engrandece, nos remite a nuestra nulidad"  o a su clase política "los mandamases se empeñan en construir un chalé a sus retoños en vez de levantarles una nación". Toda la novela, trama detectivesca aparte, es un análisis continuo a la sociedad argelina "en Argelia los genios no relucen, arden. Aunque se libren del auto de fe acaban en la hoguera. Si por algún descuido se le coloca bajo los focos es para dar más luz a los francotiradores".

     Reconozco que en algunos momentos de la lectura bien creí que el autor se estaba refiriendo a España. Se ve que muchos defectos no son endémicos de ningún país en particular.

   Cuando nos presenta a los personajes también tiene descripciones que van más allá del perfil que requiere la novela, por ejemplo cuando nos habla de un policía resentido y envidioso nos encontramos con esta descripción "esa categoría de dementes carentes de generosidad, sólo motivados por la morbosa necesidad de hacer daño, tan tristes que por más que se les haga ver lo esplendoroso que es el mundo, sólo ven su propia fealdad" o cuando nos presenta a la comisaria Nora "en una sociedad falocéntrica ser mujer y dirigir a hombres es un castigo bíblico".

    Y es que la narrativa de Khadra me ha impactado, es capaz de hacer poesía cuando nos describe algo tan sórdido como puede ser el escenario de un crimen donde aparece una joven asesinada "la Bella Durmiente ha salido del cuento, ha dejado de creer en el príncipe encantado. No hay beso que la pueda resucitar".
    
     Aunque parece que el desánimo y la tristeza inundan todo el relato en el fondo reposa la esperanza y la certeza de que todo pueblo puede sacudirse el yugo que lo sojuzga. Siempre hay lugar para la ilusión.

Kirke      


18 de junio de 2015

Blogueras con buen rollo




    Bueno, pues aquí tengo otro premio que me ha concedido generosamente Chelo desde su blog, El blog de Chelo. Muchas gracias, Chelo, por considerar que tengo buen rollo.

    Reconozco que a mí se me da muy bien enrollarme, lo que ya no tengo tan claro es que los rollos que suelto sean buenos. Parece que al menos Chelo piensa que sí. Si además tomamos la expresión 'buen rollo' como tener buen humor y ser positivo el halago es aún mayor. En estos tiempos de crisis, de indignación y de crispación el tener buen rollo tiene su mérito porque el entorno social no ayuda mucho en algunas ocasiones.

   Por otro lado me ha dado por pensar -cuidado, que yo pensando tengo mucho peligro- si este premio no será políticamente incorrecto, me refiero a lo de blogueras, ¿no se enfadarán los 'bloggers' masculinos? Espero que no, porque me consta que en el colectivo masculino también impera el buen rollo.

   En cualquier caso, me ha encantado este galardón, porque tiene mucho de comadreo, de esa complicidad que se da especialmente entre las mujeres -que no se me enfaden los hombres ni las feministas-. En una entrevista al psiquiatra Rojas Marcos éste dijo que las mujeres vivimos más porque hablamos más, y con lo de hablar ser refiere a comunicar y exteriorizar los sentimientos, y eso es muy bueno para la salud, la psíquica y la somática. Supongo que el comunicarse a través de un teclado también vale para conectar y transmitir, así que desde aquí mi afecto a todas mis comadres internautas.

Esta distinción viene acompañada de un cuestionario que paso a responder:
  1. ¿Por qué decidiste crear un blog? ¿De qué trata tu blog?  Me gusta mucho leer y creo que, como muchos amantes de la lectura, llevo dentro un escritor en ciernes. Me apetecía escribir y transmitir lo que sentía al leer un libro. Mi blog es principalmente un blog de reseñas literarias aunque en los últimos tiempos lo estoy complementando con impresiones de las experiencias del día a día.
  2. ¿Te costó decidir el nombre del blog? No mucho. En una ocasión leí que los antiguos egipcios consideraban las bibliotecas como los lugares donde se guardaban los remedios del alma, los libros. Como soy boticaria la alegoría me encantó.
  3. ¿Cada cuánto publicas un post? Eso depende del tiempo que tarde en leer un libro o de que mis encantadores amigos blogueros me nominen a un premio. Pueden ser 3 ó 4 días, a veces más. Reconozco que soy muy irregular.
  4. Recomiéndame un libro para leer y reseñar. Buff, esto es muy difícil. Tengo muchos libros que me han gustado y elegir uno es complicado. Creo que recomendaré el último que he leído y que me encantó: El ejército de Dios
  5. ¿Compartes tus publicaciones en otras redes sociales para darte a conocer? ¿En cuáles? En Google+ y dentro de esta red en algunas comunidades relacionadas con la literatura. También cuelgo algunas entradas en mi perfil de Facebook.
  6. Si eres escritora, ¿en qué te inspiras al crear tus historias?; si eres bloguera, ¿cómo decides el tema del día? Cuando escribo reseñas evidentemente el tema es el libro que acabo de leer. Cuando escribo sobre otras cosas suelen ser anécdotas, experiencias o cualquier cosa que me haya llamado la atención y sobre la que quiero opinar.
  7. ¿Tienes diferentes secciones en tu blog, cuál es tu favorita? Esto es como preguntar a quién quieres más ¿a mamá o a papá? De momento sólo tengo tres secciones: reseñas (opiniones de mis lecturas), las cosas de Kirke (impresiones sobre diferentes temas) y premios (para agradecer a tantos amig@s que me leen). No descarto añadir nuevas secciones porque yo me vengo arriba enseguida y tanto galardón me anima mucho.
  8. ¿Qué nos recomiendas de tu blog? Mis opiniones sobre los libros que leo porque son muy sinceras. Presumo -y permitidme la inmodestia- de ser muy franca a la hora de opinar, no me dejo llevar ni por la unanimidad de foros con muchos seguidores ni por la lista de los más vendidos.
  9. Cuando reseñas un libro, ¿qué criterios usas? Me interesa que esté bien escrito y aquí entra la redacción, el vocabulario empleado, los diálogos (a estos les doy mucha importancia) y el ritmo narrativo. Pero también me interesa el argumento, que lo que se cuenta sea interesante. La combinación de buen argumento y bien escrito hace que una novela me guste.
  10. Si escribes, ¿cuáles de todos tus personajes son tus favoritos? Si no eres escritora ¿Qué personajes es tu favorito ya sea en libros, series o película? Con tanto libro leído y tanta serie y película vista es difícil elegir uno sólo. Resaltaría que me suelen atraer los personajes villanos cuando son los únicos creíbles en una trama -no me suelo 'tragar' el héroe bondadoso que lo sacrifica todo en pos de los demás-. Por ejemplo en El Señor de los Anillos a mí el personaje que más me gustó -por ser el más creíble- fue Boromir. 
  11. Solo si eres escritora: ¿Qué libro de los que has escrito es el que más aprecias y por qué? Como ha respondido mi amiga Chelo, ya me gustaría haber escrito varios libros (bueno, incluso con uno sólo ya estaría más que satisfecha)
  12. Recomiéndame una canción, inserta un video de Youtube. Para no volver a responder con generalidades como en anteriores preguntas me voy a mojar: La planta 14, de Víctor Manuel. Siempre que la escucho se me pone la carne de gallina.


   Ahora debería nominar a otras blogueras con buen rollo. Puedo jactarme que todas con las que me conecto tienen muy buena onda y seleccionar me da pena, además todas han sido ya nominadas previamente. Sólo recordaros aquí que me parecéis unas estupendas amigas internautas: RosaCheloMontseCharlieAnaArethusaCarmenMarian y muchas más. Que sepáis que de todas tomo prestado algo y que vuestros comentarios siempre son enriquecedores.

Gracias a todas por vuestro buen rollo.


16 de junio de 2015

Encuentra tu piedra

   Find your stone es un proyecto realizado por medio de una convocatoria pública, en el que los participantes presentan una piedra recogida en algún momento de sus vidas y cuentan una historia relacionada con ésta.
   El texto que viene a continuación fue mi modesta contribución a este proyecto de un joven artista, Miguel Sbastida.


    "Esta piedra la recogí un día de caminata por la sierra de Guadarrama, no sé muy bien ni por qué me llamó la atención ni por qué la cogí ya que cuando hago senderismo me gusta ir ligera de peso, sin embargo llevé la piedra todo el trayecto y al final quedó guardada en la mochila.

El paseo de ese día fue por la llamada Senda del Batallón Alpino. Es un camino que fue abierto por alpinistas para abastecer las posiciones de Peña Cítores y Peñalara en la Guerra Civil. Cuando veo la piedra me gusta imaginar que quizás alguno de esos alpinistas también la cogió y a diferencia de mí no se la guardó para que más de 70 años después yo la recogiera.

     Para mí es un testigo mudo de aquellos años de luchas fratricidas que tanto dolor causaron. También representa la solidez y la permanencia de la Naturaleza frente a la insensatez del ser humano que cree ser imperecedero.

   Aquellos alpinistas ya no existen, aquellos combatientes que disparaban contra sus propios vecinos tampoco pero las montañas, y sus piedras, que fueron espectadoras de comportamientos tan aberrantes, aún están ahí y seguirán estando mucho después de que nosotros nos vayamos con nuestras ínfulas de reyes de la cadena evolutiva.

Cuando miro esta piedra soy más consciente de mi propia insignificancia y a la vez percibo la importancia de mis pasos por este planeta."

Kirke       



14 de junio de 2015

El ejército de Dios


   Esta novela tenía dos ingredientes que me desaconsejaban su lectura: muy buenas críticas en todos los foros y un elevado número de páginas (casi 900 ).

    El que haya unanimidad sobre una novela en cuanto a críticas me hace sospechar de un buen marketing que no siempre es reflejo de una buena calidad. Por otro lado la mayoría de las novelas demasiado extensas suelen serlo innecesariamente; muy pocas historias precisan de tanta página para ser bien contadas.

    "El ejército de Dios" puede considerarse la excepción que confirma las dos reglas anteriormente citadas. Es una de las mejores novelas históricas que he leído en mucho tiempo y eso que yo suelo leer bastante este género. 

    A pesar de que el propio autor huye del calificativo "histórico" pues ha manifestado que "no se puede aprender Historia en las novelas; la Historia se aprende en las facultades correspondientes con profesores" es muy fiel a los hechos históricos que se narran y aunque se toma sus licencias artísticas para novelar los sucesos -cosa totalmente natural pues de una novela se trata- ha mantenido un rigor que ya quisieran muchos otros escritores. No obstante esas licencias las detalla exhaustivamente  al final del libro, dando muestra una vez más de la seriedad que exhibe en todo el relato. A todo esto hay que añadir -y de ahí el que esta sea una excelente novela histórica- que lo cuenta todo de una forma magistral, haciendo la lectura muy entretenida; diálogos fluidos y coherentes, personajes bien descritos, ambientaciones adecuadas sin caer en el abuso de descripciones. En fin, una maravilla.

    La trama se inicia en  1174 y termina en 1195 con la Batalla de Alarcos. En el sur de la Península Ibérica gobiernan los almohades -una etnia procedente del Atlas marroquí y que se caracteriza por su fanatismo religioso- y desde el norte los reinos cristianos piensan en hacer un frente común para oponerse al avance imparable de los ejércitos musulmanes. Pero entre los diferentes reyes cristianos impera el recelo que se tienen entre sí pues cada monarca quiere apoderarse del reino de su vecino. Estas guerras entre los cristianos es lo que favorece el avance de los almohades. Sin embargo la invasión no es tan grande como podría porque a su vez los almohades tienen que sofocar las rebeliones de otras tribus en tierras africanas.

   Es la historia que se repite constantemente: la ambición de unos y otros no sabe de credos y sí de beneficios personales. Tanto el califa como los reyes deben satisfacer las pretensiones de los que pueden ser sus aliados; tribus afines en el caso del califa y la nobleza en el caso de los soberanos cristianos que "tienen de orgullosos mucho y de ambiciosos más", es este orgullo el que hace que algunos nobles cambien de bando continuamente llegando a luchar del lado de los sarracenos para en la contienda siguiente servir de nuevo a un rey cristiano sin ningún pudor. 

   Durante los 20 años que transcurren en la novela las historias de los protagonistas se entrelazan convirtiendo la lectura a lo largo de tantas páginas en algo entrañable: la bonita amistad entre el andalusí Ibn-Sanadid y el noble castellano Ordoño de Aza, el amor imposible entre este noble y la princesa musulmana Safiyya en busca de "un lugar donde sus religiones no sean enemigas y así hallar la felicidad", la ambición desmedida de Urraca y sus artes de seducción para conseguir sus fines, el odio infinito que reside en el colérico Pedro de Castro y muchas historias más porque 20 años dan para mucho.

   Como ya he reseñado todo esto está contado estupendamente y para rematarlo Sebastián Roa nos cuenta, como broche final, la Batalla de Alarcos: las cargas de la caballería cristiana, los ataques por los flancos de los arqueros musulmanes y la lucha cuerpo a cuerpo se describen tan bien que uno se siente espectador de primera fila. Aquí hago un aviso: los que no recuerden qué supuso esa batalla para el devenir histórico de la Península es mejor que no consulten ningún libro de Historia, que se dejen llevar por la narración y disfruten del "suspense". 

    El ejército de Dios es la historia de una guerra que se alimenta (principalmente) del fanatismo. La religión es el motivo que mueve a las dos grandes facciones a luchar y cada una cree tener a Dios de su parte pero "Dios no escoge a nadie. Es el hombre el que se dice escogido para justificar su predisposición. Predisposición para matar, esclavizar y destruir."

                                                                                             Kirke  






NOTA:  Siempre que escribo una reseña sobre un libro que he leído intento ser lo más sincera posible. Si no me gusta lo digo y si me gusta también. En alguna ocasión he dicho que tengo algunos escritores como mis predilectos pero incluso con ellos procuro ser imparcial y no dejarme llevar por mis afinidades.
    Sebastián Roa era para mí un total desconocido cuando empecé a leer "El ejército de Dios" por lo que la posible contaminación que podría haberme influido a la hora de calificar su libro no existió en ningún momento. Hice una buena crítica simplemente porque me gustó mucho su novela.
Por eso es para mí todo un orgullo que ese escritor haya colgado mi modesta opinión en su blog. 

11 de junio de 2015

Arte moderno, ¿arte?

         

     Cierta mañana me fui a dar un paseo por uno de mis sitios preferidos de Madrid, el parque del Retiro. Como es habitual me pasé por la Casa de Velázquez a ver la exposición de turno. En esta ocasión se trataba de una muestra de la obra de Nacho Criado, un artista cuya obra se enmarca dentro del minimalismo con trabajos sobre madera y hierro, aunque en los años 70 exploró el land art y el arte conceptual (según el panel informativo, porque yo era la primera vez que oía hablar de este señor).

    El caso es que deambulando por la sala me encontré con lo que aparece en la foto. Lo primero que pensé es que los de mantenimiento se habían dejado parte del material de la instalación eléctrica. Sí que me extrañó que estuviera colgado de la pared, pero ya se sabe que los electricistas se pueden dejar cualquier cosa -como una manguera para encastrar cables- en cualquier sitio. Pues no, resulta que "eso" era una obra del tal Nacho. Aún no me he recuperado de la impresión.
 
    Reconozco que soy demasiado prosaica para valorar determinadas cosas. Yo soy de las que si una poesía no rima no la entiendo -incluso cuando rima, a veces, tampoco pero al menos 'me suena' bien-. En fin, que me falta sensibilidad, pero hay cosas que se miren por donde se miren no tienen sentido (ni arte).

   Que me perdonen los amantes del arte contemporáneo en general y los seguidores de Nacho Criado en particular: eso no es arte, eso es una tomadura de pelo.
               
  Firmado: Una inculta del arte conceptual


Kirke 






7 de junio de 2015

De vacunas y enfermedades


    Estos días ando muy enfadada, la farmacéutica que soy y la científica que llevo dentro me están alborotando las neuronas por un suceso que ha acaecido en España. 

    Y es que estos días he visto con horror y estupefacción cómo la estulticia de unos padres ha puesto en peligro la vida de un niño. En Olot ha aparecido el primer caso de difteria en casi treinta años. Parece ser que los padres del crío decidieron no vacunarle siguiendo una corriente/moda, bastante extendida por lo que se ve, que está en contra de la vacunas. No puedo entender que en pleno siglo XXI, en una sociedad desarrollada y con un sistema sanitario avanzado –en declive pero aún aceptable- haya personas que deciden rechazar tratamientos que mejoran la salud y previenen enfermedades.

   Todos los tratamientos tienen (posibles) efectos secundarios, las vacunas también. Antes de  que un fármaco se ponga en circulación se  estudian los efectos contraproducentes y los beneficiosos, según el riesgo y la mejora que pueda aportar se decide si es viable. 
   No me voy a extender en los efectos beneficiosos de las vacunas, pero la estadísticas cantan: desde que se estableció un calendario de vacunación apropiado la mortalidad infantil (y la adulta también) debida a enfermedades infecciosas ha descendido brutalmente, mientras que los efectos perniciosos que algunas vacunas pueden producir se cuentan como casos muy aislados.

   A todos aquellos padres que decidieron no vacunar a sus hijos porque creyeron que las vacunas son innecesarias les recordaría que probablemente sus hijos no necesitaron esas vacunas porque los hijos de la inmensa mayoría de otros padres están vacunados y esas enfermedades tan peligrosas no abundan en nuestra sociedad gracias a esas vacunas que ellos desprecian. 
  Sin embargo nuestra sociedad cada vez está más diversificada, la movilidad de gente de nacionalidades muy distintas nos pone en contacto con otras culturas…..y también con enfermedades que estaban controladas. Y esto es lo que ha pasado en Olot. 

   Ahora unos padres rotos por el dolor dicen sentirse engañados por los que les convencieron de no vacunar; una lástima que no se dejaran convencer por el personal sanitario que les explicó el riesgo tan grave que conllevaba su decisión.

   Por otro lado me gustaría hablar con sinceridad de esos grupos que se hacen llamar anti-vacunas pero la educación y cierto pudor a la hora de utilizar palabras soeces me lo impiden. Sólo comentar que cuando se habla de algo hay que saber de qué se habla, que decir una verdad a medias es peor que mentir y que utilizar el temor y el desconocimiento de algunos para cobrar protagonismo es ruin y despreciable. 

   Esperemos que este desgraciado episodio sirva para desengañar a otros padres mal informados. 

   Dejémonos de modas y tengamos un poquito de sentido común. 

                                                                                                                Kirke 

5 de junio de 2015

Iniciativa "Amigos bloggers"


     Aquí tengo otro tag que se ha creado para dar difusión a blogs modestos creados por gente que en sus ratos libres se deciden a compartir sus impresiones por la red. En mi caso la iniciativa me llegó de Rosa Berros a través de su blog "Cuéntame una historia"
 A mí todos estas 'movidas' me resultan fascinantes, me parecen un reflejo muy fiel de lo que puede ser internet para interactuar entre personas que no se conocen pero que comparten gustos e ideas afines. Cuando, además, estas personas viven separadas entre sí por cientos, cuando no miles, de kilómetros la conexión se hace más valiosa.

   No me extiendo más, aquí van las características de esta iniciativa:

Recomendar tres blogs de los que soy seguidora

Quien se una a esta iniciativa, a su vez tendría que:
  • Hacerse seguidor del blog que le recomienda
  • Hacer una entrada recomendando otros tres blogs.
  • Avisar a los blogs en cuestión para que se unan a la iniciativa si lo desean
Mis recomendaciones:


   Espero que os paséis por estos blogs que son muy interesantes y lo que a mí me parece más importante, en ellos se vierte mucha ilusión.




4 de junio de 2015

Feria del Libro 2015


       Hoy he estado en la Feria del Libro. La visita es para mí toda una tradición ya que es algo que vengo haciendo desde hace más de veinte años.

        Y es que disfruto mucho. El paseo es un auténtico placer. Para empezar el enclave es estupendo, soy una enamorada del parque de El Retiro. Es un parque que se encuentra relativamente cerca de mi casa y al que acudo a menudo a pasear la mayoría de las veces, en otras ocasiones a patinar o simplemente a leer sentada en un banco a la sombra de uno de sus árboles centenarios. Por eso que una exposición tan importante como es la Feria del Libro se realice en ese lugar ya es para mí  motivo suficiente para visitarla.

      Pero es que además me gustan los libros y me gusta la gente que lee. Y esto es lo que uno se encuentra al ir a la Feria -en Madrid no hace falta añadir 'del Libro', con solo esa palabra ya sabemos a cual nos referimos- gente curioseando entre los puestos, hojeando ejemplares, hablando con los escritores -que este es otro de los atractivos de este evento, el ver en carne y hueso a los artífices de tantas horas de diversión leyendo- y tomando un refresco para combatir el calor (ese invitado incómodo que siempre está por estas fechas y que este año se está haciendo más notorio que en anteriores convocatorias).

 
      Me gusta el ambiente festivo que se respira, también me gusta escuchar las conversaciones de los visitantes, los comentarios sobre un libro o un autor: 'Esta novela me hizo llorar, tía' '¿Esa es Nativel Preciado? qué rara se la ve, en la tele parece más joven' '¡Mira, Luis Eduardo Aute! qué mayor está, ¿no?', y cosas por el estilo.
   
     Otra de las cosas que me llaman siempre la atención son las largas colas que se organizan cuando un determinado autor firma ejemplares de su obra. Reconozco que tengo entre mis preferencias a algunos escritores que me han emocionado con sus libros -en esta entrada aparecen fotos suyas- pero nunca he sido una mitómana, es decir, me gustan sus obras pero no tengo especial interés en contactar con los autores. No me importaría tomarme un café con ellos y charlar sobre libros -suyos o de otros- pero esperar un montón de tiempo para que te planten un garabato en la primera página de un libro y soltar dos frases de cortesía no me atrae nada, nada. Sobre todo si la espera es larga y con un calor de justicia. Por eso me hace sonreír ver la cara de satisfacción de los sufridos seguidores que tras un buen rato esperando consiguen la tan ansiada firma de su admirado escritor y logran intercambiar un par de comentarios. A mí la afición por un autor no me llega para tanto.

    Este evento se creó para dar a conocer las novedades editoriales del año y estimular las ventas. Creo que se consigue este objetivo pero el público ha hecho de esta exposición un acontecimiento que trasciende lo estrictamente literario. Se convierte en una fiesta, en una feria en el aspecto más lúdico de su significado, en una reunión de amantes de los libros y de la lectura. Para mí es la ocasión perfecta para encontrarme con muchos amigos que no conozco pero que quiero muchísimo: los enamorados de la lectura.

   Hoy ha sido un bonito día porque he estado muy bien acompañada. Hoy he estado en la Feria del Libro.





1 de junio de 2015

Beber y hablar: un binomio saludable

   


                                  Hace unos meses en una entrevista el profesor Rojas Marcos aseguró que hablar mucho -entendiendo el hablar como un instrumento para fomentar las relaciones personales y afectivas- prolonga la vida.

    Desde hace unos años se sabe que el consumo moderado de vino es saludable.
  Compañeros míos del grupo de investigación al que pertenezco trabajan sobre los efectos beneficiosos en las enfermedades neurodegenerativas del silicio presente en la cerveza.
  Y ahora nuevas investigaciones aseguran que el café tiene efectos antioxidantes y antiinflamatorios.

    Para mí, vino, cerveza y café son términos que asocio con hablar. Charlar con mi pareja ante unas copas de vino, departir con mis amigos bebiendo unas cañas o conversar con mi familia tomando un café son pequeños placeres que me gusta disfrutar a menudo. Y resulta que al deleite de estar en buena compañía se añade una mejora en la salud, ¿qué más se puede pedir?
Hada verde:Cursores
Hada verde:Cursores