30 de diciembre de 2015

Análisis estadísticos, conclusiones y propósitos.



   En estos últimos días de diciembre a todos nos embarga una ansia de recapitular sobre lo que nos ha pasado o hemos hecho en el año que termina. Los programas de televisión y los periódicos nos hacen resúmenes de lo más llamativo que ha ocurrido durante el año que acaba. Yo no me he podido sustraer a la tentación y he hecho un resumen de este 2015 en cuanto a mis lecturas se refiere. 

   A continuación voy a exponer los datos obtenidos, luego haré las conclusiones derivadas y por último os contaré los propósitos para el año entrante.

Resultados.

   Durante 2015 he leído 57 libros que traducido en páginas hacen un total de 43.181, repartidas durante los doce meses según se puede observar en la gráfica del inicio de la entrada. Enero, marzo y octubre fueron los meses más provechosos en lectura, mientras que agosto, septiembre y diciembre son los que menos me han cundido.

El género de mis lecturas se reparte como se ve en el  siguiente gráfico:

 Se puede observar que la novela histórica junto con la de intriga es la que más me ha atraído este año. Sin embargo la de humor y viajes ha sido bastante escasa y eso es algo a lo que tengo que poner remedio en el futuro. Ciencia Ficción y romance tampoco han sido temas que he leído mucho pero no es de extrañar pues no están entre mis preferidos aunque siempre leo algo incluso de temas poco atrayentes para mí porque estoy de acuerdo con la frase que aparece en uno de los libros de Alatriste: "Desconfíen vuestras mercedes de quien es lector de un solo libro".

   Si atendemos a la nacionalidad de los escritores los españoles ganan por goleada, seguidos por autores de otros países europeos.


    Sin embargo he comparado cuántos de estos escritores son mujeres y el resultado no me ha gustado. Algo que también tendré que corregir en el futuro no me vayan a tachar de no tener paridad.


 Otro factor a tener en cuenta es el grado de satisfacción que me han proporcionado mis lecturas. Atendiendo al número de estrellas que he otorgado a cada libro en función de lo que me ha gustado los resultados son los siguientes:

   En esta gráfica se observa que la proporción de libros que me han gustado mucho (*****) es semejante a la que me ha decepcionado (***). En contrapartida los libros muy malos (**) han sido pocos sobretodo si los comparamos con los que me gustaron bastante (****).

   Esto a su vez puede traducirse en otra representación más gráfica que muestra lo que me he divertido este año leyendo:




   Es decir, la cantidad de aburrimiento ha sido muy parecida a lo mucho que he disfrutado con otras lecturas, pero si tenemos en cuenta que las páginas soporíferas han sido muy pocas frente a las que me gustaron bastante creo que el balance es positivo.

Conclusiones.

 Este 2015 he leído mucho y bien, me he divertido sobradamente y me puedo dar por satisfecha pues ese era el objetivo. Algunas lecturas dejaron bastante que desear pero eso es algo que tengo asumido pues dentro del panorama literario siempre se cuela algún libro de muy mala calidad y alguno me lo acabo leyendo yo; qué se le va a hacer. Para compensar los libros que me han encantado me han permitido disfrutar y pasármelo francamente bien por lo que los ratos decepcionantes quedan eclipsados con estas fantásticas lecturas.

   Resumiendo, en el 2015 ha habido de todo, como en botica, pero una siempre se acuerda más de lo bueno y no me puedo quejar de la calidad de lo leído. Además he contado con el asesoramiento en algunos casos de los fantásticos blogueros a los que sigo por estos lares y ellos me han ayudado a que las lecturas soporíferas fueran minoría.

   Y es en este apartado, el de los blogueros amigos, donde no puedo ni cuantificar ni hacer estadística alguna al respecto. Porque ¿cómo poner en una gráfica el apoyo y la ayuda recibida? ¿cómo traducir en porcentajes las veces que vuestros comentarios me han aportado otras perspectivas de la misma lectura? ¿cómo medir el compañerismo, la buena sintonía y la amabilidad vertida en cada comentario vuestro? Todo eso es inconmensurable.

Propósitos.

   Para el 2016 me propongo leer más, o quizás menos, en cualquier caso me propongo divertirme igual que este año. Deleitarme con las lecturas, viajar a épocas pretéritas y futuras, a lugares lejanos o cercanos pero siempre viajar transportada por las páginas de los libros. Me propongo compartir con todos los que me visitáis mis opiniones, intercambiar ideas y sobre todo disfrutar. Disfrutar de la lectura y de vuestra compañía.

¿Cumpliré mis propósitos? El año que viene lo veré y espero poder compartir y comentar los resultados con vosotros.


Kirke

27 de diciembre de 2015

El último arpón


   En el año 1635 Telmo Esnal huye de Madrid acosado por los que quieren vengar su última fechoría. Llega a San Sebastián de donde es originaria su familia. Telmo es un joven crápula y sin escrúpulos, estudiante en Alcalá donde se dedicaba a esquilmar los dineros de sus padres y al que "los oros y las copas se habían tornado en espadas y bastos en la partida enrevesada de su vida". 

   Para escapar de sus perseguidores se enrola en un ballenero. El bajel se llama Gloria, lleva tallada una mujer de larga melena y mirada triste en la proa del barco y su capitán es Alonso de Iragorri, un oficial con pasado desdichado. 

   Zarpan camino de las gélidas aguas de Groenlandia a la caza de ballenas. Durante el viaje conocerá el valor de la camaradería entre marineros curtidos en mil tempestades y su visión de la vida cambiará radicalmente.

   Al mismo tiempo se nos cuenta una historia acaecida 20 años antes y que acaba relacionándose con las vidas de los protagonistas.


    En principio es una novela de aventuras. Se cazan ballenas y los arponeros junto al resto de la tripulación ponen en juego sus vidas al enfrentarse a esos colosos. Además de enfrentarse a esos majestuosos animales también sufren el ataque de piratas siempre dispuestos a arrebatar las riquezas que portan los barcos en sus travesías. 

   Uno de los barcos piratas que les ataca lleva también un tesoro precioso en su interior, sobre todo para el capitán Iragorri. Y es esta parte la que da otra vertiente a la novela, la del romanticismo. Porque también es una historia de amor, de un amor desgraciado e imposible pero que perdura en el tiempo. 

No soy muy amiga de las historias románticas pero esta me ha conmovido y las vicisitudes, desgraciadas vicisitudes, de Alonso y la bella Gloria me emocionaron, he de confesar que hasta las lágrimas y eso que yo no soy de mucho llorar. 

  Una novela de aventuras, con piratas, corsarios, arponeros audaces, capitanes de navío con una triste historia a sus espaldas, mujeres cautivas, amores desgraciados; en resumen una historia entretenida con todos los ingredientes para pasar un buen rato.

Kirke  





22 de diciembre de 2015

Carta a quien corresponda


   Cuando era pequeña siempre creí a pies juntillas en los Reyes Magos. A pesar de que algunas amigas del colegio, más avispadas por sus hermanos mayores, ya me iban señalando que no existían siempre negué la mayor y me obstiné en creer en ellos. Incluso cuando las evidencias eran más que notorias -una vez reconocí la letra de mi padre en una de las etiquetas donde ponía el nombre del destinatario del regalo- seguí aferrada a la existencia de tan mágicos personajes. Ya mayorcita mi propio raciocinio me decía que algunas cosas eran imposibles, como el que los camellos llegaran hasta el quinto piso donde yo residía y cupieran en un salón de no más de 15 metros cuadrados, pero yo seguía poniendo un cuenco lleno de agua para esos animales tan exóticos y tres copitas de coñac para que Sus Majestades combatieran el frío de enero -lo de que tenían que ser tres era algo en lo que insistía mucho mi padre, en cambio para los camellos que también eran tres sólo se ponía un único recipiente- también ponía los zapatos limpios al pié del árbol -en esto insistía especialmente mi madre- y cumplía con todos los rituales para ver si todas las peticiones de la carta que había enviado previamente eran satisfechas.

   La propia redacción de la carta ya llevaba muchas horas de trabajo porque quería ser rigurosa y sobre todo clara a la hora de exponer mis demandas para que luego no hubiera errores de interpretación y me trajeran otra cosa muy diferente a la que yo quería -que era lo que solía ocurrir-. 

   Siempre fui una niña buena; sacaba muy buenas notas en el colegio, no daba excesivos disgustos a mis padres -alguna reticencia a la hora de obedecer de vez en cuando y poco más- y no me solía pelear mucho con mis amigos. No sé qué hacía mal pero el caso es que lo que me traían no coincidía en casi nada con lo que pedía. La bicicleta era cambiada por un libro de cuentos, la muñeca de moda por otra de menos moda y fama pero que a mí en cambio me gustaba igualmente -a la fuerza ahorcan-. Además siempre había un regalo sorpresa que ni aparecía en la carta ni se encontraba entre mis gustos; una vajilla con platitos, tacitas y teteras y/o una cocinita. Curiosamente, muchos años después, ni me gusta el té ni me gusta cocinar. Quizás de aquellos barros estos lodos, no sé.

   Más adelante y cuando ya era adolescente se empezó a extender la costumbre americana de pedir cosas a Santa Claus y/o Papá Noel. Fue entonces cuando creí que mi error estribaba en no dirigirme a las personas adecuadas. Quizás en Oriente eso de pedir un anorak con capucha de pelo era algo desconocido porque en esas latitudes no conocen el frío y me traían un abrigo de cheviot, mucho más elegante según mi madre. Por eso, y aunque ya era talludita para escribir cartas por Navidad empecé a dirigir mis misivas a Santa Claus y/o Papá Noel . Pero el resultado fue muy parecido y eso que las cosas que pedía ya no eran tan materiales. Por ejemplo, que el profesor de matemáticas se jubilara antes de tiempo o que el chico que me gustaba se fijara en mí. Sin embargo a la vuelta de vacaciones el de matemáticas seguía impartiendo clase y volvía a hacerme la vida imposible y el chico por el que bebía los vientos me ignoraba como si yo fuera transparente. El tío ese gordo vestido de rojo era igual de ineficaz que los monarcas orientales.

   Ya de más mayor empecé a asimilar que los deseos están en el limbo de las esperanzas y las ilusiones; ahí todos juntos y sirviendo de motor para levantarnos todos los días. De todas formas he seguido escribiendo mi carta pero la complemento con la compra de un décimo o dos de lotería, por eso de poner una vela a Dios y otra al diablo y ver si con una ayudita los sueños se pueden realizar. Al menos los materiales, al fin y al cabo algo es algo. Pero tampoco funciona, la Diosa Fortuna me hace el mismo caso que los monarcas y el gordo barbudo. 

   Este año ha coincidido que había elecciones generales en estas fechas tan propicias para pedir y desear. Así que también me volqué -yo siempre hago las cosas con pasión para ver si así salen mejor- ilusionada con mi voto y mi participación. Llena de buenas intenciones para mi país y mis compatriotas participé en estas elecciones. Aunque todavía es pronto para analizar resultados creo que mis deseos tampoco se verán satisfechos en esta ocasión. La Política también hace oídos sordos a mis anhelos.

   Ante este panorama desolador y viendo que mis misivas no llegan al destinatario adecuado he decidido escribir una carta como se hacían antiguamente las instancias, dirigida "A quien corresponda". Ahí va.

A quien corresponda.

   Me gustaría contarle que me he portado bien y he sido una ciudadana ejemplar. He cumplido con mis obligaciones tributarias, he pagado puntualmente todos mis impuestos y no me he retrasado en ninguno de los trámites que la Hacienda Pública me ha pedido. Reconozco que al realizar alguno de estos pagos he protestado un poco -más bien me he acordado de algún miembro familiar del Ministro correspondiente- pero he pagado al fin y al cabo. Me gustaría pedir a cambio que las infraestructuras de mi ciudad, de mi país, funcionen correctamente y que mi dinero no vaya a parar a destinos que no tienen que ver con el servicio público.

   También he sido buena trabajadora, he cumplido mis tareas lo mejor que he sabido y no me he inhibido cuando de arrimar el hombro se ha tratado. En este caso también reconozco que algunas veces he protestado pero más como un ejercicio de relajación. Me gustaría que en reconocimiento a mis desvelos me subieran un poquito el sueldo y que no me despidieran a la mínima de cambio, algo que estoy temiendo desde hace varios años y que me tiene un poco intranquila no permitiéndome conciliar el sueño como es debido. 

   He intentado inculcar en mi hija los valores del respeto, la educación y el amor por el estudio. Me gustaría, y para no quedar como una cándida a ojos de mi descendiente, que ella también sea respetada, que la valoren por lo que hace y que el esfuerzo que realiza para formarse sea recompensado con un trabajo digno, a ser posible dentro de nuestras fronteras.

   Como he sido educada con el prójimo, preocupándome por los problemas de mis vecinos me gustaría que el año que viene la inquilina del primero deje de dar por saco con temas baladíes y que las ayudas por mejoras en el edificio lleguen por fin. También, y siempre pensando en mis vecinos más mayores, que todos estén arropados y acompañados por sus familiares y no sólo por una servidora que es la única a la que se le ocurre preguntar por sus achaques.

   Me gustaría también pedir un poco de cordura para todos mis semejantes, más paciencia y educación, menos egoísmo y más solidaridad, menos mala leche y más sonrisas -aunque la vida no dé muchos motivos para sonreír los demás no tenemos la culpa-, y sobre todo, aunque la cosa está difícil, tomarnos las cosas con humor. Ah, y también paz en el mundo, claro.

   Esperando que esta misiva llegue a las manos adecuadas y deseando que se realicen estos deseos lo más fielmente posible al espíritu de quien los expone, se despide atentamente:

Una ilusa.

19 de diciembre de 2015

Madrid, 1605

    Este año 2015 que ya se acaba se ha celebrado el cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote. Quiero hacer un homenaje a tan ilustre personaje y a su autor recuperando una reseña ya publicada de una novela que leí hace dos años y que os recomiendo por todo lo que cuento a continuación.


     Erasmo, un profesor jubilado y Pilar, una de sus pupilas dan con un escrito de un tal Gonzalo de Córdoba, un aprendiz de librero que llegó a conocer a Cervantes y que fue espectador privilegiado de la génesis del Quijote. Erasmo y Pilar además de conocer tan fascinante episodio de la historia de la literatura ven en ese documento la clave para encontrar el manuscrito original de Cervantes. Gonzalo relata también cómo la novela es robada antes de llegar a la imprenta de manera que el escritor y el aprendiz se dedican a investigar para poder rescatarla llegando a vivir aventuras semejantes a las que tiene el protagonista del libro que buscan.

      Las similitudes no paran ahi, también hay una simetría entre los personajes, siendo Cervantes otro Quijote por su idealismo y su sentido del honor mientras que Gonzalo es el Sancho Panza del escritor dado su pragmatismo a la hora de enfrentarse a los problemas. Incluso en la historia que se desarrolla en la época actual se puede ver el mismo paralelismo entre el profesor, un poco loco, y la más realista Pilar.

   También la forma de escribir es un recuerdo a la del genial escritor alcalaíno, salvando las distancias, claro, aunque creo que los autores de Madrid 1605 podrían haber sido discípulos aventajados de don Miguel. Una delicia.

  Es una novela de aventuras, de historia, de intriga; con muchísimo suspense. Son muchas novelas en una sola pero sobre todo es una novela donde se refleja el inmenso amor de sus protagonistas por los libros en general y por el Quijote en particular.

   Por mi parte he disfrutado de la conexión que en algunas obras se da entre el lector y el escritor, "pues aunque no corra la misma sangre por nuestras venas, hay otra sangre que tú y yo compartimos. La que no es roja, sino negra. Aquella de la que están hechas todas las historias de los libros y todos los personajes que las pueblan".

   Un homenaje muy digno y muy entretenido a 'la novela más famosa e influyente de todos los tiempos', El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.


Kirke  


15 de diciembre de 2015

En el corazón del mar


   Me gustan mucho los libros de aventuras, me resultan muy divertidos y son los que mejor consiguen que desconecte de la realidad. De todos estos los que se desarrollan en el mar suelen ser mis preferidos. Barcos que van a lugares lejanos afrontando peligros sin cuento, tempestades con olas gigantescas o calmas chicha que dejan el navío inmóvil en la inmensidad del océano, son elementos que me fascinan. Si a todo esto le añadimos la caza de ballenas -unos seres que desde pequeña me encantan- la diversión para mí está más que garantizada.

  Hace unas semanas me enteré del estreno de una película, El corazón del mar, sobre la aventura del Essex, un barco ballenero que naufragó a causa del ataque de un cachalote. Herman Melville se basó en este hecho real para escribir su famoso Moby Dick (todo un referente en cuanto a lectura de aventuras y que yo admiro con devoción). A su vez la película está basada en el libro que reseño en esta entrada.

  En febrero de 1821 zarpa de la isla de Nantucket (Massachusetts) el ballenero Essex, un barco ya viejo y algo deteriorado, con una tripulación inexperta y mal equipada. Cuando están en aguas del Pacífico sufren el ataque de un cachalote. Ataque que todos los tripulantes califican de "deliberado" y con muy mala intención. Tan mala que hunde el barco y la tripulación se pone a salvo en las barcas llamadas balleneras y que se utilizan para la caza de los cetáceos. En tres de esas endebles embarcaciones la tripulación del ballenero afrontará la travesía de miles de millas para llegar a tierra. No sólo en la debilidad de las barcas reside el peligro, además la falta de agua y de alimentos pondrán en riesgo sus vidas. El canibalismo aparecerá como una consecuencia de tan terrible situación.


    Así que la idea de leer sobre un ballenero, un cachalote "asesino" y la travesía por el océano de tres barcas afrontando innumerables peligros donde el hambre y el instinto de supervivencia ponen a prueba a hombres curtidos en la mar me pareció una diversión segura. 

   No podía podía estar más equivocada. 

   Nathaniel Philbrick se ha dedicado a resumir las crónicas escritas por dos de los protagonistas de la aventura del Essex. Uno fue Owen Chase, el primer oficial del barco y el otro el grumete Thomas Nickerson, que dictó su experiencia muchos años después del naufragio. Además añade fragmentos de otros escritos procedentes de marineros y capitanes de barco que sufrieron situaciones muy parecidas.

    Pero el libro no sólo cuenta la aventura del Essex y su tripulación sino que previamente se nos hace un repaso más que detallado de la forma de vida en la isla de Nantucket, un puerto ballenero muy importante en la primera mitad del siglo XIX ya que el aceite que aporta la ballena es de excepcional calidad y un producto esencial en la iniciada era industrial: ilumina las calles y lubrica las máquinas de las fábricas. Nantucket es además un feudo cuáquero, aspecto muy importante a juicio del escritor para fundamentar las posteriores actitudes de algunos tripulantes del Essex. 


    Se explica también, con multitud de detalles, cómo se extrae la grasa de las ballenas y cómo se procesan y almacenan todos los productos derivados de estos animales (ámbar gris de los intestinos, espermaceti de la cabeza, etc, etc). Es francamente instructivo sobre todo si el lector tiene la intención de dedicarse en un futuro a la profesión de ballenero. 

   También se nos "ameniza" la lectura con informaciones que supongo son complementos de la trama, por ejemplo: efectos fisiológicos de la inanición y sus consecuencias en la psique de quien la padece, estudios sobre víctimas de campos de concentración y sus deseos de supervivencia, fauna y flora marina del océano Pacífico en función de las corrientes y la temperatura del agua, incidencia de las creencias religiosas (las cristianas en general y las cuáqueras en particular) en el comportamiento humano cuando pasa hambre y sed. 

    Muy didáctico todo y soporífero también.

   La forma de contarlo es muy fiel a los escritos en los que se basa -el texto está lleno de citas exactas entrecomilladas- y esto le resta pasión. Las aventuras que viven los supervivientes del Essex se hacen monótonas y francamente tediosas por la frialdad con la que el autor las expone. 

   Mientras los tripulantes del Essex morían de hambre y sed yo lo hice de aburrimiento. En esta ocasión si quería aventuras en el mar con ballenas asesinas debería haber ido a lo seguro y volver a leer Moby Dick. 

Kirke  


13 de diciembre de 2015

Isaac Newton



La naturaleza y las leyes naturales yacían ocultas en la noche.
Dijo Dios: «¡Hágase Newton!». Y se hizo la luz.
ALEXANDER POPE

   Esta es la primera entrada perteneciente a una nueva sección del blog, Demencia, la madre de la Ciencia, y el protagonista es el físico y matemático Isaac Newton.

   Isaac Newton nació el 4 de enero de 1643 en la pequeña aldea de Woolsthorpe, en el condado de Lincolnshire (Inglaterra). Su padre falleció antes de su nacimiento y su madre se casó en segundas nupcias con un reverendo dejando al pequeño Isaac de tres años al cuidado de su abuela. Esto parece que le marcó profundamente pues se sintió abandonado y en una lista de pecados que él mismo escribió con diecinueve años aparece el deseo de incendiar la casa de su madre y su padrastro con ellos dentro. Ya apuntaba maneras el joven Newton.

   De adolescente estudió en la King’s School de Grantham y se alojó en la casa del farmacéutico, en esta casa se aficionó a fabricar juguetes mecánicos que regalaba a sus compañeras de clase. En junio de 1661 es admitido en el Trinity College de Cambridge pero como fámulo, es decir, su manutención se la ganaba realizando servicios domésticos. En Cambridge estudió principios de filosofía y por su cuenta  se dedicó a la investigación experimental de la naturaleza. La iniciativa de este genial científico empezó a hacerse patente.

   Debido a una epidemia de peste tuvo que interrumpir sus estudios y fue esa la época más fecunda en invención. En esta etapa empezaron a surgir sus primeros pensamientos sobre la ley de la gravedad y dicen que fue con la observación casual de una manzana cayendo de uno de los frutales de su jardín.


   Cuando terminó sus estudios se dedicó a la docencia en el mismo Trinity College. Uno de los logros de este singular personaje fue el invento de un procedimiento que revolucionaría las matemáticas: el cálculo. Por desgracia y a pesar de dedicarse a la docencia no se molestó en explicar en qué consistía, para desesperación de sus seguidores. Igual ocurrió cuando descubrió que la luz blanca se compone de rayos de diferentes colores; cuando intentó publicar sus resultados la férrea oposición del físico y astrónomo Robert Hooke y la  agria polémica que se desató le hizo tomar la determinación de no exponer sus trabajos, al menos este de la óptica hasta que Hooke hubiera fallecido. No era muy comunicativo nuestro Newton.

   Cuentan que en 1685 Halley, el del cometa, visitó a Newton y cuando el astrónomo le preguntó qué curva describían los planetas Newton contestó “una elipse”. Halley asombrado le preguntó que por qué lo sabía a lo que el físico dijo “porque lo he calculado” y cuando Halley le pidió ver esos cálculos Newton comprobó que no los encontraba entre el amasijo de papeles que estaban en su laboratorio. Los había perdido. No era muy ordenado nuestro Newton. 

   De todas formas quedó con Halley en volver a hacer los cálculos y escribir un artículo. Cumplió su promesa y además durante el retiro que se autoimpuso creó la famosa Philosophiae Naturalis Principia Mathematica. Esta es una de las obras más importantes en el campo de la ciencia y una de las más difíciles de comprender también. En ella se explica matemáticamente las órbitas de los cuerpos celestes e identifica la fuerza de atracción que los pone en movimiento: la gravedad.


   Pero Newton también se dedicó a otras actividades que en la actualidad se podrían calificar de poco científicas pero que en aquella época no estaban tan separadas de la ciencia. Una de ellas era la alquimia y otra el estudio de las Sagradas Escrituras; era miembro de una secta, el arrianismo, que cuestionaba la Santa Trinidad.

             Este científico se caracterizó por una personalidad neurótica. Era hipocondríaco, misógino, solitario y poco dado a las relaciones sociales. Sumamente distraído -recordad que perdió los papeles donde demostraba que la trayectoria de los planetas es una elipse- dicen que muchas mañanas se quedaba sentado en la cama mirando al infinito perdido en el aluvión de ideas que le venían a la cabeza. Tuvo varios episodios de paranoia que algunos achacaron a la ruptura sentimental con un joven y a la destrucción de algunos manuscritos en un incendio. Teniendo en cuenta los experimentos que realizaba en su laboratorio es más probable que fueran debidos a una intoxicación con mercurio y plomo.

   A pesar de su hipocondría y los hábitos poco saludables de sus investigaciones gozó de una buena salud hasta los ochenta años de edad cuando una enfermedad renal le fue deteriorando hasta su muerte cinco años después, en 1727.


   Newton fue un científico excepcional, “Ningún mortal puede aproximarse más a los dioses” escribió Halley. Su aportación a las matemáticas, inventando el cálculo, y la formulación de la ley de gravitación universal hicieron conocer mejor nuestro mundo y las leyes por las que se rige. 


   Pero también fue un ser controvertido, huraño, antipático, presa fácilmente de la ira y con episodios de paranoia. Estas características las iremos viendo en muchos otros genios científicos ¿por qué será? 
    Quizás porque la Demencia es la madre de la Ciencia.


Kirke  
video
Vídeo procedente de la serie Cosmos
(cortesía de J.L. Lóizaga)



10 de diciembre de 2015

El niño 44

Reseña perteneciente a la sección Alalimón


El niño 44 escrita por Tom Rob Smith.
El niño 44 dirigida por Daniel Espinosa (Reseña de Chelo)

 



 Estamos en la URSS, en 1952. Nuestro protagonista es Leo Stepánovich Demidov, héroe de guerra y miembro del MGB (Departamento de Seguridad del Estado), antes NKVD, el nombre con el que se conocía a la policía secreta.    
   En la dictadura de Stalin, la persecución y la represión de cualquier sospechoso de ser enemigo del pueblo es brutal y Leo es uno de sus brazos ejecutores. La mera sospecha ya es motivo suficiente para ser culpable. Stalin dice “Confía pero vigila” que en la práctica se convierte en “vigila a aquellos en quienes confías”.

   Leo cree firmemente en el sistema con una confianza absoluta y sin fisuras. “Asesina en nombre del Estado en tiempos de paz o de guerra, alemanes o rusos, cualquiera que el Estado le diga que odia. Su misión es salvaguardar a su país de quienes quieren destruirlo”. Cuando “tienes una causa en la que creer, una causa por la que merece la pena morir, muy pronto se convierte en una causa por la que merece la pena matar”. 

   Como investigador su labor consiste “en rascar la superficie de inocencia hasta descubrir la culpa”. Pero Leo es concienzudo y piensa que la sospecha no hace al culpable, quiere tener pruebas, alguna señal de culpabilidad más allá de la conjetura. 

   

   Su lealtad a la causa se verá comprometida cuando le ordenan investigar a una sospechosa de espionaje: Raisa. Su mujer. Leo no la entrega a sus superiores porque no cree que sea culpable y entonces los dos son detenidos y deportados. “Nadie puede estar seguro de que el sistema que sostienen no se les tragará a ellos algún día”.


   Raisa y él pierden todos los privilegios adquiridos por su posición en el Partido y van a vivir a una población remota al oeste de los Urales. El mundo de Leo se desmorona y empieza a cuestionarse todo lo que hasta ese momento era su razón de vivir. Pero el mayor varapalo llega cuando Leo descubre los motivos por los que Raisa se casó con él ya que “el problema de quedarse sin poder es que la gente empieza a decirte la verdad”. A mí este punto es uno de los aspectos que más me impactaron y que no detallaré para no destripar el argumento.

   Frente a la arrolladora personalidad de Leo se encuentra la de Raisa, una superviviente nata. En lo único en lo que cree es en ella misma y en que tiene que vivir, salvar cualquier obstáculo para salir adelante. 

   En su nuevo trabajo como miliciano Leo asiste a la investigación de los asesinatos de dos niños. Casos independientes a los que se encuentra culpables. Pero Leo ve que hay una relación y en su afán investigador comprueba que no sólo es la obra de un único asesino sino que hay muchas más víctimas, entre ellas el hijo de un antiguo camarada del MGB; este niño hace el número 44 de una larga lista de críos asesinados. 

   Sin embargo en una sociedad donde “cuanto más trabajo hay mayor es la justicia y menor la explotación y por tanto hay una tasa de criminalidad descendente, es decir, una armonía social creciente” las sospechas de Leo no tienen cabida. Los asesinos en serie son productos de sociedades capitalistas y corrompidas; en la sociedad rusa esas cosas no pasan. Sus superiores no sólo no le escuchan sino que empiezan a sospechar de él como enemigo del poder establecido. Leo sabe que está arriesgando su vida pero sigue investigando. El resolver los asesinatos “es una cuestión de honor, una redención, un último acto de justicia”. Es implacable una vez que está convencido de algo. 


   Es en esta situación cuando Raisa conoce de verdad a su marido. Se da cuenta que su esposo nunca había hecho nada en lo que no creyera; que no es un cínico ni calculador, es una persona íntegra que cuando cree en algo actúa en consecuencia. Y entonces Raisa, la superviviente, se cuestiona su propia forma de actuar: “No había que avergonzarse de querer sobrevivir, era lo que hacía la mayoría de la gente. Sin embargo, ¿era suficiente vivir en la miseria sin recibir a cambio la recompensa de sentirse orgulloso, sin poder pensar que lo que hacía servía para algo?

   Y así asistimos a una investigación soterrada y a espaldas de todos por parte de Leo y Raisa para averiguar quién se esconde detrás de tan horribles crímenes. Con un ritmo trepidante donde los protagonistas persiguen pero a la vez son perseguidos transcurren las páginas de este excepcional thriller que es más que una novela de intriga. Es una crítica demoledora a lo peor de la dictadura estalinista. La descripción de la vida del pueblo durante esos años de represión es lapidaria y muy triste.

   Para remate final llega la sorpresa cuando se descubre quién es el asesino de tantos niños. Un final redondo para un thriller redondo.

  Sin ser una obra de excepcional calidad esta novela me ha impactado por la descripción sin paliativos de una sociedad donde todos sospechan de todos, donde el vecino no es quien dice ser porque detrás puede esconderse un espía o un policía secreta, donde la miseria es el pago a las ilusiones por una Revolución que acabó convirtiéndose en lo que querían combatir: una Tiranía.

Kirke  








7 de diciembre de 2015

Book Tag: Inside Out




    Hace unos días recibí una doble nominación, por un lado Chari desde su blog La voz de las olas y por otro Francisco desde su blog Abrazo de libro, para realizar un tag sobre libros leídos y sensaciones. El hacer este tipo de encuestas no es nada raro por la blogosfera pero en esta ocasión el hilo conductor es la película de Pixar "Inside Out" y esto además de convertir el tag en muy original a mí me ha hecho mucha ilusión pues esta película la fui a ver con mis niñas preferidas: mi hija y mi sobrina.

  Viendo esta película la niña que llevo dentro se lo pasó fenomenal y la adulta que se supone que soy reflexionó mucho sobre la importancia que tienen nuestros recuerdos. Ahora vuelvo a rememorar lo bien que me lo pasé utilizando los personajes principales para ilustrar diferentes libros que de una manera u otra dejaron un recuerdo.

   Como me han nominado dos blogs aprovecharé para contestar con dos libros a algunas preguntas.

 Pues aquí podría poner cualquier libro de aventuras porque la emoción que transmiten me da alegría. Siempre he dicho que este género es el que más me gusta como lectura de evasión. También los libros de humor me transmiten buenas vibraciones; la risa es el mejor antídoto para la tristeza. 
   Como ejemplo de libro de aventuras podría poner muchos pero elijo uno de los más recientes que he leído y que me encantó: El galeón de Manila

  Como libro de humor pondría Maldito Karma 

   Pues cualquier libro que hable de injusticias, de abusos, de violencia. Pero si tengo que tomar al pié de la letra la sensación 'asco' diría que fue uno sobre una serie de asesinatos donde se describen los crímenes de manera bastante escabrosa: El vampiro de Ropraz.

   
   Generalmente me despiertan ira todos los libros mal escritos, si encima tienen éxito y salen hasta en la sopa pues la ira ya es un enfado de tomo y lomo que me hace soltar improperios. El más claro exponente de todo lo que acabo de decir es Cincuenta sombras de Grey. No voy a hablar sobre este libro porque sería darle más bombo del que se merece.


  Cualquier libro que me hable del diablo y posesiones. No sé muy bien por qué pero estos temas me ponen los pelos de punta. Las historias de aparecidos también me impresionan pero el demonio se lleva la palma en cuanto a canguelo se refiere. El mejor representante para mí será siempre un clásico del género: El exorcista 
 Por desgracia creo que es más fácil hacer llorar que reír y las historias tristes abundan más que las cómicas o quizás es que a mí me va la marcha y elijo más lecturas melancólicas que alegres pero me vienen a la memoria tres libros muy buenos pero que me dejaron un poso de tristeza importante, todos ellos hablan de la pérdida de un ser querido: La ridícula idea de no volver a verte, Un monstruo viene a verme y Paula.

      

   Estas son mis respuestas a tan divertido tag. Ahora debería nominar a diez blogs pero, como ya he hecho en anteriores ocasiones similares, no voy a poner ningún nombre. Sólo ofrecer esta entrada y la ocasión de contestar a sus preguntas a todo aquel que le apetezca hacerlo. Todos estáis nominados.

Kirke  



4 de diciembre de 2015

Demencia, la madre de la Ciencia.



    Muchas veces me han preguntado por qué estudié farmacia y sobre todo por qué me gusta tanto la investigación. Incluso yo misma me lo he preguntado. Aún sigo haciéndolo, especialmente cuando las cosas no salen como una esperaba. ¿Por qué?

   Desde mi más tierna infancia yo ya decía que quería ser científica, aunque no sabía en realidad en qué consistía, pero la imagen de ese señor con tubos de cristal en la mano mezclando cosas para conseguir líquidos de colores que desprendían humo me atraía mucho. Recuerdo la ilusión que me hizo mi primer juego de química y los desaguisados que organicé en la cocina de casa para desesperación de mi madre. 



   Ya más mayor, las asignaturas que más me gustaban eran Biología y Química; se me daban francamente bien y disfrutaba mucho las clases. Debo decir que tuve unos excelentes profesores y creo que ellos también tuvieron mucho que ver en esta predilección. Sabía que quería estudiar una carrera universitaria, de ciencias, pero no sabía cuál exactamente. Al final me decidí por farmacia porque se impartían muchas asignaturas de química y enfocadas a la salud, otro tema que me gustaba -me gusta- mucho. Si a esto le añadimos que soy muy curiosa y que a todo le quiero buscar una explicación creo que mi destino estaba claro: investigar.

   En la universidad descubrí que lo de cacharrear en el laboratorio me molaba un montón, que  llevar a la práctica y visualizar las reacciones previamente escritas en un papel me fascinaba. La investigación más genuina la descubrí con la carrera ya terminada, cuando me puse a hacer una tesis doctoral. Detrás de ese trajinar en el laboratorio se esconde el verdadero trabajo científico: analizar los datos y extraer conclusiones.



    Tuve otras experiencias laborales alejadas de la investigación por motivos prácticos -la investigación en este país no da para comer demasiado bien-. Trabajé en oficinas de farmacia y también en un hospital. Pero con los años volví a investigar y ahí sigo. Cuando veo el magro salario, las muchas horas y las pocas satisfacciones me vuelvo a preguntar ¿por qué? Después de muchas cavilaciones sólo se me ocurre una respuesta: ¡estoy loca!


    En Una breve historia de casi todo, libro que recomiendo a todo el mundo, se hace un repaso de las diferentes materias científicas (química, física, biología, paleontología, astronomía y más) y de los científicos que las desarrollaron. Todos estos personajes dan para escribir mucho sobre ellos, no sólo sus méritos profesionales son merecedores de ser reseñados también sus manías y excentricidades. 

    Así que he decidido abrir una nueva sección en el blog: Demencia, la madre de la ciencia en la que iré contando las aventuras y desventuras de estos visionarios. Porque cada científico tenía su forma de trabajar muy particular pero entre sí todos tienen un denominador común: estaban chiflados.

   Ya lo descubrió hace muchos años la hinchada del equipo de baloncesto Estudiantes; la madre de la ciencia no es la experiencia. La madre de la ciencia es la demencia.

Kirke  



1 de diciembre de 2015

Jorge Luis Borges


   El poeta/escritor elegido para este mes en Poemas y Cantares es Jorge Luis Borges

   No es que sea muy aficionada a este autor porque, tengo que ser honesta, confieso que no le entiendo. En el instituto tuve que leer El Aleph y lo recuerdo como un auténtico calvario; además estuve a punto de suspender una evaluación porque el trabajo que hice sobre dicho libro fue espantoso. Es decir, que no se encuentra entre mis escritores favoritos. Pero tiene un poema que me parece una declaración de principios en cuanto a la manera de enfrentar la vida y que pondré más adelante.

   Primero unas pinceladas sobre su vida. Seré muy breve porque este escritor tiene una vida extensa y una obra muy prolífica.

   Jorge Luis Borges nació en Buenos Aires en 1899. Aunque en su familia hubo bastantes militares que participaron en la independencia de Argentina, su padre fue profesor y Jorge Luis creció en un ambiente intelectual. Cuando estalla la Primera Guerra Mundial su familia se encuentra en Europa; recorren varios países hasta que se instalan en Ginebra. En 1919 se van a vivir a España. En Madrid conoce a Valle Inclán, Ortega y Gasset, Juan Ramón Jiménez y más escritores de la época. En los años 20 vuelve a Buenos Aires.

   En 1945 llega Perón al poder y Borges se manifiesta contrario al peronismo. Quizás esta oposición es la que le mueve a aplaudir el golpe de estado de la Junta Militar Argentina, aspecto este que le hace un personaje bastante controvertido y, según algunos, el motivo por el que nunca recibió el Premio Nobel. A los 55 años queda ciego a causa de una enfermedad degenerativa que ya afectó con igual resultado a su padre. Este varapalo en su salud no le impidió seguir con su creación literaria. A propósito de su ceguera escribió los siguientes versos:

Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche

   Falleció con 86 años en Ginebra víctima de un cáncer hepático y un enfisema pulmonar.

   El poema "Instantes" es de esos que uno debe tener siempre a mano para recordar qué es trascendente en nuestra vida y cómo a veces desperdiciamos el tiempo y la energía en cosas que no tienen importancia. 

Si pudiera vivir nuevamente mi vida, 
en la próxima trataría de cometer más errores. 
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. 
Sería más tonto de lo que he sido, 
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. 
Sería menos higiénico. 
Correría más riesgos, 
haría más viajes, 
contemplaría más atardeceres, 
subiría más montañas, nadaría más ríos. 
Iría a más lugares adonde nunca he ido, 
comería más helados y menos habas, 
tendría más problemas reales y menos imaginarios. 

Yo fui una de esas personas que vivió sensata 
y prolíficamente cada minuto de su vida; 
claro que tuve momentos de alegría. 
Pero si pudiera volver atrás trataría 
de tener solamente buenos momentos. 

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, 
sólo de momentos; no te pierdas el ahora. 

Yo era uno de esos que nunca 
iban a ninguna parte sin un termómetro, 
una bolsa de agua caliente, 
un paraguas y un paracaídas; 
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.


Si pudiera volver a vivir 
comenzaría a andar descalzo a principios 
de la primavera 
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. 
Daría más vueltas en calesita, 
contemplaría más amaneceres, 
y jugaría con más niños, 
si tuviera otra vez vida por delante. 

Pero ya ven, tengo 85 años... 
y sé que me estoy muriendo.

Jorge Luis Borges (1899-1986)


    Me gustaría obtener de estos preciosos versos la filosofía por la que regir mi vida. 

   Intentaré relajarme y no ser tan perfecta. Correr más riesgos. Tener más problemas reales y menos imaginarios. Viajar más liviana para no perderme el ahora, que la vida está hecha sólo de momentos. 

   Espero que cuando ponga en práctica todo esto no sea demasiado vieja y me esté muriendo porque entonces ya será tarde.

Kirke  


NOTA: Me comentan que la autoría de este poema es cuestionada y que no fue Borges quien lo escribió. He recurrido a diversas fuentes y las informaciones son contradictorias. En cualquier caso sigo pensando lo mismo sobre las palabras vertidas en esa poesía, sea quien sea quien las escribió.


28 de noviembre de 2015

El imperio de plata

   Este es el cuarto libro de la Trilogía de Gengis Khan. Aunque pueda parecer una incongruencia eso de ser el cuarto libro de una trilogía, no lo es. La trilogía en sí habla de la vida del gran guerrero mongol Gengis que llegó a formar un imperio aunando todas las tribus mongolas. Supongo que la intención original del autor era escribir sobre este personaje pero viendo la buena acogida de estos libros decidió seguir escribiendo sobre sus sucesores una vez muerto el gran Gengis Khan.

   Gengis Khan ha muerto y uno de sus hijos, Ogedai, le sucede. Sin embargo hay más aspirantes al khanato y la tarea de gobernar a todos los mongoles manteniéndolos unidos no será fácil.

    El sucesor de Gengis se encuentra con vastos territorios conquistados por el empuje y la ambición de su padre pero esa vastedad hará que el estilo de vida mongol cambie mucho respecto al que su progenitor tuvo. "Gengis había conquistado el mundo desde un caballo, pero un khan no podía gobernar desde un caballo. Ogedai, parecía haberlo entendido mejor de lo que su padre lo entendió jamás.

    Porque una cosa es guerrear y conquistar y otra muy distinta es gobernar. Ahora los mongoles son dueños de extensos territorios y el contacto con otros pueblos y formas de vida les hace percibir la realidad de otra manera. "Gengis Khan decía que la mejor forma que tenía un hombre de pasar la vida era dedicarla a combatir contra sus enemigos. Pero lo que construimos puede perdurar y ser recordado, quizá durante miles de generaciones". 

   De hecho Ogedai se dedica a la construcción de una ciudad para que el imperio creado por su padre tenga una capital: Karakorum. Este hecho hará que muchos de sus asesores y antiguos compañeros de armas cuestionen la capacidad de gobernar del nuevo khan porque el asentarse en una ciudad contraviene el espíritu original de las tribus nómadas mongolas.

    No obstante las conquistas continúan y las nuevas generaciones, los sobrinos y nietos del gran Gengis Khan, siguen batallando. Esta vez su objetivo es Occidente y asolan Rusia, Hungría, Polonia y Serbia. Es decir, el espíritu combativo y aventurero no les abandona. Así Europa se ve amenazada por un ejército que tiene una forma de luchar muy peculiar. La organización de los tumanes y la manera de transmitir las órdenes en el campo de batalla es desconcertante para los ejércitos cristianos que se le enfrentan. Esta Horda de Oro será el nuevo enemigo a batir en Occidente y en los años venideros un auténtico suplicio pues aparecerán con un arma desconocida y mortífera que obtuvieron al conquistar los territorios chinos: la pólvora.

   Al igual que en los otros tres libros las escenas bélicas son contadas de forma muy entretenida.  Las cargas de la caballería mongola, una vez más, me hicieron disfrutar mucho.  En algunas escenas el lector se ve inmerso en la batalla y puede oír los relinchos de los caballos con el silbar de las flechas. Una maravilla. 

   Cuando leí los anteriores libros me dejé un tiempo de descanso para recuperarme de tanta acción y porque leer tal cantidad de páginas sobre una misma historia, aunque los personajes se van reemplazando en la línea temporal, puede resultar cansado. A este respecto se puede decir que este cuarto libro es más de lo mismo pero Conn Iggulden tiene un estilo muy fresco y la lectura no se hace pesada. Las descripciones las realiza en la dosis justa y las intrigas y conspiraciones propias de un imperio las maneja de forma que mantiene al lector pendiente de la evolución de la historia. Quizás sí que se le puede acusar de cierto maniqueísmo a la hora de presentar algunos personajes.

   De todas formas este género de aventura me gusta por la gran evasión que me proporciona. Ha sido refrescante viajar a épocas y lugares exóticos como Karakorum, Pekín o el sur de China. 

   Seguiré leyendo más adelante el quinto libro -creo que de momento no hay más- para seguir sabiendo de los descendientes del gran Gengis Khan.


Kirke     

Hada verde:Cursores
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